| 1/23/2014 2:05:00 PM

Aranceles en deuda

El Gobierno acaba de extender hasta 2016 el arancel mixto para la importación de confecciones y calzado. Sin embargo, los resultados del primer año no se han visto.

Obras son amores y no buenas razones, dice un refrán popular que bien podría resumir lo que ha sucedido con la aplicación del Decreto 074 expedido por el Gobierno para mitigar los efectos negativos del contrabando técnico y la importación de productos a precios irrisorios, y que afecta a dos industrias clave del país: confecciones y calzado.

Diez meses después de su entrada en vigencia, los resultados de la decisión siguen siendo cuestionados y generan controversia entre industriales y comerciantes.

Todo arrancó en marzo de 2013, cuando se puso en marcha la norma que buscaba reducir las importaciones de confecciones y calzado que ingresaban a precios muy bajos y así equilibrar la competencia. La medida fijó un arancel específico de US$5 por cada kilo de confección cuyo costo fuera inferior a US$10, y la misma tarifa por cada par de zapatos que llegara a este mismo precio. En los dos casos se adicionó un arancel ad valorem de 10%.

Si bien los industriales han defendido la medida a capa y espada, los comerciantes le han hecho férrea oposición al considerar que han perdido US$700 millones en el primer año de aplicación del decreto. Estas diferencias motivaron al Gobierno a crear mesas de negociación que pusieran fin a la controversia mediante acuerdos para extender la norma, introduciéndole algunas modificaciones que dejaran contentos a todos.

Los encuentros, promovidos por el Ministerio de Comercio, terminaron el pasado jueves 16 de enero con un pacto entre comerciantes e industriales del calzado, cuyos puntos centrales fijaron una reducción de las condiciones establecidas en el decreto para aranceles y tarifas, las cuales respetarán el arancel consolidado en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las decisiones fueron dadas a conocer por el presidente Juan Manuel Santos el pasado lunes 20 de enero.

Así, el par de zapatos que ingrese a un precio de US$7 o más pagará un arancel específico de US$1,75 más 10% de arancel ad valorem. Para calzado que llegue a un precio inferior a US$7 el par, se mantendrá el arancel de US$5 más el 10% de arancel ad valorem. En el caso de las confecciones, la concertación indica que productos cuyo precio sea menor a US$10 por kilo continuará con el cobro de US$5 por kilo más 10%, pero para los de valor superior a US$10 por kilo, el arancel será de US$3 por kilo más 10%.

Pero, a pesar de haber concertado las condiciones del nuevo decreto –que no incluye las importaciones de los países de origen con los cuales Colombia tiene acuerdos comerciales–, las preocupaciones de industriales y comerciantes continúan. El desempeño del empleo, el PIB real y las ventas entre enero y octubre de 2013 dejan mucho que pensar.

Las cifras de la Muestra Mensual Manufacturera del Dane y las de precios de la misma entidad, analizadas por Fenalco, evidencian que los resultados están lejos de lo que se esperaba en la industria de confecciones y de calzado. En enero de 2013, cuando aún no se había implementado la medida, la variación en el empleo en confección fue de -10,8%, la del PIB real de -18,1% y la de las ventas -10,3%; mientras en calzado los indicadores eran de -0,4%; 1% y -8,6%, respectivamente.

Ocho meses después de la entrada en vigencia del decreto, en octubre; los datos del sector confección mostraban una leve mejoría, aunque seguían siendo desfavorables. El empleo se situó en -5,8%, el PIB en -6,1% y las ventas en 0,6%.

Llenos de inventario
Los industriales tienen sus propias justificaciones. La directora de la Cámara de Algodón, Fibras, Textil y Confección de la Andi, Juliana Calad, cree que esta situación obedece a que los industriales fortalecieron su inventario en el primer trimestre, al punto que las importaciones se incrementaron 32%. Esta situación generó, según ella, que el impacto de la medida se evidenciara solo en los dos últimos meses del año. Considera que la decisión de extender el arancel por dos años permite que los empresarios se proyecten financieramente y consoliden relaciones de largo plazo con sus clientes.

Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de Inexmoda, va más allá y señala que si bien el mecanismo ha reducido el contrabando técnico, este tipo de medidas restrictivas debe invitar a los industriales a trabajar en cómo entender al consumidor y cómo lograr mayores niveles de competitividad porque no se puede vivir del proteccionismo.

El empresario Arturo Calle coincide en este punto y asegura que los confeccionistas nacionales no están en capacidad de ser competitivos en el mercado internacional. “Lo que se produce en Colombia cuesta más porque el empresario no puede abaratar sus costos, no tiene capital de trabajo en sus empresas, ni facilidad para acceder a créditos blandos”.

Cifras en rojo

Pero, si para los confeccionistas el tema no parece fácil, lo es menos para los industriales del calzado. Los datos del Dane en octubre muestran que la variación de personal ocupado fue de -10,2%, el PIB real del sector se situó en -4,4% y las ventas intensificaron su variación negativa a 15,4%.

Estas estadísticas van en contravía de lo que opina Luis Gustavo Flórez, presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam), quien insiste en que el balance es positivo a pesar de que hubiera podido ser mejor. Informes del gremio señalan que el ingreso de calzado que afecta la producción nacional cayó 71% entre febrero y junio del año pasado.

La viceministra de Desarrollo Empresarial, María del Mar Palau, quien ha mediado entre empresarios y comerciantes, considera que los dos sectores industriales van por buen camino a pesar de que las cifras aún no muestran grandes avances.

Reconoce que, si bien Colombia no produce todas las categorías para suplir las necesidades de un consumidor que cada día es más sofisticado y globalizado, tal como lo ha planteado el presidente de la Federación de Comerciantes, Guillermo Botero, esta situación radica en que no se ha dado un ejercicio de cadena serio, pensando estratégicamente qué productos demandan los consumidores y cuáles de los comercializados por las grandes cadenas podrían ser suplidos por la industria nacional.

Así, la flexibilización de la medida está encaminada a lograr dos objetivos. Por un lado, atacar las importaciones a precios muy bajos y, por otro, buscar un punto en donde las importaciones de productos formales no se vean castigadas con el arancel.

Los pactos logrados por partes con intereses opuestos muestran signos de que el país quiere ajustarse a las normas internacionales y recuperar su industria. Habrá que esperar que las cifras de los industriales, después de la extensión, sean las esperadas.
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