| 5/2/2014 12:00:00 PM

El abrazo del oso

La mayor apuesta de JP Morgan por el país, que arranca este mes, tumbó el precio del dólar y encareció los TES. Aún no está claro si su espaldarazo es una bendición o una maldición.

El 30 de mayo se hará efectivo el anuncio del banco de inversión JP Morgan de aumentar la participación de los activos colombianos en sus índices de deuda global, los cuales sirven como referencia a los inversionistas internacionales que quieren saber cómo distribuir su dinero.

Esta noticia, que al conocerse el 19 de marzo hizo que el precio del dólar cayera $17 en un solo día, fue aplaudida inicialmente pues era una señal del buen desempeño de la economía nacional. Sin embargo, mes y medio después ya no es tan claro si el espaldarazo de JP Morgan es una bendición o una maldición.

El solo anuncio, dado que la implementación se hará gradualmente de mayo a septiembre, hizo que la tasa de cambio frenara la tendencia devaluacionista que registraba desde hace un año, cuando la Reserva Federal informó que iba a recortar las millonarias inyecciones de liquidez con las que estaba reanimando su economía.

Luego de regresar a un valor por encima de los $2.000 (llegó a $2.054 el 29 de febrero) y alcanzar una devaluación año corrido por encima de 6%, hoy la divisa bordea los $1.930 y la apreciación es inferior al 1%. Sin embargo, el impacto no solo ha estado en el mercado cambiario. El que más lo ha sentido es el mercado de deuda pública, donde la inversión extranjera está literalmente disparada.

Las cifras preliminares de la balanza cambiaria muestran que hasta el 4 de abril, entraron US$3.064,3 millones en inversiones extranjeras de portafolio (para bonos de deuda privada, TES y acciones), lo que implica un incremento de 129,1% anual. Es más, solo en marzo se presentaron entradas por US$1.999 millones, lo que representa un flujo mensual récord de inversión neta en activos financieros locales.

Los riesgos

El mayor apetito por TES ha implicado un incremento sustancial en sus precios y en su rentabilidad, lo que favorece a sus tenedores, que son principalmente bancos, fondos de pensiones (y con ellos los casi 12 millones de cotizantes) y, por supuesto, inversionistas extranjeros. El lío es que muchos de estos inversionistas que apuestan por la deuda de países emergentes son conocidos como golondrina, pues se vuelan con rapidez hacia los mercados en donde las condiciones estén mejores y, si eso le ocurre a Colombia, bancos, Gobierno y afiliados a los fondos de pensiones no van a estar contentos.

El Gobierno no puede evitar que JP Morgan recomiende al país, pero a ojos de reputados economistas como Mauricio Cabrera y Guillermo Perry, lo que tampoco puede hacer es facilitar las cosas para que los inversionistas golondrina vengan en masa y luego se vayan, pues ese es su carácter.

En una reciente columna en El Tiempo, Perry sostiene que la recomendación de JP Morgan no solo muestra su confianza en la economía colombiana, sino que también tuvo en cuenta la reducción del impuesto a las entradas de portafolio de 33% a 14%, el cual consagró la última reforma tributaria.

“Esa reducción de 33% a 14% fue un mico que metieron en la reforma tributaria de 2012. El último día antes de ser aprobada en una propuesta escrita a mano, con el único objetivo de licuar la deuda, es decir, buscando bajar las tasas de interés, para poder financiarse más barato”, explica Cabrera y agrega que lo peor no es solo que se baje el dólar con esa masiva entrada de recursos extranjeros (a lo que se suma el creciente endeudamiento de las empresas colombianas en el exterior), sino que los primeros beneficiarios de los menores intereses de la deuda pública son los inversionistas y el sector privado, más no el Gobierno, pues este paga a tasa fija hasta el vencimiento, aunque las nuevas emisiones sí las puede sacar más baratas.

“Ojo, ministro Cárdenas: no se puede sacrificar la economía por bajar el costo de endeudamiento del Gobierno”, concluía Perry en su columna, mientras que Cabrera opina que las autoridades no se pueden seguir declarando impotentes ante la devaluación. “Para eso también hay viagra y este consiste en mantener los controles de capitales y no en bajarlos como se hizo acá”, enfatiza.

En el Ministerio de Hacienda responden que es incorrecta la percepción de que toda la inversión extranjera de portafolio es dañina. Consideran que son flujos que permiten bajar los costos de endeudamiento del Gobierno, de las empresas y de las familias. Provienen principalmente de fondos de pensiones de Estados Unidos y de Europa, así como de fondos de inversión soberanos, que son los que pertenecen a otros gobiernos.

Con respecto a la presión revaluacionista, en Hacienda consideran que se contrarresta con otros factores que apuntan a una depreciación, como la normalización de la política monetaria de Estados Unidos. “Este proceso, que comenzó desde el año pasado, va a seguir fortaleciendo el dólar, no solo frente al peso colombiano sino frente a las demás monedas del mundo. En ese sentido, estamos confiados en que el peso va seguir su camino hacia su nivel de equilibrio, lo que favorece la competitividad de los sectores productivos del país”, insisten en el Ministerio.

No obstante, otras son las cuentas de expertos como los de Bancolombia. Según su análisis, de finales de mayo a septiembre, mientras se completa el rebalanceo de JP Morgan (en cuyos índices Colombia pasaría de pesar 3,2% a 8,05%), se va a afectar más la tasa de cambio que los TES. Calculan que por causa de JP Morgan, el precio del dólar caerá $186 y como ya ha bajado $106 desde que se conoció la noticia, le quedan otros $79 para los próximos cinco meses, solo por ese factor.

Así mismo, en Bancolombia señalan que el hecho de que el país tenga una mayor presencia de inversión extranjera de portafolio, implica una gran vulnerabilidad ante los sucesos del exterior. En otras palabras, si antes nos resfriábamos con cualquier estornudo externo, ahora podrían llevarnos a urgencias.
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