| 9/28/2017 12:01:00 AM

¿Qué tan de buenas está Colombia en el mercado internacional?

Colombia se ha revaluado en los últimos tres meses. Varios hechos estabilizaron el precio de la divisa e impidieron que el país sufriera un nuevo choque externo. La pregunta es hasta cuándo durará la dicha.

Muchos expertos se hacen hoy la pregunta del millón: ¿por qué el dólar no se ha disparado y, por el contrario, en los últimos tres meses ha caído de precio, ubicándose cerca de los $2.900? Los anuncios sobre la decisión unánime de la FED de empezar a recoger la billonaria liquidez que había soltado en la última década para enfrentar la crisis financiera de 2008 llevaron a la divisa de nuevo por encima de los $2.900. Sin embargo, el efecto ni se sintió.

La mayoría del mercado viene anunciando que muy pronto Colombia podría recibir un choque externo por cuenta de la salida masiva de capitales producto de las mejores rentabilidades que va a ofrecer la economía norteamericana apenas empiecen a subir las tasas.

A pesar de que la economía colombiana ha logrado un ajuste ordenado llevando tanto el desbalance externo como el desbalance interno a sus justas proporciones, todavía quedan muchas dudas sobre la sostenibilidad de dicho ajuste y la capacidad del país de mantener a raya los problemas macro.

“¿Tocamos fondo? Sí ¿Terminó el ajuste? No”, se planteó el gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, durante un evento el pasado 20 de septiembre.

En una economía en la que el precio de la divisa fluctúa libremente, es de esperar que el precio del dólar refleje los desbalances con que aún cuenta el país; si bien la economía colombiana ha reducido de manera significativa su déficit externo, las fuentes de dicho ajuste no son del todo confiables.

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Según las más recientes cifras oficiales, la cuenta corriente de la balanza de pagos pasó de un déficit de 4,6% en el primer semestre de 2016 a uno de 4,1% en el primer semestre de 2017. Buena parte del ajuste se debió a la recuperación del sector de petróleo y minería, por mayores precios del crudo y el carbón frente a los registrados el año pasado. El asunto pone en evidencia que el balance externo del país sigue teniendo una enorme dependencia de los commodities. Esta idea queda reforzada con el balance en la cuenta financiera, pues la entrada de capitales ha estado dominada por la inversión de portafolio, especialmente por la compra por parte de grandes fondos internacionales de títulos de tesorería (TES) que son los papeles que emite el Gobierno para financiar su déficit. El ministerio de Hacienda informó a comienzos de septiembre que en lo corrido del año las compras netas de estos papeles por parte de inversionistas extranjeros fueron de $7 billones.

Aun así, lo que ha ocurrido en los últimos tres meses tiene sorprendidos a los especialistas. Según Juan David Ballén, director de investigaciones de la comisionista Casa de Bolsa, del Grupo Aval, a pesar de que el precio del crudo (uno de los determinantes del precio del dólar) se ha mantenido estable alrededor de los US$50, el precio de la divisa cayó desde los $3.100, hasta cerca de $2.900. Esa divergencia coyuntural entre el precio del crudo y el precio de la divisa puede golpear fuertemente, por ejemplo, el balance de Ecopetrol. La explicación de esa caída sigue por el lado de la inversión de portafolio que está llegando al país y por un grupo de factores internacionales que han mantenido la carga magnética del mercado de divisas.

Gracias Trump

Según Andrés Pardo, director de investigaciones de Corficolombiana, el principal factor que ha incidido sobre el mercado de divisas ha sido la mala racha que ha enfrentado el gobierno de Donald Trump, pues se consideraba que sus políticas para impulsar la economía iban a salir adelante, generando con ello nuevas presiones inflacionarias y llevando a la FED a acelerar su alza de intereses.

“Esa implementación de políticas se dilató: el fracaso con la nueva ley de la salud y la reforma tributaria perdieron espacio. Vinieron luego los enfrentamientos con el Congreso y con el propio partido de Trump y eso ha retrasado los planes de Gobierno”, explicó Pardo.

Mientras tanto, al otro lado del Atlántico, el Banco Central Europeo da señales de que va a normalizar su política monetaria, lo que ha llevado a que el euro se fortalezca frente al dólar. Esos dos factores han hecho que el dólar, en general, se devalúe frente a las monedas emergentes.

Pardo, de Corficolombiana, considera que el panorama político en Estados Unidos no se va a esclarecer prontamente. “La reforma tributaria de Trump se va a demorar más, el secretario del Tesoro creía que la iba a tener en agosto y eso no se dio. Además, es claro que la magnitud de la reforma va a ser mucho menor. Si se sigue corriendo el tiempo de discusión del presupuesto, se va a sumar con el debate sobre el techo de la deuda. Entre más se empujen los tiempos hacia 2018, se va a llegar a las elecciones de mitad de periodo, cuando los demócratas van a querer capitalizar la situación de Trump para ganar de nuevo las mayorías del Congreso”, comentó Pardo.

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Es por toda esta suma de factores que la situación actual del precio del dólar es extraordinaria y coyuntural. Casa de Bolsa está viendo que la divisa podría terminar a final del año en $3.100 y en el largo plazo alcanzar los $3.500.

Para Andrés Pardo, de Corficolombiana, es claro que todo esto ha sido “un tema de suerte, hemos estado de buenas”, explica al señalar que no se ha dado un ajuste en el precio de la divisa que corresponda con la situación de vulnerabilidad que todavía tiene el país por cuenta de su aún alto déficit en cuenta corriente.

“La Inversión Extranjera Directa de este año va a ser inferior a la del año pasado, porque el año pasado contribuyó Isagen. Este año no hay ventas que vaya a realizar la Nación y eso echa a la baja el indicador. La inversión minera va a crecer pero levemente, ya no es la inversión minera de antes. A nivel general sí vemos que se ha venido ajustando el déficit en cuenta corriente, pero es claro que aún estamos expuestos”, comentó Ballén, de Casa de Bolsa.

El gerente del Emisor señaló en esa misma reunión del 20 de septiembre pasado que “el mundo sigue confiando en Colombia”.

Sobre eso no hay duda: tanto la inversión extranjera directa como las inversiones en TES siguen llegando al país. Para el alto funcionario a esto se suma que las exportaciones comienzan a repuntar y el nivel de remesas se mantiene sólido.

Esos factores son innegables, pero también lo es que el país sigue contando con una vulnerabilidad externa que puede concretar los temores de algunos sobre la situación externa, propiciando una devaluación abrupta que no le conviene a nadie. Por eso, es necesario mantenerse vigilantes frente a estos hechos para evitar que haya sorpresas desagradables en el futuro próximo; continuar con la tarea de ajuste es inaplazable.

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