| 8/21/2014 3:40:00 PM

No solo violencia

La caída en la acción de Ecopetrol no se debe únicamente a los ataques guerrilleros. El principal problema de la compañía es operativo: no ha podido encontrar nuevas reservas.

En su discurso de posesión, Juan Manuel Santos envió un mensaje a los líderes de las Farc: “los hechos de violencia son una contradicción inaceptable que pone en riesgo el mismo proceso”. Luego afirmó “señores de las Farc, están advertidos”. Pero esta no ha sido la única vez que el Presidente se ha referido a ese grupo armado en esos términos. Un par de semanas antes el mandatario advirtió que “están jugando con fuego”.

El presidente Santos hizo una campaña basada en la paz. Sin embargo, una serie de ataques inusualmente agresivos de las Farc y el ELN en las últimas semanas lo han forzado a adoptar una postura un tanto más guerrerista. El 30 de julio, un ataque de las Farc en el departamento del Cauca mató a una niña de dos años y dejó heridas a otras cuatro personas. Un mes antes, una bomba atribuida al ELN afectó a tres civiles que trabajaban cerca del campo petrolero de Caño-Limón en Arauca. Dos ataques a la infraestructura en el campo de Tibú, Norte de Santander, forzaron a Ecopetrol a suspender temporalmente sus operaciones allí desde el 8 de agosto, mientras que, en paralelo, el oleoducto de Caño Limón ha sido atacado varias veces durante el año.

Esta inseguridad ha generado diversas inquietudes en las empresas petroleras y en sus inversionistas. El 5 de agosto Ecopetrol anunció que sus utilidades netas para el segundo trimestre de 2014 se redujeron en 18% con respecto al mismo periodo de 2013. De igual forma, su producción cayó a 734.000 barriles equivalentes de petróleo (BOE, por su sigla en inglés) por día, lo que representa 7% menos que el promedio diario de 2013, cifra que, por lo demás, se aleja del objetivo de alcanzar una producción de un millón de BOE/día en 2015.

Al cierre de esta edición, 19 de agosto, las acciones de Ecopetrol han caído aproximadamente 27% en comparación con el pico reportado a principios de abril del presente año. Según los analistas de Bloomberg, las acciones de Ecopetrol fueron las de peor desempeño bursátil dentro de las compañías petroleras con mayor capitalización en 2013, resultado que podría repetirse este año.

Si bien la mayoría de los expertos responsabilizan de la caída en el precio de la acción a la arremetida terrorista y a la consecuente baja en la producción, el principal problema de la compañía es operativo: Ecopetrol no ha podido encontrar nuevas reservas. La empresa puede argumentar que existen factores fuera de su control, pero para lograr reversar esta senda se tendrá que mirar hacia adentro y hacer ajustes que requerirán del apoyo del Gobierno.

No se puede negar que el sabotaje tiene un costo real. En su último reporte, Ecopetrol anunció que el transporte de crudo por tubería bajó 3,8% en comparación con el segundo trimestre de 2013, principalmente debido a la ofensiva de la guerrilla contra el oleoducto de Caño Limón y al bloqueo que los U’wa, que mantuvo inactivo el ducto por 40 días. Por esta instalación se transportan 80.000 barriles de petróleo por día, de los cuales tres cuartos corresponden a la producción de Ecopetrol. En ese sentido, durante el lapso en el que el transporte de crudo fue suspendido se dejaron de mover 2,4 millones de barriles (tres días y medio de producción a niveles actuales). Este suceso efectivamente pudo influir en el desempeño financiero de Ecopetrol; sin embargo, eso no explica por qué la petrolera perdió un cuarto de su valor en los últimos cuatro meses.

De hecho, los ataques contra la infraestructura en Colombia no son nuevos; en comparación con el año anterior, la cifra de ataques para 2014 se proyectan en alrededor de 55% del total de 2013.

Entre tanto, Pacific Rubiales ha prosperado a pesar de la violencia. Las dos compañías comparten el uso del oleoducto Caño Limón y, a su vez, ambas han experimentado el aumento de los costos de transporte. Sin embargo, Pacific Rubiales logró aumentar su producción 17% en el segundo trimestre de 2014 en comparación con el mismo periodo del año pasado, y declaró un crecimiento de las utilidades netas en 208% para el primer semestre 2014 con respecto al mismo de 2013.

En este escenario, ¿qué está afectando realmente los resultados de la empresa más grande listada en la Bolsa de Valores de Colombia? El valor de una empresa petrolera está fundamentado por su activo más importante: las reservas del subsuelo. La producción puede aumentar o disminuir de un trimestre a otro, y eso afecta principalmente la rapidez con que monetiza su producción, pero no debería impactar significativamente el valor intrínseco de la compañía. El problema fundamental es que Ecopetrol no ha satisfecho su necesidad de aumentar las reservas.

Durante el año 2013 Ecopetrol logró aumentar las reservas probadas en 5,1%, comparado con las de 2012, año en el cual solo incrementó 1,1% de las mismas. Por cada barril que Ecopetrol extrajo en 2013, registró 1,4 barriles de reserva. Sin embargo, solo 22% de esas adiciones fueron a través de nuevos descubrimientos. La gran mayoría de estas incorporaciones provinieron de revisiones a hallazgos anteriores.

Este fenómeno se debe, en parte, a la geología colombiana, pero la explicación no está completa. Según Thomas W. O’Donnell, profesor del Instituto JFK de la Universidad Libre de Berlín y experto sectorial para América Latina, “las reservas actuales de Ecopetrol se calculan en 1.972 millones de BOE, lo que significa 7,6 años de producción según los niveles de extracción actual. Sin embargo, esas mismas reservas equivaldrían a 5,4 años de producción teniendo en cuenta la meta de la empresa de producir un millón de BOE por día para 2015”, señala. “En comparación, Pacific Rubiales declaró recientemente 8,3 años de reservas”.

De los 11 pozos perforados en el primer semestre de 2014, solo uno tuvo éxito, siendo esta una tasa de 9% de acierto. Por su parte, Pacific Rubiales perforó 26 pozos en el mismo periodo y logró una tasa de éxito de 68%.

Incluso el mayor éxito de Ecopetrol este año se queda corto. A mediados de julio, la empresa anunció el descubrimiento del pozo de Rydberg en el Golfo de México. Se espera que Rydberg produzca reservas de al menos 100 millones de barriles, donde Ecopetrol tiene una participación de 28,5%. Ese es un buen hallazgo pero no es suficiente para apalancar su meta del millón de BOE producidos por día, en cuyo caso no le soportaría una actividad de más de un mes. Para que estos hallazgos sean una muy buena noticia, Ecopetrol debería anunciar similares descubrimientos con mucha frecuencia.

El problema, por lo tanto, es un bajo nivel de nuevos hallazgos a la vez que cierta ineficiencia operativa. “Con el fin de aumentar sus reservas, Colombia necesita explorar más y optimizar sus pozos existentes”, dice O’Donnell. “La tecnología Star, propuesta en el país por Pacific Rubiales, no dio la tasa de recuperación esperada y Ecopetrol la rechazó”, agrega.

Pacific destinó US$253 millones durante el primer semestre de 2014 en actividades de exploración, mientras que Ecopetrol invirtió US$571 millones durante el mismo periodo. La esencia del problema radicaría entonces no tanto en cuánto se está invirtiendo (capex), sino más bien cómo lo están haciendo.

Ecopetrol justifica sus malos resultados en factores externos, en ese sentido, los ataques de las Farc y el ELN son una excusa cómoda. No obstante, el Gobierno no puede permitir que el valor de la compañía continúe en descenso. Para dar un giro a los resultados de la empresa se deben primero identificar las causas internas del problema. No es solo la violencia lo que está frenando a Ecopetrol, sino falencias en la ejecución.
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