| 5/2/2014 9:20:00 AM

“Quiero la Alcaldía en 2015”

Dinero habló con el exvicepresidente Francisco Santos sobre la situación de Bogotá y sus planes de lanzarse a la Alcaldía de la ciudad.

Justo ahora, cuando el alboroto generado por el vaivén institucional de Bogotá parece atravesar por su punto más complejo, el exvicepresidente Francisco Santos reaparece para hablar de las implicaciones, las responsabilidades y los errores más graves que se han cometido durante la administración de Gustavo Petro. No vaciló en señalar al mandatario capitalino de actuar como un ser supremo que pasa por alto la ley. Advirtió, además, que el esquema de recolección de basuras debe volver al modelo anterior y que la estructuración del SITP es el nuevo gran dolor de cabeza del Distrito. Finalmente, dejó ver su fuerte interés en convertirse en el próximo inquilino del Palacio Liévano.

¿Cómo ve a Bogotá con todo este desbarajuste institucional?

Todo iba por una dirección correcta hasta que la ciudad decidió darle la oportunidad a la izquierda hace 10 años. Ahí están las consecuencias: un primer gobierno que no hizo nada y tomó decisiones equivocadas prácticamente en todas las materias. Un segundo que se dedicó a robar. Y un tercer gobierno que concluyó que recoger la basura era un tema ideológico.

¿Qué opina del tema de las basuras?

Que funcionaba muy bien hasta que lo cambiaron y la ciudad se convirtió en un verdadero muladar. A eso súmele el tema de Aguas Bogotá y el desastre que ha sido el programa Basuras Cero, el cual nos ha costado $70.000 millones. La mejor manera de desvirtuar esa tesis según la cual el Estado hace las cosas mejor que los privados es mirar lo que hizo acá Petro.

¿Cuál sería entonces un mejor esquema de basuras?

Hay que volver al modelo anterior. Hay que abrir una licitación transparente, seria y honesta, en la que puedan entrar a jugar empresarios internacionales y colombianos.

¿Qué haría con el Acueducto de Bogotá?

El Acueducto es un hueco negro que, cuando lo destape una administración realmente interesada en meterle mano, va a encontrar muchas sorpresas desagradables. El Acueducto puede llevarse las finanzas del Distrito por delante. Aguas Bogotá está contribuyendo enormemente a abrir esa tronera fiscal.

¿Qué otro hueco negro ve?

Hay un problema grande con el SITP. Ya hay dos empresas que tienen 30% del servicio y están quebradas. El Alcalde no se ha dado el lapo de liquidarlas o de buscar su refinanciación mediante un contrato con otras empresas que lleguen a darles músculo financiero.

Dicen que el SITP pasó de tener un déficit anual de $50.000 millones a $250.000 millones…

Y buena parte de eso tiene que ver con el subsidio a la tarifa. Es un asunto que hay que mirar con muchísimo cuidado, pues ese puede ser uno de los grandes desastres que se estaría gestando. En general, en materia de movilidad la ciudad está emproblemada: no se ha hecho la ALO, la troncal de Transmilenio por la décima avanza a medias, la de la séptima está embolatada. Hay que hacer las troncales de la Boyacá, 68, ciudad de Cali y calle 13, ojalá con pasos deprimidos para que sean más rápidas. Y hay que hacer el Metro y pedirle a la nación que se la juegue por un contrato gobierno a gobierno con tasas de 2% y 3%.

¿Esos huecos fiscales en el Acueducto y el SITP son por mala administración o por corrupción?

Por mala administración. Aunque no me cabe la menor duda de que en el actual despelote institucional por el que atraviesa la ciudad debe haber gente que está aprovechando para robar. Cuando hay inestabilidad como la que hoy vive la ciudad todo el mundo saca su tajada.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, el contrato de la máquina tapa huecos. ¿Se imagina cuántos contratos como ese no habrá por ahí? Me dicen que en la Secretaría de Integración Social lo que hay en materia de contratación es aterrador. Y estoy seguro de que cuando empiecen a hurgar van a encontrar de todo.

Hay gente molesta con el predial, que pasó de 65% a 90% del valor de la vivienda…

Cuando la gente ve que los dineros de sus impuestos se los roban le da rabia pagarlos. Claro que hay que mejorar el tema catastral, ya que hay mucha empresa comercial que figura como si fuera una casa y no está pagando como local. Hay que hacer un rediseño para ver quiénes son los que realmente deben pagar más.

¿Y con la vivienda?

Bogotá tiene que construir un millón de viviendas en los próximos 10 años si queremos acabar con el déficit habitacional. Y el único sitio en el que se puede construir eso es en el norte. Pero el POT de Petro lo que hace precisamente es eliminar la posibilidad de que Bogotá crezca.

¿Qué piensa de la ETB?

Hay que hacer con ella lo mismo que se hizo con la Empresa de Energía: quedarse con un porcentaje importante pero dejar su manejo en manos de un operador. Al paso que vamos, en cinco años la ETB va a terminar liquidada como la Edis. Eso es un pecado.

¿Qué otro ‘pecado’ ha encontrado?

En general, el mayor pecado de Petro es creer que es un ser supremo, que está por encima de la ley y que no tiene que cumplirla. Hizo lo de las basuras y lo del POT –por mencionar un par de casos– sin importarle que todo el mundo le advirtiera las consecuencias e ilegalidades implícitas allí. Ahora está ganando la batalla porque arrinconó a la justicia.

¿Termina Petro su periodo?

Ojalá que no por la democracia y por los bogotanos. Si el Alcalde termina el periodo y queda sin inhabilidad solo nos queda una opción: echarnos la bendición porque en 2018 arrancaremos a caminar por el mismo camino que llevó a Venezuela a las manos de Chávez y Maduro. Lo único distinto acá es que, a diferencia de Venezuela, estamos advertidos. Lo que me sorprende es la indiferencia y el silencio de algunos privados.

¿Cómo quién?

Como la Cámara de Comercio de Bogotá, que se ha mostrado al margen del desmadre institucional de la capital. La Cámara no ha dicho una sola palabra sobre esta crisis sin precedentes. De hecho me atrevería a decir que si cerramos hoy la Cámara no pasa nada. El vacío que hay es enorme.

Para terminar, ¿se va a lanzar?

A mí me gusta servir. En ese orden de ideas me gustaría la Alcaldía de Bogotá en 2015. El tema ahora es que tal y como están las cosas uno no sabe qué pase: si va a haber elecciones atípicas o revocatoria; nadie sabe si Petro se va o se queda...
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