| 10/12/2017 12:01:00 AM

El ajuste de la deuda es exitoso

El Gobierno ha mantenido la deuda pública en niveles altos. Ante las grandes presiones fiscales y el contundente choque externo, la estrategia de endeudamiento ha resultado más exitosa de lo que muchos creen.

Si la sabiduría pambeliana señala que ‘es mejor ser rico que pobre’, es posible señalar que, en el manejo de las finanzas en general, resulta mejor no tener deuda que estar endeudado. Esta idea tiene enorme asidero en la cultura colombiana, donde la deuda quedó proscrita a los sótanos del debate público, pues se considera que ese es el peor expediente para financiar las necesidades del Estado.

El Gobierno parece no haber seguido en los últimos ocho años esta premisa, pues recibió en 2010 la deuda neta en niveles cercanos a 35% del PIB y la puso en algo más de 42% del PIB a finales de 2016.

En general, el lado negativo de la deuda es que absorbe recursos de hoy para pagar los costos de oportunidad del dinero usado en el pasado. Es decir, que los intereses reducen los recursos disponibles para otros gastos necesarios hoy, lo que obliga a aumentar la deuda para cubrir ese hueco. Desde esta perspectiva, un mal manejo financiero implicaría un permanente aumento de la deuda hasta hacerla insostenible.

Sin embargo, la deuda es la manera como se anticipa gasto. Esto quiere decir que el endeudamiento contribuye con cubrir rubros cuyo financiamiento está en entredicho. En muchos casos, los más costoso del endeudamiento es no tenerlo, pues puede significar ajustes drásticos en el presupuesto. Así, en tiempos en los que el gasto público explica buena parte del crecimiento, mantener abiertas las puertas de los mercados es buena noticia.

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En el caso colombiano, los niveles de deuda, si bien han aumentado, se mantenienen dentro de los límites de lo aceptable, aunque el consenso al respecto varía mucho, pues, mientras que unos, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), pueden exigir ajustes que lleven el nivel de deuda a 25% del PIB, otros consideran que con una deuda de 60% del PIB los países son viables y sanos.

Por eso, en el caso de Colombia es necesario mirar con precisión la estrategia desarrollada y las circunstancias en que se dio.

Costo de oportunidad

La directora de crédito público del Ministerio de Hacienda, Ana Milena López Rocha, explicó en respuesta a un cuestionario remitido por Dinero que la estrategia fiscal y de endeudamiento ha sido clave en mantener el grado de inversión.

“La estrategia fiscal ha sido clave para mantener una calificación de grado de inversión. Las decisiones como la aprobación de la reforma tributaria a finales del año pasado y la disciplina de priorizar gastos de inversión y reducir gastos de funcionamiento a través de la política de austeridad inteligente, con la cual se ha reducido el gasto del gobierno nacional como porcentaje del PIB de 16,9% a 16,0% entre 2013 y 2016, han servido para que el país mantenga la calificación BBB”, explicó la funcionaria.

Este no es un logro menor. En caso de una reducción de la calificación de la deuda pública, los costos de intereses de la deuda empezarían a aumentar y en general el acceso al financiamiento, no solo del sector público sino del sector privado, también se dificulta. Ese es un costo incuantificable que pondría en serios aprietos al país, pues el resultado sería menos recursos disponibles para la economía.

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Mantener la calificación tiene, según López, los siguientes efectos prácticos: primero, crece la base de inversionistas internacionales; se reducen las tasas de interés, porque hay una mayor demanda por los papeles colombianos y, finalmente, los plazos de financiamiento se amplían, lo que favorece el flujo de caja del Estado y reduce la volatilidad de los precios de los títulos colombianos.

“Dado que el ajuste de los últimos años ha sido gradual y sin mayores percances, es fácil olvidar que con la caída de los precios del petróleo nuestra economía sufrió una caída de 45% de las exportaciones y el gobierno nacional perdió 20% de sus ingresos. Haber navegado este choque sin una economía con calificación de grado de inversión habría sido una historia diferente a la que vivimos. Durante el choque petrolero, el acceso a los mercados de capitales internacionales que nos dio nuestra calificación garantizó que no viéramos subidas de tasas de interés en pesos excesivas y que, a pesar de una devaluación significativa, la economía colombiana siempre tuviera acceso a las divisas en dólares que necesitamos”, dijo López.

El perfil de la deuda

Según las cifras suministradas por el Ministerio y la dirección de Crédito Público, 30% de las emisiones en el mercado local, son a entre 1 y 5 años, lo que se considera corto plazo; entre 5 y 10 años (mediano plazo), emite 37% y a largo plazo (más de 10 años) 33%. En el exterior, todo es emitido a largo plazo: 60% a 10 años y 40% a 30 años.

Al ser consultada, López consideró que la estrategia de endeudamiento del país en esta dura coyuntura ha sido buena. “Sin duda. Colombia ha sido capaz de no deteriorar, e incluso mejorar sus indicadores de endeudamiento, aun en un período de ajuste importante. Por ejemplo, el indicador de vida media del portafolio de deuda se ha incrementado de 5,9 años a 6,5 entre fines de 2014 y lo corrido de 2017, mientras que el costo promedio del portafolio de deuda interna se ha mantenido estable y el de la deuda externa ha caído 50 pbs en el mismo periodo. Esto indica que hemos estado en capacidad de continuar extendiendo el plazo de nuestra deuda sin que se incremente su costo promedio, lo cual es claramente positivo”, comentó.

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Obviamente esto no significa que la estrategia no esté libre de riesgo. Entre los expertos del mercado se viene alertando en los últimos meses por la posibilidad de un nuevo choque externo, pues buena parte de los inversionistas que han buscado títulos de deuda del gobierno colombiano son del exterior. El riesgo es que en algún momento estos compradores decidan salir del país, golpeando con ello no solo el precio de los TES a la baja, sino impulsando el dólar al alza, generando un choque en la balanza de pagos.

Al tener en consideración estos aspectos del análisis, es claro que el Gobierno ha llevado a cabo una tarea más que aceptable. Sin embargo, el riesgo de un choque persiste y por eso hay que permanecer vigilantes.

Si bien la sabiduría pambeliana sigue teniendo validez, en el caso de Colombia, por cuenta del enorme impacto externo reciente, resulta una buena noticia que el país siga consiguiendo financiamiento.

El pago de intereses

Entre 2014 y 2016, los pagos por intereses de la deuda pública de colombia pasaron de $17 billones a $25,4 billones. De acuerdo con la directora de Crédito Público, Ana Milena López, la tendencia creciente se explica “principalmente por el impacto de la devaluación, el mayor endeudamiento y una mayor inflación”.

El impacto de la devaluación es claro: cada vez que se va a pagar deuda en dólares es necesario reliquidar el monto a pagar. Desde 2014, “la tasa de cambio pasó de $1.900 a los niveles actuales de $2.950, esto representa incrementar en aproximadamente 55% el servicio de la deuda denominada en moneda extranjera”.

Los mayores saldos se explican porque el país ya no contaba con los mismos ingresos petroleros de otra épocas, lo que hizo necesario aumentar el nivel de endeudamiento.

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