| 8/3/2017 12:01:00 AM

Baja el consumo de bolsas plásticas en el primer semestre

Una caída de 25% en el consumo de bolsas se registró en el primer semestre, tras el anuncio de la nueva tasa. El cobro de todas las bolsas, que se adoptaría en la reglamentación, podría agudizarla.

En todo un enredo se ha convertido la entrada en vigencia del impuesto al uso de bolsas plásticas en los supermercados creado por la Ley 1819, que busca desestimular su uso y crear conciencia ecológica.

Mientras los fabricantes de bolsas se quejan de la caída en el consumo de estos empaques, los comerciantes protestan por la falta de moneda fraccionaria para recoger el pago de esta tasa, que ya ha generado roces con los clientes. Muchos consumidores no están conformes con la medida y en redes sociales critican que es una carga más para el bolsillo de los colombianos. Las cifras de recaudo estimadas por el gobierno en $145.000 millones al año confirman que se trata de una cifra nada despreciable.

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Pero, si la primera parte de la entrada en vigencia de la ley que crea la tasa ecológica a las bolsas plásticas ha generado polémica, la expedición de su reglamentación podría prolongarla. ¿Cuál es el panorama?

En la industria las menores ventas de bolsas plásticas se han sentido desde el primer semestre, cuando se supo que a partir de julio comenzarían a cobrarse $20 de una tasa que irá a la Dian, y aumentará cada año hasta llegar a $50 en 2020.

El presidente de Acoplásticos –el gremio de los productores de caucho y plástico en el país–, Daniel Mitchell, estima que en lo corrido del año las ventas de bolsas plásticas han caído cerca de 25% frente al mismo periodo de 2016, debido a las estrategias de los comerciantes para desestimular su uso o promover las reutilizables, y de muchos consumidores, para consumir menos plástico.

Foto: La caída en las ventas de bolsas plásticas ya alcanza el25% en lo corrido de este año. Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos.

Estas bolsas son producidas principalmente por empresas medianas y pequeñas que son las que han sentido el golpe más fuerte. En el país se venden al año entre 13.000 millones y 14.000 millones de bolsas denominadas ‘de punto de pago’, cuyo precio promedio de venta es de $25. Los cálculos de Acoplásticos señalan que una caída en el año completo de 30% en la venta de estas bolsas podría representar unos $350.000 millones.

“El primer semestre fue regular y las cifras muestran una caída leve, porque este es un sector que le vende a muchas industrias. Regular pero no para llorar, ninguna empresa está frente a un panorama desastroso, lo ven como una situación coyuntural por la incertidumbre política internacional”, asegura Mitchell.

Pero, afirma, los empresarios del sector saben que este es un movimiento mundial y que hay que ajustarse.

En el comercio también hay varios reparos. Guillermo Botero, presidente de Fenalco, el gremio de los comerciantes, explica que uno de los problemas centrales es la falta de moneda fraccionaria, “pues muy pocos clientes tienen los $20 exactos para pagar el impuesto”.

Foto: Los comerciantes se quejan de los con ictos que se generan con los clientes por la falta de moneda fraccionaria. Guillermo Botero, presidente de Fenalco.

A esto se suman las controversias del comercio con muchos clientes que se quejan porque algunos establecimientos les cobran las bolsas además del impuesto, cuando su cobro está permitido, aunque muchos no lo hacen como parte del servicio.

En el caso de las cadenas de descuento duro D1 y Justo y Bueno, que desde hace años cobran a sus clientes por las bolsas. Sin embargo, muchos usuarios se confunden y creen el valor de la bolsa incluye el cobro del impuesto, cuando se trata de dos rubros distintos.

Voceros de D1 señalaron que en esta cadena “todos los ahorros se transfieren en mejores precios para nuestros clientes. Por esa razón, en este modelo de negocio las bolsas plásticas siempre han tenido un costo, puesto que no hacen parte de nuestro valor agregado, que es el ahorro”. Durante años D1 cobró las bolsas plásticas a $50 y este año las ajustó a $60 pesos, lo que implica que al sumarle el impuesto de $20, en estas tiendas se debe pagar $80 por bolsa.

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Igual ocurre en Justo & Bueno, donde el valor de la bolsa es de $50 y desde julio, con la adopción de la nueva tasa, cuestan $70. Esto, sin embargo, no ha desanimado las ventas en esta cadena, que en el último mes tuvieron un crecimiento de 16%, por encima del promedio del comercio general, de acuerdo con sus voceros, quienes aseguran que “nuestros clientes ya conocen el modelo, están acostumbrados al cobro y muchos traen sus propias bolsas”.

Si en el caso de este impuesto se aplica el refrán según el cual desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo, lo que cabe esperar con la reglamentación es una mayor polémica. En las mesas técnicas convocadas por el gobierno para definir cómo operarán los otros aspectos contemplados en la ley se discuten cinco temas centrales sobre los cuales hay diferencias.

El primero y quizás más controvertido tiene que ver con la insistencia del Ministro de Hacienda para que todos los establecimientos de comercio cobren por sus bolsas, ya que hasta ahora las grandes superficies incorporan este valor dentro de los costos totales de sus productos pero no lo ponen como un ítem específico.

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Según el Ministerio de Hacienda, para que la ley cumpla su objetivo y haya realmente conciencia ambiental el consumidor debe ‘sentir en su bolsillo’ el costo de la bolsa y por eso su precio debe aparecer en las facturas. Sin embargo, algunos consumidores se oponen, pues no están dispuestos a pagar por una bolsa que lleva publicidad de una empresa.

El segundo tema tiene que ver con el trato que se dará a las bolsas reutilizables, cómo se definen y cuáles entran en esta categoría. El tercero, identificar las características que deben tener las biodegradables, que tampoco pagarían la tarifa. Un cuarto aspecto busca definir los descuentos que tendrán las soluciones ambientales; es decir, los empaques que incorporan material recuperado o reciclado.

El último tema también es álgido, pues tiene que ver con el tratamiento que se dará a bolsas plásticas que cumplen funciones específicas como las de uso en hospitales; las de ‘corte’, que sirven para empacar frutas y verduras, y las de dispensación de medicamentos en las EPS. Aunque varios sectores se oponen a que estas paguen el impuesto, al interior del Gobierno hay quienes insisten en que lo deben hacer.

La discusión de la nueva reglamentación se ha convertido en todo un ring, donde, además de preservar los intereses ambientales, están en juego los de consumidores, empresarios y gobierno. ¿Quién ganará?.

Cuentas claras

La industria del plástico es proveedora de otros sectores como industria, construcción, infraestructura y agro. Según el Dane, genera unos 62.000 empleos a través de más de 2.000 establecimientos, algunos de ellos informales. Exporta unos US$2.000 millones al año en resinas plásticas como polipropileno, PVC, polietileno y poliestireno y productos manufacturados de plástico.

En Colombia, el consumo de las resinas plásticas es de 1,2 millones de toneladas y la capacidad instalada es 1,3 millones de toneladas. En polipropileno se producen 500.000 toneladas; PVC unas 482.000; de Pet unas 55.000, de polietileno de baja densidad unas 66.000 y en poliestireno unas 110.000. Otras resinas hacen 55.000 toneladas y las resinas poliéster insaturadas son 60.000.

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