“Allí podrían operar compañías como Searca (charters), Easyfly, Satena y Viva Colombia, entre otras”, anticipó Andrade.

| 2/18/2016 12:00:00 AM

¿En qué va la construcción del nuevo aeropuerto en la Sabana de Bogotá?

Las aerolíneas de bajo costo tendrían que trastearse al nuevo aeropuerto que se quiere construir en la Sabana de Bogotá. Dinero le cuenta en qué va el proyecto.

En términos aeronáuticos, la construcción del segundo aeropuerto para Bogotá está esperando órdenes para el despegue.

En diálogo con Dinero, el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, explicó que los diseños iniciales de esta segunda terminal aérea están casi listos y que en un año se podría abrir el proceso de licitación para la construcción de una primera fase, cuyo costo se aproxima a los US$1.000 millones y que estará ubicada entre Madrid y Facatativá (ver mapa). Incluso, Dinero conoció que antes de finalizar febrero la Aerocivil recibiría oficialmente el plan maestro del nuevo aeropuerto.

Sin embargo, la turbulencia se podría desatar por cuenta de una propuesta que hará la propia ANI para que las aerolíneas de bajo costo, charters y jets privados (aviación general) trasteen su operación a esa nueva terminal.

“Allí podrían operar compañías como Searca (charters), Easyfly, Satena y Viva Colombia, entre otras”, anticipó Andrade.

Las opiniones frente a esta iniciativa están divididas en la industria. El presidente de Easyfly, Alfonso Ávila, cree que se podría tratar de una política discriminatoria con los pasajeros, teniendo en cuenta que tendrían que ir hasta Madrid para viajar a las regiones y que no es una buena señal en tiempos de posconflicto.

Otras voces, como la de Juan Emilio Posada, presidente de Viva Colombia, ven el trasteo como una oportunidad para seguir bajando las tarifas, siempre y cuando se produzca también una reducción en las tasas aeroportuarias.

Y ese es el gancho que propone la ANI para convencer a las aerolíneas de bajo costo de pasarse a Madrid. Andrade explica que en el nuevo aeropuerto se podría reducir o incluso eliminar la contraprestación que cobra hoy el Estado a otras concesiones como Opain. “Eso abriría un espacio para que las tarifas aeroportuarias sean más bajas y más competitivas para esas aerolíneas de bajo costo”, expresó Andrade.

El otro as bajo la manga del Gobierno es el tren de cercanías que se planea ejecutar entre Bogotá y Facatativá y cuyo proponente es un consorcio integrado por Conconcreto y empresas europeas. “Si se construye ese tren y se incluye un ramal al nuevo aeropuerto, los dos aeropuertos podrían estar conectados en pocos minutos”, explicó la ANI. También se evalúa una propuesta del Distrito de llevar buses articulados hasta esa zona de la Sabana o trenes exprés que comuniquen en 15 minutos las dos terminales, tal y como sucede en otros aeropuertos del mundo. Todo está en evaluación y sería el Ministerio de Hacienda el último en tomar una decisión.

Tráfico por las nubes

El propósito del nuevo aeropuerto en la Sabana, o El Dorado 2, será satisfacer la movilización de pasajeros después del año 2021, cuando se proyecta que El Dorado, con todo y las ampliaciones actuales, se quede pequeño frente a la demanda.

Las cifras no mienten. El año pasado se movilizaron por el aeropuerto de Bogotá un total de 30,2 millones de pasajeros, mientras que para el año 2004 apenas se habían alcanzado los 10 millones de usuarios. En otras palabras, en algo más de una década se triplicó el tráfico aéreo.

Si esa tendencia se mantiene de acá al año 2025, ¿hay aeropuerto para 50, 60 o 70 millones de pasajeros? La experiencia de la última década señala que mientras el tráfico aéreo iba a velocidad de crucero, la expansión de la infraestructura física iba apenas carreteando. No se puede olvidar que el anterior gobierno pensaba inicialmente ‘remodelar’ el viejo aeropuerto y fue hasta después de la adjudicación de la concesión actual que se pensó en una terminal de mejores especificaciones, más moderna y amplia. Y aun así el principal aeropuerto del país se está quedando pequeño.

Ante esa realidad, el Gobierno quiere aprender del pasado y está proyectando un segundo aeropuerto en la Sabana, que incluso sería más grande que el actual. ¿En qué va ese proyecto?

Según la ANI, ya están identificados los predios para la construcción del aeropuerto. Esa es una discusión que se comenzará a dar en los próximos días con los alcaldes de la zona, incluidos los mandatarios de Madrid y Facatativá.

“La concepción es planificar un gran desarrollo en esas dos poblaciones. Se trata de una buena oportunidad para esa región porque un aeropuerto de esta talla atrae inversión y desarrollo. Allí se pueden ejecutar proyectos de alto valor, como bodegas, oficinas e incluso complejos residenciales que incluyan protección contra el ruido”, dijo Andrade.

El primer paso ya se dio, pues se identificaron las 1.400 hectáreas donde se construirá el nuevo aeropuerto (ver mapa). El segundo requerimiento era actualizar el plan maestro del aeropuerto, una labor que está a punto de concluir la multinacional china T.Y.Lin. La ANI por su parte avanza en el trabajo de estructuración financiera y contractual. “Todo el proyecto puede costar varios miles de millones de dólares. Sin embargo, T.Y. Lin tiene muy avanzado lo que será la ubicación de la primera pista, las calles de rodaje y el edificio del terminal.

La siguiente tarea será realizar los diseños de detalle de la infraestructura, tarea que puede tardar entre 9 meses y un año, y al mismo tiempo adelantar la compra de los predios”, dijo Andrade.

Así las cosas, en un año más o menos estarían dadas las condiciones para abrir una licitación. Se trataría de una concesión separada de la actual (Opain) y con un tiempo de 10 años, con el propósito de que las dos concesiones aeroportuarias de Bogotá terminen en el año 2027.

La ANI explicó que Opain podría participar en esta segunda concesión. La idea es que en 2027 el gobierno de turno tenga la posibilidad de entregar a un solo operador los dos aeropuertos, si las condiciones se dan.

La ANI también podría evaluar una opción que estaría preparando Opain y que –eventualmente– incluiría una tercera pista en El Dorado 1. “Ellos (Opain) están mirando la posibilidad de una tercera pista en el sector noreste del aeropuerto”, anticipó Andrade.

Al respecto, el gerente de Opain, Andrés Ortega Rezk, dijo que no se han tomado decisiones sobre estas eventuales ampliaciones adicionales y que es necesario tener en cuenta que en los últimos tres meses de 2015 se sintió un descenso en los crecimientos de tráfico, producto del dólar caro. “Sería grave tener una infraestructura ociosa más adelante”, explicó.

Tarde o temprano, un segundo aeropuerto parece inevitable. Lo pertinente es ir pensando en la mejor forma de construirlo, operarlo y conectarlo.

Por el momento no hay cama pa’ tanta gente. O mejor, no hay espacio para tanto avión.

Conalvías se colgó

Entre las obras que se adelantan en el aeropuerto Internacional El Dorado está la construcción de la calle de rodaje paralela de la pista sur que conectará con la pista norte en la parte occidental. Según el director de la ANI, Luis Fernando Andrade, Conalvías ya reporta algún tipo de retrasos en ese proyecto. “No es una parálisis total, pero tengo entendido que sí presenta retrasos”, dijo el funcionario.

Según la ANI, al tratarse de un contrato de obra pública, es más fácil hacer un control sobre la ejecución del proyecto, pues no se hace desembolso hasta que concluyan los trabajos.Otra obra que se adelanta está relacionada con las salidas rápidas de las pistas. Allí se está modificando el ángulo de salida para que el proceso sea más expedito, los aviones no tengan que frenar tanto y se pueda dar paso a otras aeronaves que van a despegar o aterrizar más rápidamente. Con la demolición de la torre de control actual –prevista para el mes de mayo próximo– se podrán habilitar 6 nuevas posiciones de abordaje, mientras que las ampliaciones nuevas en los costados oriental y occidental (ver fotos) permitirán instalar dos puertas adicionales para tráfico nacional y 8 más para internacional.

En las ampliaciones y mejoras que se están ejecutando se invierten unos $800.000 millonesUna vez terminadas estas obras –hacia mediados de 2017– la capacidad del aeropuerto se aumentará en un 30%, lo que le dará un espacio para 5 o 7 años más sin mayores inconvenientes en el tema de operación. Por último, se supo que la Contraloría General está revisando al detalle las inversiones que se están haciendo en el equipamiento de la nueva torre de control. En ese frente se esperan pronunciamientos del ente de control en los próximos días o semanas.

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