| 1/19/2017 12:00:00 AM

Las implicaciones para la infraestructura tras escándalo de Odebrecht

Al margen del proceso penal por cuenta del escándalo de Odebrecht, preocupan los efectos que puedan tener sobre el sector este tipo de hechos. Dinero le cuenta las implicaciones.

Las próximas semanas serán determinantes para el futuro de la infraestructura de transporte en Colombia. La confesión por corrupción de Odebrecht en Colombia que, al cierre de esta edición había vinculado el ex viceministro de Transporte Gabriel García y al exsenador Otto Bula ha generado una gran preocupación en el sector sobre las implicaciones que puede traer este caso al sector de infraestructura, llamado a impulsar el crecimiento económico del país en los próximos años.

Este escándalo arribó a costas colombianas el 21 de diciembre de 2016, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos divulgó que Colombia hacía parte de un listado de 12 países en donde Odebrecht habría pagado cientos de millones de dólares para obtener lucrativos contratos. En el caso de Colombia, el pago de coimas ascendió a US$11 millones.

Dos años antes de esa fecha el propio gobierno nacional había preguntado a las autoridades de Brasil si había algún contrato en Colombia vinculado con ese escándalo que apenas iniciaba. La respuesta del vecino país en ese momento fue negativa.

A la fecha, el escándalo de Odebrecht afecta de manera directa a dos de los cerca de 50 grandes contratos de infraestructura que están en marcha –Ruta del Sol, sector 2 y Navegabilidad del Río Magdalena–, en donde la firma lidera esos procesos.

Hoy, más allá del proceso penal que sigue su marcha y de la lista de implicados que pudieron haber participado en estos hechos de corrupción y que se espera aumente en los próximos días, las consecuencias del caso Odebrecht ya se empiezan a sentir. Los desembolsos de los bancos a la Ruta del Sol 2 están prácticamente paralizados, lo que ha afectado las obras que ejecuta el propio concesionario en terreno. No hay que olvidar que en el cierre financiero de este proyecto participó buena parte de la banca nacional, que comprometió recursos por unos $2,3 billones, una de las deudas y estructuraciones más grandes que se han dado en el país. Según el comunicado del consorcio constructor, divulgado a finales de 2014, participaron los bancos Bogotá, Bancolombia, AV Villas, Popular, Occidente, Davivienda y Corpbanca Colombia.

Dinero intentó conversar con representantes de algunas de estas entidades financieras, pero la respuesta fue similar: “Debido a lo sucedido en los últimos días, preferimos no hablar por el momento”.

Y no es para menos, pues hay mucho en juego. Después de la estrepitosa caída en la industria petrolera por cuenta de los bajos precios del crudo, la gran apuesta en los dos últimos años por parte los bancos del país se centró en los proyectos de infraestructura vial. Tanto así que el programa 4G ya cuenta con siete cierres financieros definitivos por $13,2 billones, 48% de ese monto lo ha financiado la banca local, según un reporte de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) divulgado en noviembre pasado.

Otros casos de corrupción: Cinco lecciones que dejan emblemáticos casos de corrupción

El caso de Odebrecht es más que inoportuno para el sector, pues se produce en la antesala del cierre financiero de un grupo importante de proyectos de la segunda ola y la búsqueda de recursos de algunas alianzas público-privadas. A esto hay que sumar la ‘fatiga’ en caja que ya presentan algunos bancos que están llegando a su techo en préstamos de recursos a este sector y a que apenas dos fondos de deuda han avanzado en los procesos y siguen pendientes por entrar al menos otros dos. A esto se agrega el anuncio de retiro del vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien a pesar de su estilo de trabajo polémico, logró en dos años imprimirle más velocidad a la locomotora de la infraestructura. El nuevo vicepresidente, Óscar Naranjo, estará enfocado en temas de seguridad.

Será una prueba de fuego para entidades como la FDN, que ha logrado desarrollar nuevas alternativas de financiación diferentes a los bancos tradicionales. Para citar solo un ejemplo, la banca multilateral financió 24% de la primera ola, mientras que otro 18% estuvo a cargo de inversionistas institucionales a través del mercado de capitales (fondos de deuda y bonos).

La noticia favorable es que entidades como la IFC, el mismo estructurador de la Ruta del Sol, mantienen el interés en Colombia a pesar de los ruidos. El jefe para la Región Andina de la IFC, Carlos Pinto, anunció cerca de US$1.000 millones en financiamiento para esta año, buena parte para infraestructura. “El modelo colombiano de licitación es pionero; incluso, países como Kenia están interesados en replicarlo”, dijo Miguel Toledo, director de inversiones en infraestructura de la IFC, entidad adscrita al Banco Mundial.

Lo que viene

Es necesario recuperar la confianza en el sector. Escándalos como Conalvías, Nule y ahora Odebrecht han enredado el camino para sacar adelante la infraestructura del país. Por cuenta de estos hechos y otros cambios en el panorama macroeconómico, las exigencias de los bancos y otras fuentes son más difíciles de cumplir por parte de los concesionarios.

Hoy por hoy, con el caso de Odebrecht la preocupación es grande, por la posibilidad de contagio que puede tener en el sector y podría aumentar aún más los estándares para las financiaciones, como mencionan algunos banqueros de inversión, por ejemplo en temas reputacionales y de gobierno corporativo.

Pero una de las mayores inquietudes es frente al modelo con el que se ha avanzado en el plan más ambicioso de infraestructura del país, por más de $40 billones. Las financiaciones de este programa se hacen sobre la base de project finance, que busca que descansen exclusivamente sobre los proyectos y una estructura financiera, legal, contractual y técnica que los aísle y los haga autosostenibles. Como explican algunos financieros, en una estructura de este tipo se arma un contrato de crédito sobre el contrato de concesión.

Sin embargo, ante el tsunami que generó el caso de Odebrecht, la duda es jurídica, pues una de las soluciones que ha planteado el Gobierno es la nulidad del contrato. “Si el contrato no existe y todo lo demás se invalida, se entra a hacer una liquidación de tal forma que toda la estructura que se ha montado resulta inocua”, dice un banquero.

Por eso los próximos días serán clave. Si el número de contratos y funcionarios implicados en coimas aumenta, se complicarán aún más las condiciones para financiar, pues la confianza se seguirá socavando.

El Gobierno tendrá que moverse rápidamente, primero para desarrollar estrategias –junto con la Justicia– que le permitan sancionar ejemplarmente a los corruptos; pero de cara al sector buscar los mecanismos jurídicos para que los proyectos no sufran la suerte de alguno de sus accionistas corruptos y lograr que se desarrollen estas iniciativas en los menores tiempos posibles. Precisamente, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) le pidió al tribunal de arbitramiento la nulidad del contrato de Ruta del Sol II y la apertura de una nueva licitación para terminar las obras. Y, el otro gran reto para el Gobierno es reforzar la confianza de acreedores e inversionistas en un sector clave para el desarrollo económico, donde el papel de los bancos será fundamental. De lo contrario, el riesgo sistémico podría ser mucho mayor, no solo para el sistema financiero sino también para la infraestructura del país.

Conozca los antecedentes más relevantes del caso Odebrecht:

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 524

PORTADA

Así es el mercado de los bufetes de abogados en Colombia

En un año que no resulta fácil para la economía, la actividad de las firmas legales está más dinámica que nunca. Los bufetes de abogados se juegan el todo por el todo.