| 8/19/2015 7:00:00 PM

En Colombia, ¿ser madre paga?

El Legislativo abrió la discusión sobre la posibilidad de adelantar reformas que les permitiría a las mamás pasar más tiempo con sus hijos. Los empresarios pusieron el grito en el cielo. Polémica.

En menos de un mes, una idea logró que representantes de grupos tan disímiles como el Partido de la U, el Centro Democrático y el Progresismo llegaran a un acuerdo. En escenarios diferentes, plantearon la necesidad de aprobar una ley para que las madres puedan compartir más tiempo con sus hijos.

Como protagonistas en la discusión están el senador Jimmy Chamorro, quien presentó un proyecto de Ley para reducir el número de horas de la jornada laboral de las madres cabeza de familia; mientras que el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y la representante a la Cámara Tatiana Cabello, sugirieron aumentar las semanas de la licencia de maternidad. La congresista incluso radicó un proyecto en ese sentido.

En esencia, lo que contempla la iniciativa del senador Chamorro es que aquellas mujeres cabeza de familia que tengan a su cargo hijos menores propios o de otras personas o con alguna situación de discapacidad, tendrán una reducción de una hora diaria en la jornada laboral, quedando de 7 horas al día y 42 a la semana.

De otra parte, la representante Cabello sugiere ampliar la licencia de maternidad de 14 a 18 semanas y la de paternidad de 10 a 15 días hábiles, permitiendo, además, que el permiso para las madres llegue hasta los seis meses. De otra parte, garantiza al menos un descanso postparto de 16 semanas a aquellas madres que deban tomar uno preparto superior a dos semanas.

Según la representante Cabello, el proyecto surge de la urgencia de poner en el debate público el tiempo que les están dedicando los padres al cuidado de los niños y niñas. Mientras que el objetivo del senador Chamorro es darle una mejor atención a ese 32% de menores que, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2010, vive solamente con la madre.

Es claro que los niños que reciben atención de sus padres tienden a ser emocionalmente sanos, especialmente para los menores de dos años. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las madres den pecho de manera exclusiva al menos durante los primeros seis meses y que continúen alimentándolos con leche materna durante dos años o más. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) también ha hecho sugerencias en el mismo sentido.

Son varios los estudios que prueban los efectos de largo plazo en invertir en la primera infancia. Por estas razones, en países como Lituania, Suecia, Noruega, Reino Unido y Hungría las licencias de maternidad son de 104, 96, 46, 39 y 24 semanas, respectivamente.

De otra parte, en los países latinoamericanos, los únicos que sacan la cara son Venezuela y Brasil. En el primero la licencia es de 18 semanas, mientras que en el segundo son casi seis meses, si la madre trabaja en el sector público, y de cuatro meses si lo hace en el sector privado.

Pese a las ventajas para el desarrollo de largo plazo y de la defensa de los derechos de los niños, persisten dudas en torno al futuro laboral de las mujeres, quienes son las que, en la mayoría de casos, asumen este tipo de responsabilidades.

Mujeres y mercado laboral

Un hecho resaltado por diversos estudios indican que una mujer, especialmente si es madre, no tiene la misma suerte que un hombre a la hora de obtener un empleo o recibir una remuneración. En ese sentido, un documento de Liliana Olarte y Ximena Peña, investigadoras de la Universidad de los Andes, indica que “las madres ganan en promedio 17,6% menos que las no madres”. En otras palabras, el mercado penaliza con menores ingresos la maternidad.

En el mismo sentido, las investigadoras señalan que este “castigo” es mayor cuando se tienen hijos menores de cinco años; en cuyo caso la brecha es de 18,4%. Esta diferencia es visible por el hecho de ser contratadas para empleos de menor calidad y donde no se contribuye a salud ni a pensión.

Asimismo, Natalia Ramírez, Ana María Tribín y Carmiña Vargas, investigadoras de la Universidad de Harvard y del Banco de la República, probaron que la ampliación del periodo de la licencia de maternidad de 12 a 14 semanas, promovido por la Ley 1468 de 2011, aumentó las tasas de inactividad, la informalidad y el autoempleo (trabajo por sí mismo) de las mujeres colombianas entre 18 y 30 años.

Natalia Ramírez señala que, pese a que las dos iniciativas reconocen el papel de las mujeres en el cuidado infantil, seguir aumentando la diferencia que ya existe entre hombres y mujeres puede ser contraproducente. “En vez de facilitar la formalización del trabajo femenino, se estaría contribuyendo a su creciente exclusión del mercado laboral”, sentencia.

El presidente de Fenalco, Guillermo Botero, coincide con esta afirmación y agrega que en los países donde la licencia de maternidad es mayor, el porcentaje del salario que pagan las empresas por dicho periodo es menor.

Lo que en últimas se estaría probando es que, algunas veces, establecer mayores protecciones legales genera efectos contrarios a los esperados inicialmente. Esta situación se presentaría también en los casos de medidas de protección para minorías como las negritudes, los indígenas y la población en situación de discapacidad.

¿Entonces?

Un camino que se podría explorar es extender las jornadas de guarderías. Sobre el particular, Lina Cardona y Leonardo Morales, investigadores del Banco de la República, revisaron los efectos de la contratación laboral del programa Buen Comienzo, de la ciudad de Medellín, en el que se atiende gratuitamente, durante ocho horas diarias, cinco días a la semana, a niños menores de cinco años. El resultado de la política es contundente: el porcentaje de madres que participó en el mercado laboral se duplicó gracias al programa.

Un tema que todavía no ha sido discutido con la misma fuerza en el país es el rol de los padres en el cuidado infantil, especialmente en una sociedad que privilegia la equidad de género.

Por eso, Natalia Ramírez sugiere extender la licencia por el nacimiento de un hijo de la misma manera para madres y padres. “Si algo requiere un cambio es que los hombres asuman la carga de cuidado que les corresponde, y la ley podría balancear estas cargas extendiendo una licencia de paternidad de forma similar”.

Nadie discute que las iniciativas impulsadas por la representante Cabello, el Senador Chamorro y el alcalde Petro generan un sinnúmero de efectos positivos de largo plazo. Pero, se deben poner llos argumentos sobre la balanza para no generar efectos no deseados.

Aunque todavía falta el debate del legislativo, es claro que los proyectos dan en el clavo en un tema crucial para el futuro del país: el cuidado de la niñez y el rol de las madres en el desempeño económico de las familias. Una disyuntiva que hay que resolver de manera eficaz.
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