| 3/17/2016 12:00:00 AM

La propiedad intelectual se convirtió en eje estratégico de las empresas

El registro de las marcas y los procesos de patentes se convierten en la protección de los activos que pueden ser los que generen mayor valor a una compañía.

Hace pocos días, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) tomó dos decisiones clave para proteger los derechos sobre el monograma “LV” que reclamó la firma internacional Louis Vuitton Malletier (reconocida por su accesorios de lujo) y de la marca Nosotras, que solicitó la empresa Productos Familia. Es apenas una pequeña muestra de los numerosos procesos que se resuelven a diario en el campo de propiedad industrial.

Entender por qué un monograma como “LV” o uno muy parecido no puede ser utilizado por una empresa diferente a Louis Vuitton, o saber si es una verdadera novedad hacer una prótesis mecánica para usuarios con una pierna amputada por encima de la rodilla –adelanto que fue reconocido este año como una invención de la Universidad del Valle– forma parte del proceso de registrar y proteger marcas y patentes.

Expertos de firmas como Baker & Mckenzie, Lloreda Camacho & Co. y Triana Uribe & Michelsen –reconocidas como de primer nivel en materia de propiedad intelectual en Colombia por la publicación internacional World Trademark Review, en su listado 2016– consideran que si bien el país tiene una normatividad avanzada para proteger marcas y patentes, este tema es cada vez más complejo debido a la globalización, los tratados de libre comercio y la innovación tecnológica.

Según Alicia Lloreda, socia de Lloreda Camacho & Co., el respaldo legal cobra cada vez más relevancia en los negocios porque ahora se reconoce que los activos más valiosos y representativos para muchas empresas no son necesariamente sus inmuebles o recursos monetarios, sino sus marcas y patentes, bienes intangibles que deben contar con una protección adecuada de propiedad industrial.

Mayor complejidad

En Colombia durante 2015 se presentaron 43.500 solicitudes de registros de marcas ante la SIC, de las cuales 22.000 son de empresas nacionales, lo cual genera que este creciente mercado se mantenga en constante movimiento.

Si bien 80% de las solicitudes de marcas se concedieron, también son muy frecuentes los conflictos, debido a los reclamos de exclusividad y los múltiples casos de violaciones de derechos.

Para Lloreda, el tema de protección implica un gran reto y mayor complejidad en momentos en que está tomando fuerza el registro de marcas no tradicionales, las cuales se distinguen por sus olores, sonidos, colores, movimiento o por lo que representan al tacto.

La defensa de la propiedad intelectual, además, debe ir abrazada de la tecnología porque en internet hay muchos que pueden copiar las marcas o suplantarlas, lo cual puede causar gran daño a una empresa.

La especialista asegura que en el tema de redes sociales hay que hacer una defensa activa porque cada vez hay más terceros que actúan en la red burlando derechos de propiedad intelectual. En su criterio, es importante que el mercado sepa que los problemas generados allí se pueden enfrentar y existen los medios para hacerlo. “Se necesita contar con apoyo legal para que en el momento que un tercero se copie de la marca o la suplante se puedan ejercer acciones expeditas para protegerla”, indicó. Hoy, quien tiene los debidos derechos de marca puede reclamar ante la SIC medidas cautelares, que se dictan hasta en 48 horas, para así evitar que un competidor afecte su mercado.

Por su parte, Álvaro Correa, socio de la práctica de Propiedad Intelectual de Baker & McKenzie en Colombia, considera que si bien en el país existe la disponibilidad para que cualquier persona pueda hacer la solicitud de su marca en línea, utilizando las plataformas de la Superintendencia, el gran reto ahora es ir más allá del trámite y lograr que el mismo sea efectivo.

La firma de numerosos tratados de libre comercio y del Protocolo de Madrid, entre otros acuerdos, llevó, según Correa, a que fuera necesario la formación de verdaderos especialistas en marcas, porque se hace indispensable proyectar los derechos de propiedad intelectual en el ámbito internacional.

“Los industriales deben hacer consultas obligadas para determinar si lo que desean exportar viola o no los derechos de propiedad intelectual en los mercados en los que incursionan. Por esto que se necesita una asesoría integral que defina si su empaque, producto, tecnología o marca tiene libertad de entrada en el país en el que incursiona”.

A su vez, Fernando Triana Soto, socio fundador de Triana, Uribe & Michelsen, destaca que Colombia tiene buenas herramientas para la defensa de la propiedad industrial, pues ha logrado sacarle provecho a la normatividad de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

El buen desarrollo en materia de protección es lo que ha llevado a que haya una gran demanda de registros de marcas extranjeras, pues además de la CAN, Colombia adoptó el Protocolo de Madrid, que permite que las solicitudes sean presentadas ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi), con lo cual tienen una aceptación en los países que la conforman”, asegura.

En materia de derechos de propiedad industrial, en general, se espera que el país continúe con su buena dinámica porque, como destaca la publicación World Trademark Review, “el Gobierno ha mejorado en los últimos años el clima comercial para los inversores y esto se ve reflejado en el adecuado manejo de las marcas y patentes”.

La publicación también resalta las importantes inversiones de capital que se hicieron en Colombia para crear uno de los registros de marcas más eficientes de la región, que permiten que los derechos pueden ser protegidos en tan solo dos o tres meses.

Definiciones claras

Para realizar los trámites de propiedad industrial en Colombia, ya sean marcas o patentes, existen facilidades para que las personas puedan emprender estas tareas incluso solas si así lo prefieren; sin embargo, José Luis Londoño, superintendente delegado para la Propiedad Industrial, aclara que en estos casos, por tratarse de un tema especializado, es mejor que haya un apoyo legal.

“Quien va a registrar debe definir claramente qué es lo que quiere declarar como suyo (propiedad), un tema que va a discutir con el Estado, que tiene unas normas y expertos en propiedad industrial, los cuales le van a establecer los límites. Si no conoce hasta dónde pueden llegar sus pretensiones, puede perder oportunidades”, precisa Londoño.

Los inventores que no tienen recursos para patentar pueden acudir a la SIC que los apoya para que, una vez evaluada la propuesta, puedan contar con asesoría legal gratuita si su creación lo amerita. Hay inventores que pierden oportunidades porque no patentan sus innovaciones y las dan a conocer al mercado antes de presentar un reclamo sobre sus derechos, con lo cual pierden potestad sobre su avance porque deja de ser una novedad.

Se necesitan patentes

La empresa colombiana Industrias Acuña, que ganó el año pasado el premio a la Innovación Empresarial (Innova), por haber creado y patentado, entre otros, un sistema para aumentar la extracción del aceite de palma, se encuentra entre las pocas que en el ámbito local han registrado en forma debida sus innovaciones.

Logros como los de Industria Acuña son representativos, ya que en 2015 solo se presentaron 321 patentes de invención por residentes, que si bien representan un crecimiento de 21% frente a 2014, cuando se tramitaron 265. La cifra contrasta con las solicitudes de no residentes: 1.921.

Lo que se espera es que, así como esta empresa le dio el justo valor a su procedimiento, otras muchas compañías logren también reconocer la riqueza de sus innovaciones y las patenten adecuadamente.

Ana María Castro, directora del departamento de patentes de Lloreda Camacho &Co. –firma que realizó el acompañamiento legal y técnico a Industrias Acuña– considera que las empresas deben destinar mayores presupuestos a la innovación que sustenten líneas de investigación y desarrollo para ser más eficientes y competitivos.

“Además de generar innovaciones, deben identificar cuáles de estas pueden ser susceptibles de protección a través de figuras como las patentes, los modelos de utilidad o los diseños industriales”, resalta Castro.

Por su parte, Correa considera que, para continuar mejorando en el ámbito local en materia de patentes, hay que cambiar la cultura, ya que en el pasado estos trámites eran muy demorados. “En promedio una patente se puede lograr en tres años, tiempo razonable, pues se trata de establecer derechos de una creación que se supone única, lo cual es un avance porque antes el proceso podía llevar más de cinco años. Hoy el inversionista ve que vale la pena con procesos más ágiles lanzarse a proteger sus innovaciones”, explica.

El problema de no saber patentar, según el directivo, ha llevado a que muchos innovadores colombianos pierdan los registros ante la Ompi, debido a que estas no se presentan correctamente, lo cual es preocupante”.

Para Londoño, de la SIC, la promoción de la innovación y de las patentes son la mejor política competitiva, por eso espera que siga aumentando el registro de patentes, cuyo promedio actual es de siete por millón de habitantes. Por eso, ve necesario que Colombia llegue a los niveles de Chile, que tiene 21 patentes por cada millón de habitantes, o al menos suba al promedio de México, que cuenta con 12 por millón de habitantes.

Para lograr estos propósitos está en ejecución un programa de Colciencias e Innpulsa, que fomenta brigadas en centros de investigación y empresas para incentivarlas a proteger sus patentes de invención. A las firmas seleccionadas se les apoya con asesoría legal para que efectúen sus registros en forma debida. La meta de Colciencias es lograr que por lo menos se llegue en 2018 a cerca de 600 solicitudes hechas por colombianos.

Hay que inventar

Este año John Alejandro Sánchez, integrante de la Asociación Colombiana de Inventores (Acodi), espera que por fin el motor electromagnético que patentó hace unos años empiece a ser producido, nueva etapa que no hubiese podido alcanzar sin el debido registro de su creación.

Sánchez señala que, así como su invento, el cual permite impulsar vehículos sin una batería, hay muchos otros de creadores nacionales que no cuentan con la suficiente orientación y por eso cuando llegan a Acodi uno de los primeros consejos que se les da es que patenten.Este trámite, como destaca, es fundamental porque así no pierden los derechos de propiedad industrial, especialmente porque hay muchas amenazas cuando dan a conocer sus avances a otros que se los pueden apropiar. En Colombia –en su opinión– hasta ahora el Gobierno está empezando a darles la importancia que merecen a los inventos y nuevas creaciones que son fundamentales para lograr el desarrollo de un país. “Colombia está lleno de mentes grandes, pero aún no se ha logrado que los inventores encuentren los espacios necesarios para sacarle provecho a sus creaciones”, puntualiza.

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