| 10/10/2012 6:00:00 PM

Bala y plata

El abogado Alex Vernot lanzará su libro El negocio de la guerra, una investigación sobre lo que financia el conflicto armado en el país. Dinero habló con él de cara a la negociación con las Farc que se inicia el 17 de octubre.

Ponerle un rótulo a Alex Vernot no es una tarea fácil. Muchos conocen su faceta de abogado en la que, entre otras cosas, representó al Grupo Gilinski en el sonado pleito contra Bancolombia. Otros lo identifican de inmediato como el asesor en la sombra del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. Pero muy pocos saben que durante los últimos tres años ha estado enfocado, única y exclusivamente, en resolver una pregunta que no para de rondar su mente: ¿por qué Colombia llegó –según él– a un punto de no retorno en materia de violencia?.

Las respuestas están plasmadas sobre las paredes de su oficina. De cabo a rabo, todos los muros están tapizados de apuntes hechos de su puño y letra en los que describe –mediante mapas conceptuales– el conflicto colombiano desde 1900 hasta hoy. Allí se puede leer en detalle, por ejemplo, que la guerrilla solo representa 15% de la violencia del país. También, cómo el negocio de la guerra beneficia al sector financiero, a las multinacionales, al Estado y a los productores de armas. Bocetos que ponen en tela de juicio la legitimidad de la Operación Jaque. O notas que dan cuenta del escalofriante número de muertos que ha dejado el conflicto en el país: 1 millón.

Conclusiones que, en momentos de iniciación de los diálogos de paz con las Farc, plantean un interrogante de fondo: ¿será suficiente negociar con la guerrilla para ponerle punto final a la violencia? Pero, además de eso, su trabajo saldrá publicado en enero próximo en un libro titulado El negocio de la guerra.

Dinero habló con Vernot sobre los hallazgos de la investigación y cómo pueden afectar el proceso de paz que inicia el 17 de octubre.

D— ¿Cómo nace la idea de hacer esta investigación?


Básicamente porque en un momento de mi vida quise entender cuáles fueron los factores históricos que llevaron a Colombia a ser hoy un país –de muchas formas– inviable.

D — ¿Por qué inviable?

Porque al analizar la verdadera situación de orden público, de seguridad y de equidad, nos damos cuenta de que es un país con más de 50% de la población por debajo de la línea de pobreza. Probablemente tenemos siete millones de indigentes y 5,2 millones de desplazados. Según Naciones Unidas, 52,5% de la riqueza está en manos de 1,12% de la población. Y, a juicio del Codes, 67% de las tierras más productivas está en poder de 0,64% de los colombianos, entre ellos, muchos paramilitares y narcotraficantes.

D— ¿Y a qué conclusión llegó en su investigación?

A partir de la inquietud de querer explicar cómo llegamos a este punto, pude establecer que el gran problema del país radica en el hecho de que hay unos negocios asociados a la guerra que se tomaron el conflicto y que están en manos de un grupo de personas, multinacionales e, incluso, miembros del Estado. Entonces, si queremos hablar de una paz real no se puede negociar solo con la guerrilla: tenemos que hablar de paz con todos esos dueños de la guerra. El tema de las Farc es marginal.

D— ¿Cuánto representa, entonces, la guerrilla en términos de violencia en el país

El factor de violencia generado por la guerrilla es tan solo de 15%.

D— ¿Y 85% de la violencia restante de dónde proviene?

De los que yo he llamado los dueños de la guerra que son, entre otros actores, quienes explotan los recursos naturales. Y eso ocurre por una razón muy sencilla: porque sus procesos productivos se dan en zonas de violencia donde la gente pelea por el oro, las esmeraldas, el petróleo, el carbón, el banano, la palma... Es un fenómeno que se da en 100% del territorio nacional. Entonces, pensar en este tipo de negocios en Colombia sin tener en cuenta la violencia, es imposible. Además, hay muchos que se favorecen del conflicto.

D— ¿Como quiénes?

El sistema financiero. Este sector se beneficia de todos los delitos asociados a la guerra y al narcotráfico porque el dinero proveniente de esas actividades ilegales –cuando se vuelve líquido, se lava y se legaliza– pasa por los bancos y las empresas fiduciarias. En ese sector muchos se hacen los de la vista gorda y no aplican los controles adecuados. Sin embargo, este es tan solo un ejemplo de los negocios que le sacan partido al conflicto.

D— ¿Qué otros sectores le sacan tajada a la guerra?

Los Estados extranjeros, muchos de ellos potencias, que se dedican al negocio de compra y venta de armas, de dinamita y de misiles. Hay cifras que dicen que, solo en relación con la guerrilla, se mueven al año US$150 millones por este concepto.

D— O sea que mientras el país tenga recursos naturales y los ‘dueños de la guerra’ se sigan moviendo, el conflicto va a ser de nunca acabar...

Pues ahí es donde se vuelve interesante el tema del presidente Santos: si él se atreve a apostarle a la paz, tiene que ser una paz total y no parcial. La única forma de llegar al fin del conflicto es desmontando las mafias que hay en torno a todos esos sectores productivos que ya mencioné.


D— Cambiando de tema, en su investigación también concluyó que la Operación Jaque fue un montaje...

En un documental que produje para el periodista Gonzalo Guillén, quedó absolutamente demostrado que la Operación Jaque fue una historia orquestada para hacerles creer a los colombianos que lo que pasó fue una acción de inteligencia y una infiltración a las Farc. Tengo pruebas de ello.

D— ¿Qué clase de pruebas?

Un abogado dedicado al tema del narcotráfico –cuya identidad no puedo revelar– hizo parte de un grupo de personas que vendió el rescate de los americanos a la Embajada de los Estados Unidos. Este jurista fue personalmente a la Embajada y allá dijo que existía la posibilidad de entregar a los tres contratistas norteamericanos que estaban secuestrados. Ahí empezó un proceso de negociación en el que también se acordó la entrega de Ingrid Betancourt.

D— ¿Cuánto dinero hubo de por medio?

Eso no lo sé. Pero lo que sí puedo decir es que el comandante ‘César’, de las Farc, recibió la plata y hoy muy probablemente esté en libertad y acogido a un plan de protección de testigos en Estados Unidos bajo una nueva identidad.

D— Por otro lado, en su trabajo también pudo establecer el número de muertos que le ha dejado la guerra al país desde 1900 hasta hoy, ¿de cuántas personas estamos hablando?

Tengo documentadas más de 2.500 masacres en los últimos 100 años. Eso quiere decir que en ese lapso, la guerra en Colombia ha dejado un millón de muertos.

D— ¿Qué piensa hacer con los resultados de su investigación

Ya escribí una novela histórica –muy didáctica– para que las personas de manera simple puedan entender lo que ha sido la historia de la violencia en el último siglo. El libro se publicará en enero próximo con el nombre de El negocio de la guerra. También vamos a hacer una película.

D— ¿Cómo es lo de la película?

A partir de esto escribí un guión fílmico y estamos haciendo el paper para mandarlo a Europa y producirlo allá.

D— ¿Por qué en Europa?

Porque el cine en Europa se hace con base en la investigación. Los europeos tienen tradición de hacer buen cine documental.
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