| 12/19/2014 11:00:00 AM

Amigos de los negocios

Las ciudades del país deben empezar a comportarse como empresas privadas para poder impulsar su desarrollo y atraer inversiones. Experto analiza sectores claves hacia donde deben apuntar.

A medida que Colombia se convierte en una economía moderna, necesita que sus ciudades mejoren la cantidad y la calidad de los servicios que prestan, atrayendo cada vez más inversión internacional y empresas innovadoras locales. Específicamente, capitales como Bogotá y Medellín deben enfocarse en los sectores en donde la toma de decisiones y la creatividad sean importantes; es decir, finanzas, servicios profesionales, legales, medios de comunicación, moda, cine, arquitectura y casas matrices de las empresas.

Esa es la opinión del inglés Greg Clark, experto en temas urbanos y en desarrollo de negocios para las ciudades y quien fue uno de los oradores en el lanzamiento de Probogotá.

Sostiene que para que las capitales se conviertan en verdaderas plataformas de negocios, la siguiente fase consiste en meterse en temas como energía, agua, residuos, infraestructura y tecnologías de la información, lo que a su vez requiere volverse atractivas para universidades, distritos de innovación, instituciones culturales, hoteles, turismo, ocio, comercio y entretenimiento.

“Estos son los factores críticos para el éxito de las ciudades modernas, las cuales no deberían tener grandes plantas manufactureras en sus centros. Estas deberían estar en la periferia, pero con fácil acceso a la ciudad”, reitera.

Clark, profesor la Universidad College de Londres, así como asesor de la Ocde, el Banco Mundial y el Instituto Brookings, aclara también que algunas empresas necesitan trastearse de nuevo a las ciudades para estar cerca de sus clientes urbanos o porque requieren insumos especiales como el talento creativo o servicios avanzados. El resto de industrias, con una buena conectividad con las capitales, podrán sacarle provecho a la creciente urbanización que vive

el mundo.

Para que este proceso tenga buenos resultados, las ciudades necesitan cambiar y comportarse más como las empresas; es decir, deben ser innovadoras en el uso de los recursos financieros y manejar conceptos como networking, investigación y desarrollo, creación de marca y buscar el mejor capital humano.

Además del manejo político, la desventaja de las ciudades frente a las empresas está en su capacidad para tomar riesgos y en sus pocas opciones al elegir sus clientes, pero sí pueden innovar en los servicios que ofrecen.

“Algunas ciudades latinoamericanas se comportan cada vez más como empresas. Ese es el caso de Santiago de Chile, Bogotá, Medellín, y algunas de las ciudades brasileñas más pequeñas: como Porto Alegre y Curitiba. Pese a sus problemas, las ciudades más grandes de la región, como Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires y Ciudad de México siguen siendo muy atractivas para los negocios por el tamaño de sus mercados”, explica el experto.

Para Clark, los desafíos de las ciudades de América Latina están en lidiar problemas de crecimiento rápido de la población, conflictos internos y tener regímenes excesivamente politizados, lo que aumenta los riesgos de corrupción. Además, muchas urbes de la región no tienen las competencias fiscales y financieras para ser más atractivas para los negocios; no obstante, iniciativas como las agencias tipo Probogotá, son un paso correcto hacia dicha meta.
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