| 8/18/2016 12:00:00 AM

¿Cómo el Plan Nacional de Turismo se va a adecuar al posconflicto?

María Claudia Lacouture, ministra de Comercio, Industria y Turismo, plantea la agenda de desarrollo productivo y el papel del turismo y los servicios para llegar a US$30.000 millones en exportaciones no minero-energéticas en 2018.

El comercio internacional no pasa por su mejor momento. En el mundo las compras internacionales se han reducido 11%, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial del Comercio, y la caída de los precios internacionales de materias primas golpea con más fuerza a los países emergentes.

A esto se suma una creciente oleada de conflictos comerciales, que en el caso particular de Colombia tiene un capítulo no resuelto con Panamá, por problemas de contrabando, comercio ilícito y subfacturación. El escenario resulta poco halagador.

En medio de esta difícil coyuntura, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Claudia Lacouture, aceptó el reto de lograr que las exportaciones colombianas de productos no minero-energéticos lleguen a US$30.000 millones para el año 2018.

La funcionaria es optimista frente al cumplimiento de esta ambiciosa meta. Por un lado, porque para lograr las exportaciones de bienes por US$21.000 millones avanza en la formulación de una nueva política de desarrollo productivo en la que cerca de 30.000 empresas se integrarán en seis cadenas globales de valor.

Por otro lado, porque la meta en servicios apunta a generar exportaciones por US$9.000 millones y allí el turismo aportará cerca de US$6.000 millones que la ministra anticipa que se cumplirán sin problemas. El lanzamiento esta semana del Plan Nacional de Turismo para un entorno en posconflicto le permite ser optimista. Dinero habló con la funcionaria sobre su hoja de ruta.

¿En qué consiste la nueva estrategia de desarrollo productivo?

Básicamente en una política para que podamos pasar de vender materias primas y commodities, que están afectados por los bajos precios internacionales y la contracción de algunas economías, a vender productos que tengan mayor valor agregado. Esto no quiere decir que dejemos de vender banano o café, lo que estamos diciendo es que desde el Ministerio queremos contribuir a las empresas para que logremos llevar la economía colombiana de bienes primarios a productos con valor agregado, en un contexto de paz, porque esta es una variable que le va a permitir al país esa transformación de una manera más rápida.

-¿Cómo se logra este paso de materias primas a productos de valor agregado?

Con productividad, innovación y sostenibilidad. Estas son tres variables importantes que por igual deben tenerse en cuenta, ya sea en bienes o servicios. En bienes, tenemos que lograr que la materia prima pueda adquirir valor agregado partiendo de un foco, que lo estamos estableciendo en esta estrategia, y luego de definir a dónde vamos, desarrollamos un trabajo conjunto con empresas, autoridades regionales y nacionales para eliminar las barreras y lograr una Colombia más productiva.

Se habla de potenciar seis sectores, ¿esto implica renuncias?

Tal vez más que renuncias, sacrificios. El trabajo parte de definir el foco y luego de alinear entidades para alcanzar las metas. Esto implica que el desarrollo productivo no es una delegación de lo nacional a lo regional, que termina diluyendo las responsabilidades. Por el contrario, como tenemos foco, la idea es lograr que las fortalezas de las regiones sean las que sumen a las nacionales y las jalonen, y no al revés. Y en el tema de alineación, este es un proceso que se hace con las empresas, trabajando de puertas para dentro en siete competencias, para definir qué acciones van a tomar, y segundo, identificando las necesidades que tienen de puertas para afuera.

¿Qué pasará con los otros 14 sectores vinculados al PTP?

De alguna forma, esto sectores están, por un lado, integrados en las cadenas productivas y, por el otro, si no lo están, van a seguir trabajando en sus procesos del Programa de Transformación Productiva (PTP) como se venía haciendo y se les seguirá ayudando.

-¿Cómo se trabajarán estos encadenamientos productivos?

Comenzamos a trabajar desde comienzos de mayo con una metodología que involucra a los distintos actores de las regiones, con la asesoría del DNP. Este trabajo nos permite hacer un mapeo de cuáles son las apuestas regionales, cuáles las empresas que hacen parte de un sector productivo, desde la materia prima hasta el etiquetado o el envase, y convocamos a todos los involucrados, a las comisiones regionales de competitividad, autoridades regionales y entidades del orden nacional como el Sena, Innpulsa o Bancóldex, porque la idea es coordinar y sumar esfuerzos.

¿Qué resultados esperan de esta estrategia?

La meta es que logremos para 2018 tener unas exportaciones de bienes no minero-energéticos por US$30.000 millones.

¿Y qué tan fácil será alcanzarla?

Creo que podemos cumplirla y, si no, vamos a llegar cerca, si hacemos esta transformación y las empresas se comprometen, porque aquí el Gobierno da las herramientas y las empresas son las que toman la decisión de hacer los negocios, porque como Ministerio no producimos ni vendemos. Aquí el compromiso de la empresa es muy importante.

¿Cuál es la estrategia de turismo para el posconflicto?

Queremos que el turismo sea el motor de todo el proceso de construir la nueva economía en el posconflicto. Para crear una Colombia moderna tenemos que lograr un turismo de alto valor agregado, incluyente y competitivo, y esto lo logramos generando unas experiencias integrales a los extranjeros, a partir de corredores turísticos que conecten toda la oferta de una región. El primero de estos corredores es el Eje del Café, que acaba de lanzarse para integrar y articular la amplia oferta que tienen los municipios de Risaralda, Caldas, Quindío y Norte del Valle. Tenemos planeado lanzar próximamente otro en el Sur de Bolívar y uno más en Santander.

¿Qué ejes tendrán prioridad en esta estrategia?

Básicamente hemos planteado seis ejes para lograr un turismo moderno, sostenible y productivo, que arranca con integrar propuestas de alto valor agregado; lograr un turismo educado para el servicio –con bilingüismo, innovación y colegios que preparen a los estudiantes desde primero hasta grado once–; con destinos y turistas seguros; garantizando el respeto por el entorno; que se haga de manera legal, formal y con reglas claras; con alta calidad y con vocación de paz, para que sea la llave maestra para el desarrollo sostenible de territorios por el conflicto armado.

Lea también: Los siete ejes que jalonarán la industria colombiana en los últimos años

¿Cómo va el conflicto con Panamá?

Este es un tema muy complejo. Primero, porque se ha malinterpretado el fallo en el proceso que tenemos en la Organización Mundial del Comercio (OMC), ya que Panamá dice que debemos derogar inmediatamente el decreto con el cual protegemos a nuestros industriales del comercio ilícito. Esto no es así, pues el fallo de la OMC dice que, si bien nosotros no estamos cumpliendo con las normas del comercio internacional, a renglón seguido justifica la argumentación de Colombia porque encuentra que sí hay un problema de contrabando, subfacturación y comercio ilícito. En segundo lugar, Panamá se ha negado a cualquier tipo de negociación, pese a que les dijimos que nos sentáramos a conversar para ver cómo derogábamos el decreto siempre que tuviéramos algún compromiso de intercambio de información aduanera para poder controlar que se nos siga afectando la industria colombiana.

¿Cuál es el siguiente paso en este proceso?

Esto tiene un procedimiento que comenzó el 22 de junio con el fallo y seguía con un proceso de negociación que vencía el 5 de agosto, pero no se dio porque Panamá se negó. El 8 de agosto Panamá le pidió a la OMC un árbitro para definir el procedimiento a seguir. Una vez esté listo el árbitro, tiene 45 días para recibir la sustentación de Colombia, en cuanto a por qué no hemos derogado el decreto y las alegaciones de Panamá y luego sí se conocerá la decisión final. Nosotros creemos que Panamá está en su derecho de pedir el árbitro, pero nosotros también tenemos el deber de proteger nuestra industria y no la vamos a dejar desprotegida.

Panamá ya empezó a retaliar...

Ellos han anunciado un arancel de 30% a todas las naciones con las que no tienen TLC, y ahí estamos nosotros. También han dicho que este arancel será para productos como flores, textiles, carbón y confecciones. En el momento en que nos coloquen este arancel vamos a tener un impacto importante, pero hemos hablado con nuestros empresarios y todos están de acuerdo en que más impacto negativo nos deja el contrabando, el comercio ilícito y la subfacturación, entonces, tenemos un apoyo contundente del empresariado colombiano.

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