| 9/2/2015 12:00:00 AM

El profundo descuadre económico de Venezuela

Con una inflación que este año llegaría a 200% y una caída del PIB de 10%, la economía vecina va rumbo a un abismo, mientras el gobierno busca la enfermedad en las sábanas.

La cortina de humo que ha tendido el gobierno venezolano con la expulsión de colombianos en la frontera es densa. Pero no lo suficiente para ocultar la profunda crisis económica que amenaza la permanencia del chavismo en el poder.

En Venezuela las cifras oficiales dejaron de divulgarse hace más de un año, cuando los desastrosos resultados amenazaban la imagen del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Pero analistas económicos serios hacen sus propias cuentas en materia de inflación, crecimiento y desabastecimiento, por mencionar solo algunos indicadores, que no dejan bien parado al gobierno Maduro.

La inflación es uno de los indicadores más alarmantes.
A comienzos del año, Pedro Palma, director de la consultora Ecoanalítica, estimó que en 2015 podrían llegar a un rango entre 110% y 120%. Pero al parecer se quedó corto, pues la realidad ha superado las proyecciones más pesimistas; hace unas semanas este centro de estudios ajustó su pronóstico a 200%.

El Bank of America también tiene sus propios cálculos. En junio dijo que la inflación anualizada llegaba a 113,2%. Pero ahora tendrá que ajustarla de nuevo pues la primera semana de agosto el diario El Nacional obtuvo información extraoficial del Banco Central de Venezuela (BCV) que indica que en julio los precios crecieron 12,8%, para una cifra anualizada de 139%.

Para un gobierno que promueve el ‘socialismo del siglo XXI’ y se precia de ayudar a los pobres, estos resultados constituyen una verdadera bofetada, ya que superarán ampliamente los registrados en 1996 –durante el gobierno de Rafael Caldera–, cuando el desastre económico había llevado al país a un crecimiento en los precios de 103,2%.

Curiosamente, hasta comienzos de agosto el gobierno venezolano culpaba a sus empresarios de “especuladores y acaparadores” y de generar la abultada inflación. Tres semanas después, buscando réditos políticos, el gobierno encontró un nuevo culpable: esta vez los colombianos de la frontera y quienes viven en municipios de los estados de Táchira y Zulia, a quienes acusa de apropiarse de 40% de los productos venezolanos.

“Si esto fuera así, ciudades como Bogotá, Medellín o Cali estarían inundadas con esos productos, pero una ciudad como Cúcuta nunca podría consumir 40% de lo que se compra en Venezuela”, asegura el consultor Roberto Cajamarca, quien fue consejero de la embajada colombiana en el vecino país.

En una entrevista con el portal Infobae, el economista Jesús Casique, director de Capital Market Finance, lanzó una voz de alarma al pronosticar que la inflación podría llegar este año a 182%. A esto se suma que el índice de escasez que venía midiendo el BCV –el último dato es de marzo de 2014, cuando se calculó en 29,4%– ha seguido creciendo y algunos analistas ya lo calculan en 75%. Una verdadera bomba de tiempo.

PIB, al precipicio


Pero, si por el lado de los precios llueve, con el PIB y el déficit fiscal no escampan. El gobierno chavista culpa a sus empresarios y a los colombianos en frontera del desajuste económico. Pero el tema tiene otros orígenes: los controles de precios y cambiario –que provocan barreras–, y un modelo económico que destruye valor e impulsa la dependencia del Estado.

Desde septiembre de 2013 se desconocen las cifras oficiales, pero para 2014 el Banco Mundial estimó en 4% la caída de la economía, mientras el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó en 14 puntos del PIB el déficit fiscal.

Los pronósticos para este año son peores: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BM proyectan una nueva caída, esta vez de 7% en el PIB, en contravía de lo esperado por el gobierno venezolano, que en su Ley de Presupuesto calculó para 2015 un crecimiento de 3%.

El pasado 28 de agosto el portal informativo lapatilla.com aseguró que tuvo acceso a datos extraoficiales del BCV que indican que en el primer trimestre del año la economía venezolana se contrajo 7,6% y en el segundo trimestre el dato negativo fue de 8,1%.

Algunos expertos son más pesimistas. Asdrúbal Oliveros, socio de Ecoanalítica, asegura que el Producto Interno Bruto venezolano podría caer 10% este año, como consecuencia de la abrupta caída en los precios del petróleo, la crisis cambiaria y el estrangulamiento al sector productivo.

Y no solo la caída del PIB tiene a la economía en una encrucijada: también el abultado déficit fiscal. Los ingresos petroleros venezolanos representan 96% de los ingresos del Estado y en lo corrido del año estos han caído más de 50%, lo que explica las afugias del gobierno Maduro para obtener los recursos que requiere para que el país siga operando, en un año de grandes presiones políticas por las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre.

Pero el déficit no solo obedece a la caída de los precios del petróleo. Una parte importante se debe al desastre cambiario, que ha provocado mayores restricciones al aparato productivo y ha desatado una crisis especulativa de proporciones inconmensurables.

En el primer semestre de 2015, los empresarios venezolanos sintieron un recorte de 60,8% en el flujo de divisas, lo que, según Oliveros, redujo los planes de producción de la industria y atizó el alza de precios.

Para el empresariado colombiano, el impacto del recorte en las divisas que otorga el gobierno venezolano es menor este año,
pues muchos exportadores han descontado el ‘efecto Venezuela’ y cada vez dependen menos de las ventas al vecino país. De acuerdo con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, entre enero y junio de este año las exportaciones a Venezuela cayeron 37,6%, siendo las más afectadas las del sector minero–energético, que descendieron 71,7%, mientras los bienes manufacturados cayeron 21,8%.

Y, ante la caída de ingresos petroleros, el gobierno venezolano optó por recortar las divisas para las importaciones del sector productivo, mientras mantiene ‘el chorro’ para el gasto público, lo que está generando un déficit fiscal que ya el BID calculó en 14 puntos del PIB, y algunos expertos consideran que, dado el desorden fiscal del país y sus erráticas políticas, este año podría acabar en 18% del PIB.

A esto se suma la caída en las reservas internacionales
–recursos para cubrir importaciones y deuda externa–, que a comienzos de año llegaban a US$22.070 millones, según cifras del BCV, pero al corte del 24 de agosto esta cifra había caído a US$16.527; es decir, cerca de 25,1%, pese a los ingresos de recursos provenientes de préstamos otorgados por el gobierno chino que llevaron al banco Barclays a pronosticar que habría un aumento importante en las reservas.

La magnitud del problema económico
que vive Venezuela en pleno año electoral explica el interés del gobierno del presidente Nicolás Maduro por tratar de cubrir con cortinas de humo el desastre.

Pero de ninguna manera justifica las medidas de fuerza que está tomando contra miles de colombianos.
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