| 6/10/2015 7:00:00 PM

Así se conseguirán los recursos para las 4G

Los concesionarios viales se alistan para conseguir el dinero que permita iniciar el programa 4G. Nadie sabe si la plata en bancos y fondos será suficiente. APP y 4G competirán por el recurso.

Llegó la hora cero para la cuarta generación de concesiones viales, 4G. En los próximos días los consorcios que obtuvieron los primeros 10 contratos saldrán a tocar las puertas de los bancos y fondos para conseguir los cerca de $8 billones necesarios para construir las carreteras. Otros $4 billones –para completar las cuentas– saldrían del bolsillo de las mismas empresas (equity o capital propio). El momento es clave para el ambicioso programa en el que el gobierno nacional tiene cifradas sus esperanzas para mantener a flote el crecimiento económico del país.

Para facilitar la contratación del plan vial, este fue dividido en tres grupos de proyectos al que denominaron ‘olas’. La primera –compuesta por 10 contratos que suman $12 billones– ya fue adjudicada, contratada y tiene orden de inicio de obra. Eso significa que estos consorcios están en la obligación de conseguir de inmediato los recursos y arrancar la intervención en la vía a gran escala antes de finalizar este año. La segunda ola tiene 9 contratos que suman otros $12 billones y que estarían –según los planes del Gobierno– adjudicados en julio próximo.

Las cifras no son de poca monta. La construcción de las tres olas demandaría recursos por unos $34 billones, pero sumando los intereses de deuda que se proyectan, todo el plan saldría por unos $55 billones. Con esa plata se construirían cuatro metros como el de Bogotá.

La primera prueba de fuego estará a cargo de la constructora Mario Huertas Cotes –MHC–, la cual tiene tres de estos contratos de primera ola y cuyos montos de inversión se aproximan a los $4 billones. En diálogo con Dinero, el empresario Mario Huertas afirmó que este 15 de junio saldrá al mercado bancario con propuestas concretas para pagar esos créditos. “Los bancos ya tienen información de cómo estamos estructurando el cierre financiero. Sin embargo, después del 15 de este mes es que empezaremos a concretar los negocios”, señaló.

MHC calcula que entre julio y agosto de este año quedarán sellados los acuerdos con los fondos y bancos. El cierre financiero de MHC incluiría emisión de bonos en el exterior, deuda en dólares o pesos y capital propio. El as bajo la manga de Huertas es que suscribió un acuerdo under writing con Goldman Sachs, banca estadounidense que le estructura el cierre a la constructora bogotana. “Esto significa que si no sale el dinero con los bancos, Goldman Sachs pone el recurso, un voto de confianza que significa que todo se está haciendo bien”, dijo el constructor.

La parte positiva de esta historia incluye a los fondos de pensiones que –con sus fondos de deuda– parecen tener allanado el camino para meterse por fin al negocio. La primera señal se produjo hace unas semanas, cuando Protección aprobó un desembolso por $200.000 millones para el fondo de inversión en deuda Exponencial. Hace poco el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, aseguró que los fondos de pensiones estarían dispuestos a invertir hasta 10% de su portafolio para financiar 4G; es decir, cerca de $16 billones. Además de Exponencial, otros fondos de inversión de deuda que están buscando recursos son el de Ashmore y CAF, Credicorp y Sumatoria, y el de BTG Pactual.

A esto se suma una declaración de Luis Fernando Andrade, presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), quien dijo a este medio que Colfondos y Old Mutual habrían firmado acuerdos o estarían muy cerca de hacerlo con concesionarios 4G. En el caso de Porvenir, se está a la espera de que se promulgue un decreto que le permita entrar en este mercado. La norma es necesaria por cuanto hoy existe una restricción legal para que entidades de un mismo grupo económico se presten entre sí para financiar este tipo de concesiones. Sin embargo, a la fecha la apuesta de los fondos de pensiones en 4G es más bien simbólica y no se traduce en grandes volúmenes de inversión.

La crisis petrolera también le da una mano a las nuevas vías. Como varios proyectos de exploración petrolera se han paralizado por cuenta de la caída del precio internacional, esos dineros e inversiones están quedando disponibles para 4G. Es un argumento expuesto por varias fuentes consultadas para este artículo.

Clemente del Valle, presidente de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), aseguró que es muy optimista frente a la financiación de la primera ola y anticipó que la entidad está dispuesta a financiar entre 20% y 25%, según el proyecto. Aquí también hay que contar a los multilaterales, que entrarían en el cierre de algunos contratos.

A medio camino

A pesar del optimismo del Gobierno, todavía es necesario resolver varios obstáculos. Por ejemplo, constructores de la talla de Mario Huertas, bancos como Corpbanca y fondos de deuda como Exponencial, anticipan que habrá una competencia fuerte entre APP privadas y las olas 2 y 3 de 4G para conseguir recursos en buenas condiciones.

MHC incluso cree que el crédito bancario se encarecerá cuando coincida el cierre financiero de los dos tipos de contratos. No hay que perder de vista que a la fecha el gobierno nacional ya aprobó seis APP de tipo privado que requieren inversiones por $10,88 billones. El propio vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, anticipó hace unos días que este año la meta es “completar 17 APP por valor de $15 billones”.

¿Hay cama, o mejor, crédito para tanta gente? El vicepresidente de banca empresarial, corporativa, gobierno y asesoría financiera de Corpbanca–Helm, Christian Misle, aceptó que la plata no es infinita y que es un tema que preocupa debido a que se trata de un programa (4G) “muy ambicioso, aunque necesario”. A pesar de ello, Corpbanca es una de las entidades más activas en la primera ola y dispone de un cupo entre US$1.000 millones y US$1.500 millones para todos los proyectos de infraestructura.

Por su parte, el vicepresidente de empresas y gobierno para Colombia de Bancolombia, Julián Botero, aclaró que los $12 billones que el banco tiene previsto colocar en este sector incluyen tanto las APP como las 4G y explicó que “este es un monto que se va construyendo acorde con las condiciones de mercado que permitan estructurar el fondeo adecuado para este tipo de proyectos”.

El Grupo Aval también tiene en caja un recurso similar a Bancolombia, pero en el resto de bancos los montos son considerablemente menores, aunque no insignificantes. Ni hablar de las inversiones aeroportuarias, portuarias y metro de Bogotá. Todo sumado podría poner en aprietos a cualquier sistema crediticio.

Dos ejemplos. El consorcio Navelena, que lidera la brasileña Odebrecht y que operará el contrato para acondicionar el río Magdalena a las necesidades de carga, saldrá al mercado bancario en julio próximo con una ‘red de pesca’ de $2,2 billones. Varios bancos locales e internacionales están ya interesados y la banca de inversión es Corficolombiana. El consorcio confía en iniciar obras entre enero y marzo de 2016. A este contrato se suman otros: la APP que tiene casi lista Infracon, brazo para las concesiones viales de Conalvías, que busca construir el tercer carril de la vía Bogotá – Girardot. Según el gerente general de esta empresa, Camilo Andrés Jaramillo, la estructuración está muy avanzada y se prevé que se ordene acta de inicio antes de finalizar el año. Allí se requerirán recursos por $2 billones, que saldrán de peajes, capital de la empresa y deuda.

Algunos incluso cuestionan que la FDN funcione como una especie de banco público para obras de infraestructura. Al respecto, Clemente del Valle defendió la creación de la Financiera para apalancar proyectos. “Nosotros estamos atrayendo a los bancos para que le apuesten al sector, es equivocado decir que somos un banco público y que solo nos quedaremos con el ‘hueso’ de los proyectos”, dijo.

Así se negocia


De acuerdo con la ANI, se está hablando de préstamos a 20 años y con tasas que se acercan al 7% más IPC. Los bancos hablaban hace un tiempo de una tasa nominal –que incluye IPC– de 9%. “Hemos hecho cambios en regulación. Por ejemplo, redujimos retención para pago de intereses, así como para proveer dinero en dólares”, eso ayuda mucho, dijo Andrade.

Bancolombia explica que cada concesión debe analizarse de manera independiente, porque las características son distintas entre los concesionarios. “En términos generales, estamos hablando de plazos de hasta 20 años, con periodos de gracia en la etapa de construcción (hasta seis años). En cuanto a las condiciones financieras, estas dependerán de criterios como el perfil de los sponsors, riesgos técnicos, estructuración financiera y las características de los contratos de EPC”, explicó Botero.

En eso hay que revisar los detalles con lupa. Uno de los concesionarios contó que uno de los proyectos licitados podría terminar pagando un monto similar entre intereses de deuda y ejecución de obras. En buena parte, eso es producto del ‘efecto Nule’; es decir, el afán del Gobierno para que en este programa solo entren constructoras fuertes para que no dejen la obra botada.

El asunto es que las exigencias en deuda son tan grandes que podrían terminar afectando al más grande de los contratistas.

Corpbanca, con experiencia en la construcción de grandes obras en Chile, recomienda que los contratos que se suscriban entre bancos y concesionarios para el cierre financiero incluyan potenciales demoras e imprevistos en la ejecución. “Si ese tipo de cosas se prevén y se conocen desde un principio, se podrá reducir el número de litigios o parálisis de obra”, concluyó Misle.

Los contratos de 4G


Uno de los empresarios más grandes del sector de infraestructura, que no participó en las dos primeras olas de 4G, explicó a este medio que algunas condiciones de los contratos de este programa dificultarán su ejecución. “Antes de 4G se estaba contratando con hitos, es decir segmentos de vías de unos 10 kilómetros que se entregaban progresivamente. Ahora en 4G se habla de unidades funcionales de unos 50 kilómetros. Este cambio dificulta la ejecución, sobre todo cuando persisten los problemas con comunidades, que impiden la ejecución de una unidad funcional”, explicó el directivo. Ese caso es evidente en varias autopistas de tercera generación, en donde el constructor tiene que saltar de un hito a otro para eludir los líos de predios y comunidades. “Eso genera sobrecostos operativos y temor en los bancos”, dijo la fuente.
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