| 7/6/2017 12:01:00 AM

¿Qué necesita el crédito en Colombia para volver a repuntar?

Como resultado del ajuste de la economía, la cartera tiende a estancarse. ¿Qué se requiere para que repunte?

En abril de 2017 el crédito que otorga el sistema financiero a la economía colombiana aumentó apenas 2,6% anual en términos reales, con un pequeño incremento (cerca de 20 puntos básicos) respecto al mes anterior, que parece reafirmar una recuperación muy lenta de la tendencia al estancamiento de comienzos del año.

Sin embargo, esa expansión ocurre a un ritmo que es casi la mitad del que tenía un año antes (4,6% anual) y muy por debajo del promedio de la última década (11,2%).

En la actualidad, la estabilización del crédito se apoya en el incremento de sus modalidades de consumo y vivienda, pues el comercial sigue disminuyendo.

La tendencia al estancamiento que sufrió el crédito durante el año pasado y los primeros meses del presente se debió al descenso pronunciado en la modalidad comercial y a la desaceleración en las otras modalidades, sobre todo en las de consumo y vivienda.

Como es natural, la moderación del exceso de gasto en que incurrió la economía en el último auge desde 2010 requería un menor ritmo de expansión del crédito, que actúa como un mecanismo de transmisión de la política monetaria. Debido a que era necesario evitar una desalineación de las expectativas inflacionarias y frenar la expansión del gasto doméstico, para estrechar el déficit en la cuenta corriente, el Banco de la República elevó su tasa de interés de intervención (450 puntos básicos entre marzo de 2013 y agosto de 2016).

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El aumento de las tasas de interés y la depreciación de la tasa de cambio, que encarecieron los bienes y servicios importados, desestimularon el consumo y la inversión, por lo cual se estancó la demanda por crédito.

Foto: Las buenas condiciones de rentabilidad, liquidez y solvencia de la banca hacen que la expansión del crédito no tenga restricciones de oferta. Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República.

El descenso en las importaciones y la caída de la inversión en capital fijo contribuyeron a la disminución en la demanda por crédito comercial, que siguió contrayéndose en abril (al -1% anual), aunque a un ritmo algo menor que en el mes anterior (-1,7% anual).

La reducción de la demanda de los hogares por bienes durables y semidurables el año pasado y, en general, la desaceleración de su gasto en bienes y servicios contribuyeron a ralentizar el crédito de consumo. Sin embargo, este ha repuntado en lo corrido del año, a pesar de que la confianza de los consumidores sigue en mínimos históricos y la demanda de los hogares tiende al estancamiento. Por esta razón, quizá parte de la expansión de esta modalidad (a 8,1% real anual en abril) se deba, como sugiere Anif, no a una generación de créditos nuevos, sino a un reciclaje de los antiguos en condiciones más blandas, para evitar la mora.

A pesar de la desaceleración de la construcción de edificaciones, el aumento del crédito de vivienda muestra una notable persistencia (a 7,7% real anual), que contribuye a sostener la expansión de la cartera total.

A pesar de los primeros síntomas de estabilización del crédito, su calidad sigue desmejorando, como ocurre con frecuencia en la parte baja del ciclo, a medida que se desacelera la cartera bruta y se acelera la vencida.

Por tal motivo, la tasa de mora de la cartera total (4,2%) se incrementó, tanto respecto del mes anterior (4%) como del mismo periodo del año pasado (3,2%). Algo similar ocurrió con la cartera en riesgo (9,1%), que aumentó respecto de ambos puntos de referencia (9% el mes anterior y 7% hace un año).

Los deterioros más significativos en la calidad del crédito tuvieron lugar en el comercial y en el de consumo. En el caso de la cartera comercial, el indicador de calidad por mora (3,6%) aumentó 110 puntos básicos (pb), mientras el de cartera en riesgo (10,2%) lo hizo en 310. En el de consumo, la calidad por mora (5,8%) desmejoró 90 puntos básicos y por riesgo (8,7%) se deterioró 120.

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El indicador de cobertura –que se calcula como la razón entre las provisiones y la cartera vencida– continúa holgado (122,2%), aunque con tendencia a disminuir respecto al año pasado (142%), por un incremento más dinámico de los préstamos en mora que de las provisiones. En el caso de la cartera riesgosa, también desmejora el cubrimiento (de 66% a 56%) en comparación con el año pasado, por la misma razón.

A pesar de su disminución, la holgura de los indicadores de cubrimiento sugiere una gestión adecuada del riesgo de crédito, que minimiza su impacto sobre la solidez del sistema bancario.

Foto: Santiago Castro, Presidente de Asobancaria.

La banca mantiene también una alta relación de solvencia (17%), que excede con amplitud el mínimo requerido por la regulación (9%). Con base en ella preserva la confianza del publico, cuyos depósitos son su principal fuente de fondeo. Además, a pesar de la alta solvencia, su rentabilidad permanece alta (con una rentabilidad sobre patrimonio –ROE– de 12%).

Con estos indicadores, la banca se encuentra en buenas condiciones para seguir suministrando el crédito necesario para financiar el repunte de la actividad económica en el país. Sin embargo, sin restricciones por el lado de la oferta, la expansión de la cartera dependerá de la demanda de préstamos, cuyos determinantes son sus costos y las expectativas sobre la actividad económica.

Por tanto, para que ocurra un repunte en la demanda de crédito se requiere, por una parte, que se prolongue el ciclo de recorte de la tasa de interés de intervención, hacia una postura monetaria estimulante. Por otra parte, es necesario que su disminución se transmita al resto de las tasas de interés, sobre todo a las activas y en especial a las del crédito de consumo. El traspaso a esta modalidad es lento, por la extensión de los plazos de los préstamos y la preferencia por la modalidad a tasa fija. Por último, se precisa que mejore la confianza de los empresarios y los consumidores, que están en mínimos históricos.

Como en el caso de la actividad económica, quizá la falta de confianza de los consumidores y los empresarios no facilita un repunte dinámico del crédito este año, porque no genera una mayor demanda. En estas condiciones, la expansión de la cartera, como la de la economía, será lenta.

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