| 10/17/2013 10:00:00 AM

La otra bolsa

Estatizarla, devolverla a los gremios del agro o fusionarla con la Bolsa de Valores de Colombia, son las alternativas que se barajan para la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC). Urge una decisión del Gobierno para buscar enderezar el rumbo de esta plaza bursátil.

Mientras el Gobierno revive el 4x1000, vende Isagen y hace todo tipo de malabares con el presupuesto de 2014 para poder incrementar los recursos del sector agropecuario, el que podría ser el principal instrumento de financiación para el campo –la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) (antes Bolsa Nacional Agropecuaria)– sigue en un gran limbo.

Con la quiebra de InterBolsa y otras empresas envueltas en los más recientes escándalos bursátiles, que eran importantes accionistas de la BMC, hoy esta Bolsa se encuentra prácticamente en manos de compañías que están en proceso de liquidación por parte de las Superintendencias Financiera y de Sociedades.

Alrededor de una cuarta parte de la BMC pertenecía a comisionistas de bolsa como InterBolsa (23,19%), Torres Cortés (1,82%) y Mercancías y Valores (0,33%) cuyas operaciones están siendo desmontadas por Fogafin. Mientras que otro porcentaje importante está en manos de sociedades como Invertácticas (6,34%), Valores Incorporados (4,80%), Helados Modernos (3,89%), Las Tres Palmas (1,94%) que pertenecían o tienen vínculos con algunos de los principales involucrados en el escándalo financiero de InterBolsa, como Alessandro Corridori, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado y que tendrán que ser liquidadas para responderles a los afectados. Con esto, alrededor de 42,31% de la BMC estaría hoy en venta.

Sin embargo, esto podría verse también como una oportunidad de oro para que la BMC retome su rumbo. Si se cuenta la participación que hoy tiene el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (11,83%), el Gobierno hoy “controlaría” la bolsa. Si bien los diferentes liquidadores son autónomos y podrían vender directamente las participaciones pues su mandato es obtener los mayores recursos, si hoy se suma lo que tienen liquidadores de Fogafin, Supersociedades y el Ministerio de Agricultura, el Gobierno tendría injerencia sobre 54% de la BMC.

“Vender 10% de una compañía no es lo mismo que vender 50% de la misma. Si se vende 8% en un mercado poco líquido va a haber un castigo. Pero si se vende control, el activo vale mucho más”, afirma un alto funcionario del Estado.

Esta visión la comparte María Inés Agudelo, directora de Fogafin. “Estamos buscando una labor coordinada pues es la mejor manera de sacarle provecho al valor de estas acciones. Si bien nuestra labor como liquidadores solo es buscar la mayor cantidad de recursos para los acreedores en este caso, eso se cumple buscándole el mejor futuro a la Bolsa Mercantil”.

Las opciones

El futuro de la BMC pasa hoy por tres posibilidades: re-estatizarla, venderla a los jugadores del sector agrícola o que entre a hacer parte de Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y se integre con ella. ¿Cuáles son los escenarios para cada una de estas opciones?

La primera de ellas contempla la posibilidad de que la Bolsa del campo pase nuevamente a manos del Estado. Esto significaría que el Ministerio de Agricultura aumente su participación y sea el que compre. Si bien por regulación ningún accionista puede tener más de 10% de un proveedor de infraestructura para el mercado de valores –como es una bolsa de productos– esta restricción no opera para el ministerio del sector. Las ventajas de esta salida son que el Gobierno recuperaría un poderoso instrumento para hacer política agropecuaria, desarrollar el mercado de compras públicas y todo tipo de instrumentos para financiar y proteger a los agricultores para lo cual necesita recuperar la credibilidad de esta plaza bursátil. La desventaja es que, incluso bien manejada, la bolsa no tendría el mismo dinamismo que en manos privadas, pues la experiencia ha demostrado que el Estado no tiene el conocimiento del mercado bursátil que se requiere para sacarla adelante.

La segunda alternativa es venderla a la gran empresa del agro. Esto es, volver al modelo anterior y que los gremios agropecuarios recuperen el control de la bolsa del sector. Como hay una restricción de que ningún accionista puede tener más de 10%, lo ideal es que un grupo de compradores reconocidos y calificados del sector agropecuario se haga nuevamente al control de la bolsa.

Acá lo difícil es crear los mecanismos para que no quede en las manos equivocadas. Se rumora en el mercado que uno de los accionistas más activos en buscar quedarse con el control de la bolsa es Jesús Villamizar, expresidente del Banco Ganadero, y quien hoy tendría un poco menos de 10% de participación en la propiedad de la BMC. Otro accionista actual importante es Helbert Otero, exsocio de Juan Carlos Ortiz, quien tendría una participación similar.

Una tercera alternativa que, a juicio de algunos analistas puede resultar muy interesante, es que la adquiriera la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). Esto garantizaría un mejor manejo y capitalizaría el conocimiento de la BVC que haría que el desarrollo de la BMC fuera mucho más veloz. Si bien existe la duda de si aplica o no la restricción legal del 10%, es claro que la tendencia mundial es que bolsas tradicionales operen las bolsas de commodities.

“En la actualidad no hay ninguna negociación. Pero creemos que podría haber sinergias importantes. Por ejemplo, la Cámara de Riesgo Central de Contraparte (CRCC) del mercado financiero podría prestarles los servicios a la BMC. Tenemos toda la disposición para mirar diferentes opciones”, afirma Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC.

Sin importar lo que se haga hay que hacer una venta ordenada y coordinada para evitar que se desplome el precio (como ha ocurrido en el pasado). Además, lo substancial es que sea un proceso transparente y que se conozcan abiertamente quiénes serán los nuevos dueños. Que no sean sociedades extranjeras ubicadas en paraísos fiscales, ni a través de intermediarios ni terceros para evitar que se repita lo que pasó en 2007.

En esa época, cuando el entonces ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, decidió vender la entonces Bolsa Nacional Agropecuaria, esta terminó en manos de operadores del mercado que, posteriormente, resultaron envueltos en líos como el de InterBolsa.

Está claro que la BMC no es para hacer especulación bursátil sino un instrumento de desarrollo agropecuario. La bolsa podría ser fácilmente el motor que le falta a la locomotora agrícola. Se requiere decisión del Gobierno y del nuevo Ministro de Agricultura para darle un buen futuro a la bolsa.
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