| 6/13/2014 6:00:00 AM

Prueba de fuego

Crece la expectativa en torno a la ronda petrolera 2014, que ofrece 95 bloques para exploración. El panorama es complejo y la situación del mercado no es la misma de antes.

El día de la quema se ve el humo. Este popular refrán cae a la perfección en el proceso de adjudicación de la Ronda 2014 que está liderando la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y que tiene en expectativa al sector para ver cuántos de 95 bloques se entregan luego de la subasta y cuántas empresas finalmente llegarán a la etapa final.

Este proceso, cuya definición de precalificados está prevista para la tercera semana de junio, tendrá los resultados definitivos en julio; en ese momento se verá el humo. De hecho, al cierre de esta edición se estudiaba la posibilidad de ampliar en un par de semanas el plazo de la precalificación.

Hasta ahora, el Gobierno ha manifestado su satisfacción por el interés de las empresas multinacionales del sector en acceder a estos bloques que incluyen 19 zonas en alta mar (off shore), otros 58 bloques convencionales en el área continental y el desarrollo de 18 áreas de los denominados no convencionales. A comienzos de junio habían sido adquiridos 49 paquetes de información. Entre los interesados había 17 empresas del Top 100 de las compañías más grandes del sector en el mundo, como ExxonMobil, Statoil, Talisman, Shell, Conoco Phillips, Cepsa, Chevron, Occidental, Ecopetrol y Petrobras, entre otras.

También hay firmas sin operaciones en Colombia, entre ellas, Marathon Oil de Estados Unidos, Eni de Italia, Petrogal de Portugal, Heritage Oil de Reino Unido y la misma Statoil de Noruega; y se espera respuesta de otras como Petrovietnam.

Esto explica en gran parte el optimismo que se respira por el lado del Gobierno en el desarrollo del proceso. “Uno podría decir que 30% del índice de colocación es un indicador bueno. Sin embargo, nuestro reto es colocar lo máximo posible, ojalá en el mismo orden de las mejores rondas anteriores”, dice Javier Betancourt, presidente de la ANH. De hecho, uno de los objetivos es lograr un porcentaje de adjudicación similar al de la Ronda 2012, de 40%, con inversiones de US$2.600 millones.

¿Todo, color de rosa?


Sin embargo, el panorama de hoy no es el mismo al de comienzos de esta década y este proceso se está convirtiendo en una verdadera prueba de fuego para el Gobierno y para el sector. ¿Por qué? Desde el punto de vista global, el sector está enviando nuevas señales. Todo indica que el boom de precios altos de los commodities está llegando a su fin, impulsado por el menor crecimiento de China, la transformación del mercado energético por la expansión de los no convencionales y el aumento en la oferta, que expertos calculan crecerá 20% en la próxima década.

Además, la competencia es cada vez mayor: según algunos analistas, hoy en el mundo hay 3.000 bloques en oferta y nuevos competidores empiezan a aparecer en el escenario, como México, que está cambiando su modelo de negocios en el sector petrolero (ver Dinero 446, Efecto tequila) y tiene más reservas que Colombia.

En el campo local, las preocupaciones persisten porque la autosuficiencia se agotará en 6,6 años, no hay grandes hallazgos a pesar de la dinámica exploratoria de los últimos cinco años y analistas consideran que en algunos casos la prospectividad de los bloques no es tan favorable “y si bien hay carne, también hay hueso”. Por si fuera poco, la inversión extranjera en el sector cayó 9% en 2013, frente a 2012, al pasar de US$5.416 millones a US$4.909 millones, según el Banco de la República.

El proceso

Por ahora se sabe quiénes están interesados, pero se desconoce si van a presentar propuestas. Por ejemplo, en la pasada Ronda todos estaban a la expectativa de la propuesta de Total. Sin embargo, a última hora desde Francia no se autorizó continuar con el proceso.

“Todo el mundo piensa que llegan a raparse los bloques con prospectividad y no es así”, dice Betancourt.

El Gobierno se la está jugando para que en un escenario de alta competencia lleguen más empresas y por eso se están ajustando las condiciones. Por ejemplo, hay diferencia con la Ronda de 2012 en la que no estuvieron contempladas las denominadas compañías junior y se circunscribió a las empresas grandes, porque empezaron a abrirse nuevos escenarios en off shore y no convencionales donde los riesgos son mayores y aumentan las exigencias.

Este año hay espacio para las junior por dos vías: una, que la Ronda establece 11 bloques llamados yacimientos descubiertos no desarrollados que son bloques pequeños en los que se demostró existencia de hidrocarburos pero que las compañías que los tenían consideraron que no había condiciones de explotación y las devolvieron a la ANH. Y la segunda es que les brindan la posibilidad de formar consorcios para obtener un mayor respaldo patrimonial entre ellas y acceder a estos bloques.

El segundo tema está relacionado con las exploraciones off shore y de no convencionales, negocios en los que la exploración ha sido incipiente o aún no hay exploración ni explotación.

“Nuestro nivel de competitividad es adecuado al nivel geológico que tenemos hoy. Nos faltaba hacer ajustes, tanto en no convencionales como en el off shore, y los hemos hecho. Puedo decir hoy que somos un país altamente competitivo en la región”, explica el viceministro de Energía, Orlando Cabrales.

En números, para la ANH es claro que Colombia no es el mercado más barato, “y tampoco queremos serlo. Queremos ser atractivos pero también obtener el mayor beneficio para el Estado”, dice Betancourt. Según sus cálculos, el goverment take en el país –la participación del Estado en la actividad– está entre 50% y 80% de los barriles producidos, donde el riesgo es todo del inversionista, en un mercado en el que de todos los pozos que se perforan, 13% son comerciales.

Lo que sí quiere hacer el Gobierno es mejorar algunas condiciones y dejar claras las reglas del juego. En la actualidad se trabaja aceleradamente en un documento Conpes que abre la posibilidad para que la industria off shore desarrolle sus actividades como una zona franca de servicios.

En el caso de los no convencionales, también se esperan definiciones. La actividad en un campo no convencional se multiplica por diez. Así que la preocupación en materia ambiental y sísmica ha encendido alertas.

“Hemos trabajado al interior del Gobierno en el tema ambiental para la reglamentación de la exploración de los no convencionales. El primer punto está relacionado con la protección de los acuíferos. El segundo, con que la actividad no genere sismicidad en la zona y exigiremos mediciones para que se cumplan las medidas; y, tercero, exigencias en el tratamiento de aguas”, explica Cabrales.

La reglamentación por parte del Ministerio de Ambiente será uno de los temas clave a la hora de tomar decisiones por parte de las empresas.

Finalmente, otro de los frentes que está pendiente es el desarrollo de gas metano asociado al carbón que, aunque clasifica como un no convencional, no está incluido en esta primera etapa de la Ronda. “Gas metano asociado al carbón es una segunda parte de la Ronda que vamos a iniciar una vez termine esta y hasta ahora son 8 bloques”, dice Betancourt, de la ANH.

El Gobierno diseña un marco general en dicha materia para evitar conflictos futuros, pues la exploración de gas coexiste con un título minero. “Queremos desarrollar una forma asociativa en la que los mineros que tienen los títulos se unan con empresas que sepan hacer este tipo de explotación”, agrega Betancourt.

Las cartas están sobre la mesa y el país a la expectativa de los resultados de la Ronda, en medio de una competencia mayor y un entorno enrarecido. En un poco más de un mes habrá humo blanco.
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