| 8/8/2016 12:00:00 AM

Claro contraataca en el debate sobre el mercado de voz

Claro refuta los argumentos por los cuales se establecieron medidas como el cobro de cargos asimétricos en el mercado de voz. La controversia se revive en momentos en que se esperan decisiones en el segmento de internet móvil.

Uno de los debates más álgidos en el sector de telecomunicaciones, la posición de dominio de Claro en el mercado de voz, está reviviendo. La multinacional mexicana responde a las decisiones de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) de ajustar la restricción tarifaria e introducir el cargo de acceso asimétrico, con base en un estudio contratado con el profesor de economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Jerry Hausman, experto en regulación.

La controversia surge en momentos en que hay un estudio de la CRC para comentarios, que podría definir medidas en el mercado de internet móvil, el cual crece a gran velocidad.

La historia comienza en 2009, cuando la CRC –entonces CRT– definió los mercados relevantes minoristas (al consumidor) y mayoristas (entre operadores) para el sector de las telecomunicaciones en Colombia. Estableció entonces que los mercados minoristas de voz saliente móvil y mayoristas de terminación de llamadas entre móviles son susceptibles de regulación ex ante. Además, fijó los criterios de determinación de la posición dominante de un operador en ellos, que comprenden: un análisis de competencia que tenga en cuenta la concentración, el tamaño, las barreras de entrada, las fallas de mercado y la conducta de la firma, junto con un estudio prospectivo de la evolución del mercado.

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Con base en esas normas, determinó ese mismo año que Comcel –hoy Claro– tenía una posición dominante en el mercado de voz saliente móvil, porque su tamaño le permitía obtener mayores economías de escala que sus competidores. Como efecto de ello, estaba en capacidad de reducir sus costos en mayor proporción que ellos, de manera que, para unos precios de mercado similares, podía percibir unos beneficios más altos. En consecuencia, equiparó el precio de las llamadas que se hacen entre sus usuarios, con el de las que hacen ellos a los de otros operadores.

La CRC revisó de nuevo el mercado de las telecomunicaciones en 2012. En esa ocasión, otra vez determinó que Claro tenía una posición dominante. Por este motivo tomó dos medidas en su contra. La primera ajustó la restricción tarifaria establecida en 2009 para que en adelante el precio de las llamadas entre sus usuarios fuera mayor o igual al de las que hacen a los de otros operadores. La segunda introdujo un cargo de acceso asimétrico a Claro, en virtud del cual debe pagar un valor mayor a los otros operadores por utilizar sus redes, cuando sus usuarios llaman a los de ellos, que el que recibe por permitirles usar la suya en la situación inversa. En 2014 la CRC alargó el periodo de vigencia del valor asimétrico del cargo para Claro, que debía terminar en 2015, hasta 2018.

Claro no se quedó atrás. Con base en el estudio de Hausman encomendado por la firma, preparó su defensa en contra de la continuidad de las sanciones impuestas por su posición dominante en el mercado.

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Hausman establece que con frecuencia se encuentra una relación negativa entre la concentración y los precios en la industria de las telecomunicaciones. Por tal motivo, para introducir una regulación asimétrica en contra de un operador en esta industria, no basta constatar que haya una alta concentración; es necesario demostrar que ese operador ejerce un poder de mercado. Este consiste en la habilidad de controlar los precios para establecerlos arriba de los correspondientes a la competencia, durante un periodo significativo.

En consecuencia, para buscar indicios del ejercicio del poder de mercado es más apropiado comparar los precios al consumidor con los que prevalecerían en competencia. Para hacerlo se puede recurrir a confrontarlos con los estándares internacionales. Al cotejarlos, los datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, por su sigla en inglés) muestran –de acuerdo con el estudio– que los precios de la telefonía e internet móviles en Colombia son bajos en términos relativos comparados con los del resto del mundo. Además, están entre los menores de América del Sur.

Por otra parte, en otros trabajos anteriores el profesor Hausman demostró que en una industria con altos costos fijos, como la de la telefonía móvil, solo se requiere que un pequen~o porcentaje de clientes cambie de proveedor para que el precio permanezca cerca del nivel que tendría en competencia. En los últimos años las autoridades introdujeron la portabilidad numérica y eliminaron tanto el bloqueo de los terminales como las cláusulas de permanencia.

Por eso, en opinión de Hausman, los clientes de la telefoni´a mo´vil en el país no tendrían dificultad para cambiar de operador, ya que según el Global Wireless Matrix del primer trimestre de 2015, del Bank of America Merrill Lynch, Claro, por ejemplo, tiene una tasa de desconexio´n alta en términos relativos (3,8% mensual o casi 50% anual).

Desde su punto de vista, además, la alta utilización por usuario de la telefonía móvil en Colombia (198 minutos mensuales), comparada por ejemplo con la de Brasil (131) o el promedio de Ame´rica del Sur (142), sería inconsistente con la existencia de un poder de mercado.

A su juicio, también en el mercado de internet móvil prevalece la competencia porque, según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), los precios de internet móvil en Colombia son menores que en la mayoría de los países de América Latina, mientras que la velocidad de descarga es mayor.

Por tanto, según él, ningún operador tendría un poder de mercado en segmento alguno en la industria de la telefonía e internet móviles en Colombia. En consecuencia, el consumidor no sufriría una pérdida del bienestar por este concepto.

Con base en estas razones, Claro arguye que no se justifica mantener las sanciones con medidas asimétricas tomadas en su contra por ser el operador más grande en esos mercados, pues no se habría probado que ejerciera un poder de mercado.

Para reforzar su argumento, Claro recurre a la posición de la Ocde. Según ella, los cargos asimétricos distorsionan la competencia y promueven ineficiencias. No se justifican sino en el caso de que favorezcan a nuevos operadores entrantes durante un periodo determinado, no a otros que llevan suficiente tiempo en el mercado. Por ello recomendó volverlos simétricos.

No obstante, la CRC alegó que persistía una alta concentración del mercado en ese operador, aunque se hubiera reducido durante la vigencia del cargo asimétrico, pero no hasta donde deseaba el regulador. Por tal razón, en 2014 prolongó hasta 2018 la medida asimétrica en contra de Claro.

El debate sigue abierto, sobre todo ahora que la CRC publicó para comentarios el documento Revisión de los Mercados de Servicios Móviles, que será un insumo fundamental para determinar políticas en el mercado, entre ellas la posibilidad de establecer cargos asimétricos en internet móvil. Una discusión que está por venir.

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