| 10/28/2015 7:00:00 PM

El plan para mejorar las finanzas del sistema de salud

Con un plan de choque que inyecta $1,5 billones para liquidez, el sector salud se prepara para mejorar sus finanzas y hacerle frente a un decreto que los obliga a capitalizarse en unos $4 billones.

Como en la famosa canción de Celia Cruz, en la que ‘Songo le dio a Borondongo y Borondongo le dio a Bernabé’, el sector de la salud está enfrascado en una discusión sobre quién le debe a quién. Las EPS dicen que el Gobierno les tiene giros atrasados; las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) dicen estar quebradas porque las EPS les deben plata, mientras que las autoridades sostienen que no les pueden hacer giros porque no tienen más presupuesto y que más bien lo que deben hacer es capitalizarse.

El círculo vicioso en el que está metido el sector salud y que cada vez agranda más el hueco de sus finanzas, solo tiene un punto de acuerdo y es que el problema es de plata.

El año pasado, el Ministerio de Salud expidió un decreto de habilitación financiera que obliga a las EPS a cumplir con un capital mínimo y hacer reservas. Esta norma entra en vigencia en diciembre, cuando deben empezar a aumentar sus patrimonios. Se estima que entre todas las EPS tendrían que hacer un esfuerzo de $4 billones, dinero que deberán poner gradualmente durante siete años. Arrancan con 10% durante los primeros tres años (lo que equivaldría a $400.000 millones anuales entre 2015 y 2018), 20% anual durante los siguientes tres años (2019 a 2021) y el 10% restante en 2022.

El cálculo de los $4 billones es, sin embargo, preliminar, pues la Supersalud aún estudia los balances de las EPS para determinar con exactitud de cuánto deben ser las capitalizaciones.

Además, hay otro factor que podría ayudar a que ese monto sea inferior y es el plan de choque que lanzó el Gobierno para darle liquidez al sistema, con el objetivo de que las EPS puedan pagar sus deudas y las IPS (hospitales y clínicas) reciban los recursos que requieren para salir a flote.

El plan incluye una línea de crédito de redescuento de hasta $1 billón. El préstamo se entrega por intermedio de Findeter y las entidades de salud que lo soliciten tendrán dos años de gracia, una tasa máxima de DTF +4% y un plazo de siete años para pagar.

Estos créditos solo los podrán usar las EPS para sanear sus pasivos y por eso el cheque les sale a nombre de sus acreedores. Las IPS que quieran estos préstamos solo los podrán usar para capital de trabajo.

Los recursos para esta línea de crédito provienen de la reglamentación de la subcuenta de garantías del Fosyga y, por eso, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, no duda en afirmar que con esta medida se crea el Fogafín del sector.

Coosalud, una de las EPS más grandes del régimen contributivo, es una de las primeras que ha manifestado su interés por acogerse a la línea de crédito. Su objetivo es conseguir $73.800 millones por esa vía.

Cartera y vigilancia

El plan de choque también incluye la ampliación de un programa de compra de cartera, que se inició hace un par de años y que funciona como una especie de factoring en el que las EPS venden su cartera con descuento para obtener liquidez. La idea del Gobierno es destinar $100.000 millones adicionales a este programa y darles a las EPS un periodo de gracia de tres meses, de tal manera que no se afecte el flujo corriente. Hasta la fecha se han colocado recursos para la compra de cartera por $1,2 billones.

Otra fuente de liquidez va a estar asociada a las EPS de las cajas de compensación, pues a estas se les va a permitir usar parte de los recursos que administran para el pago de deudas para capitalizar programas de salud. Se estima que la liberación de estos recursos, que las cajas podrán usar una vez cumplan con sus demás obligaciones, implicará unos $350.000 millones adicionales para el sistema.

También se buscará hacer un seguimiento estricto del llamado giro directo, que son deudas de las EPS que el Gobierno paga directamente a los prestadores de los servicios de salud. El objetivo es que esta medida ya no solo cubra a las EPS intervenidas o con alguna medida de vigilancia especial, sino también a aquellas que no paguen oportunamente a los prestadores.

Los pagos a través de giro directo ascienden a $2 billones y al hacer más control sobre ellos se busca que exista una mejor organización en las deudas en que incurren los actores del sector. Así mismo, se quiere priorizar la conciliación de cartera entre EPS e IPS.

El ministro Gaviria ha insistido en que para resolver la crisis financiera se requiere liquidez, reglas de juego claras y tiempo, pues es un problema que no se resuelve de la noche a la mañana.

Jaime Arias, presidente de Acemi, el gremio de las EPS del régimen contributivo, considera que el plan de choque implica un alivio, pero piensa que faltan medidas de fondo y de largo plazo que ayuden a un sistema de salud que está desfinanciado desde 2004. Es más, le preocupan los recursos para 2016, dado que todo indica que será un año de vacas flacas y no se sabe si el Gobierno tendrá los recursos para financiar la UPC (unidad de pago por cada afiliado al sistema) de los regímenes contributivo y subsidiado.

Las cuentas del Ministerio de Salud indican que este año el sistema tendrá un faltante de $211.011 millones y el entrante de $699.533 millones.

¡Azúcar!

A Arias le preocupa que la UPC se mantenga como está, lo que implica que continuará siendo un ingreso insuficiente para el sistema, visión que comparten en el Ministerio pues saben que se requieren recursos adicionales.

La propuesta para conseguir más ingresos consiste en imponer impuestos a las bebidas azucaradas, revisar la evasión y la elusión de aportes al sistema de salud, en particular entre los rentistas de capital, y modificar los porcentajes de cotización de aportes a salud de los empleados que devenguen más de cuatro salarios mínimos. Con estas propuestas se podrían recaudar unos $4,18 billones adicionales. 

Con el plan de choque, el decreto de habilitación financiera y las propuestas para conseguir más recursos se busca organizar un sector vital y evitar que los colombianos se sigan resignando a que les receten acetaminofén cada vez que van al médico o que les toque aplicar otra de las canciones populares de la Celia Cruz para sanar sus dolencias: ‘usar yerba santa pa’ la garganta o usar caisimón pa’ la hinchazón’.
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