| 8/19/2015 12:00:00 AM

La mala racha de Rafael Correa y la economía ecuatoriana

Las medidas proteccionistas del gobierno ecuatoriano han desatado una dura polémica con el empresariado y sus vecinos. Y la desaceleración económica no ayuda a despejar el panorama.

No han salido bien las recetas adoptadas en lo corrido del año por el presidente ecuatoriano Rafael Correa para enfrentar la desaceleración de la economía y corregir el déficit comercial.

Pese a sus pergaminos como economista, Correa no ha encontrado aún la fórmula que le ayude a enfrentar con éxito las dificultades económicas.

En enero, el gobierno ecuatoriano aprobó una medida discriminatoria que gravaba con 7% todas las importaciones provenientes de Perú y con 21% las de Colombia, argumentando que mientras su economía está dolarizada, los dos países vecinos habían devaluado y sus productos resultaban mucho más competitivos.

La medida fue desmontada dos meses después, luego de que la Secretaría de la Comunidad Andina de Naciones la encontrara inconveniente y no ajustada a sus normas. El desmonte dio origen a una nueva salvaguardia, que esta vez aplicó Ecuador a todos sus socios comerciales y rige desde el 11 de marzo para 2.900 partidas arancelarias –32% de lo que importa–, las cuales grava con aranceles que van entre 5% y 45%.

Aunque esta es una medida general, los mayores impactos han sido para Colombia y Perú, sus principales socios comerciales. En el caso colombiano, al cierre del primer semestre las exportaciones a ese país cayeron 11,2%. Para Perú, la afectación ha sido similar. El ex viceministro de comercio peruano y actual director de la Cámara de Comercio de Lima, Carlos Posada, asegura que las medidas les han significado a los empresarios de su país menores ventas por unos US$300 millones. El caso resulta llamativo porque, con Perú el comercio es superavitario para Ecuador, que vende a ese mercado cerca de US$1.800 millones por año y donde compra menos de US$800 millones por año.

“Esta salvaguardia nos ha afectado bastante porque nos genera pérdidas al dejar de exportar productos de alto valor agregado. Ya se han visto perjudicados sectores como alimentos preparados y procesados, plásticos, galletería, industrias químicas, colorantes y pinturas, entre otros”, dice Posada, quien se queja del cierre de las exportaciones en algunos rubros y de los mayores gastos por abrir operaciones directas en Ecuador o tercerizando producción.

Pero en Ecuador también se han visto seriamente afectados muchos empresarios. Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, dice que “se han dejado de importar a julio más de US$1.000 millones y no se avizora un cambio de la matriz productiva. En general, se han afectado las importaciones, los precios han subido y en este momento la inflación acumulada está en casi 4 puntos. A esto se suma que las exportaciones han decrecido y los créditos se han reducido por una baja de depósitos en el sistema financiero”.

Pero no todos creen que el impacto de los menores flujos de comercio tenga que ver con la salvaguardia. Para la directora de la Cámara Colombo-Ecuatoriana, Oliva Diazgranados, “el deterioro se debe, más que a las mismas salvaguardias, a la crisis económica de ambos países”.

En su opinión, no se les pueden achacar todos los males a las salvaguardias, porque esta es una medida general, aplicada a todos los socios y, por otro lado, Colombia tiene como gran ventaja el alto nivel de devaluación, que compensa el incremento en el impuesto a las importaciones adoptado por Ecuador.

Lo cierto es que, hasta junio pasado, las importaciones ecuatorianas se habían contraído en US$1.700 millones –pasaron en el periodo de US$12.743 millones a US$11.042 millones–, pero a pesar de ello, creció el déficit comercial que alcanzó en el trimestre los US$1.216,8 millones, según cifras oficiales, por el desplome de 36% de las exportaciones.

Aunque la salvaguardia fue anunciada para un periodo de 15 meses, todavía está en evaluación por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que en julio pasado citó a Ecuador a rendir un informe y lo conminó para que en septiembre próximo explique los avances en la aplicación de la medida y presente el cronograma de desmonte.

La viceministra de comercio, Mariana Sarasti, le dijo a Dinero que el gobierno colombiano ha observado muy atento el tema y sabe que para los empresarios es una prioridad el mercado ecuatoriano. “El mandato que tenemos es actuar en dos frentes; uno, la negociación bilateral en la que mantenemos un diálogo franco, permanente y productivo con las autoridades ecuatorianas y, otro, la argumentación legal ante la CAN y la OMC”.

Pero ya los empresarios colombianos han expresado su inconformidad con las salvaguardias, que habrían tenido su mayor impacto en julio y lo corrido de agosto, cuando el comercio con el vecino país se vio prácticamente paralizado. Incluso, algunos empresarios en privado le han pedido al gobierno colombiano que tome medidas retaliatorias.

En la mala

Tras cumplir dos años de su segundo mandato –fue reelegido en 2013– el gobierno de Rafael Correa enfrenta un peligroso coctel que incluye el desplome en los precios del petróleo, un abultado déficit de cuenta corriente, una inflación que en lo corrido del año ya alcanzó 4% y amenaza con seguir creciendo, y la dificultad para reducir los gastos del Estado, que habían crecido en la última década por la buena racha de precios del crudo.

Ahora, el panorama es ditinto. El 10 de agosto pasado, por ejemplo, el barril de petróleo ecuatoriano tipo Oriente alcanzó un precio de US$38,09, mientras el Napo se cotizó a US$33,87, de acuerdo con información de Petroecuador. Para Ecuador, el petróleo representa 50% de sus ingresos.

Pero, como si fuera poco, el romance entre Correa y sus electores también parece haber pasado a la historia. El anuncio de un paquete de leyes que crea nuevos impuestos a las herencias, a la plusvalía e incluso una que le permitiría a Correa reelegirse indefinidamente, sumado a los recortes en algunos presupuestos, tienen al gobierno en el ojo del huracán. A raíz de los recortes en los gastos para los maestros, los médicos y los pensionados, estos grupos se han puesto ‘en pie de lucha’ y se han enfrentado en varias ocasiones en las calles con la fuerza pública, generando disturbios.

Frente a los impuestos, las duras protestas que se han sentido desde que fueron anunciados en junio motivaron al gobierno a anunciar su suspensión –por ahora–, pero dadas las dificultades fiscales que enfrenta, es claro que tendrá que revivirlos más adelante.

El gobierno ecuatoriano no pasa por su mejor momento y ha visto en la adopción de salvaguardias la ‘tabla de salvación’ para evitar un mayor déficit. Sin embargo, el efecto de estas medidas está provocando un daño colateral de grandes dimensiones que afecta los negocios y la imagen del país.
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