| 1/21/2016 12:00:00 AM

¿A dónde irán los recursos de Isagén?

Tras la venta de Isagen, la pregunta es cómo se van a invertir esos recursos. La estrategia es una combinación para atender deuda y capital. Sin embargo, hay preocupaciones en el entorno.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, llegó a la sede de la Bolsa de Valores de Colombia, al norte de Bogotá, apenas unos minutos después de que los asesores de Brookfield hubieran colocado en la urna el sobre con su propuesta. Era el miércoles 13 de enero pasado y ya se vislumbraba la victoria inicial del Gobierno en la batalla por la venta de la participación de la Nación en Isagen.

Lo que ocurrió posteriormente ya es historia y hace parte del debate: la subasta, con un solo oferente –tras el retiro de la chilena Colbún– y con el precio mínimo establecido por el Gobierno, la ganó la canadiense Brookfield al pagar $6,48 billones por un poco más de 57% de una de las generadoras de energía más importantes del país.

Así terminó, por ahora, uno de los procesos de venta de activos públicos más traumáticos de la historia en Colombia, que venía desde hace unos 15 años, en la administración de Andrés Pastrana, pasó por el segundo mandato de Álvaro Uribe –cuya banca de inversión y asesores ‘heredó’ el gobierno de Santos– y no se había cristalizado.

Las discusiones de corto plazo giran en torno al impacto que tuvo la operación de venta de esta participación en la estructura política del país, pues este negocio logró poner de acuerdo a la izquierda del Polo con la derecha del Centro Democrático y puso a pensar al Partido Liberal si sigue o no en la Unidad Nacional. Además, al cierre de esta edición se anunciaba una avalancha de procesos judiciales posteriores a la operación para frenarla antes del plazo del 27 de enero, fecha en la que Brookfield debería pagar. Uno de los principales argumentos jurídicos fue el proceso de subasta con un solo proponente, hecho que ha llamado la atención de exmagistrados de las altas cortes.

Sin embargo, con una visión de largo plazo, la atención está puesta en el destino de los billonarios recursos.

Cárdenas, una vez finalizada la subasta, ratificó que estos dineros irán a fortalecer el patrimonio de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) –una entidad donde el Gobierno tiene 67% de participación y también están la IFC, la CAF y el banco japonés Sumitomo– lo que permitirá apalancar recursos para los ambiciosos proyectos de infraestructura en los que está comprometida esta administración, especialmente en el desarrollo de las vías de cuarta generación (4G) y las alianzas público-privadas (APP), que ya suman más de $50 billones, sin contar con otros proyectos como aeropuertos, puertos, hospitales y hasta colegios.

Por ello, el ministro Cárdenas fue más allá e invitó a los exministros de Hacienda a que vigilen en qué proyectos se van a invertir esos recursos y qué uso se les dará.

La FDN, dirigida por Clemente del Valle, se ha convertido en un catalizador en el mercado y destinará esos recursos en el apalancamiento de la deuda de los proyectos y en la conformación de fondos de capital privado para atender las necesidades de capital (equity) que necesitan los proyectos o, incluso, las empresas para lograr ante los bancos sus cierres financieros.

Sin embargo, ya muchas preocupaciones están sobre la mesa y prometen convertirse en el nuevo debate: a qué proyectos se les prestará y en qué condiciones frente al mercado, cómo se van a valorar esos proyectos y empresas en las que entrarían los recursos para los fondos de capital privado, cómo ‘blindar’ la organización ante eventuales presiones del Gobierno para ejecutar recursos y qué impacto tendrá el entorno económico para atender estas iniciativas.

El plan de la FDN

Esta entidad nació como un banco de desarrollo para apoyar y reforzar los planes de infraestructura en el país. Clemente del Valle, su presidente, ya empezó a trazar la estrategia para la destinación de los recursos de la venta de Isagen. “Con los primeros siete cierres de los proyectos iniciales empezamos a ver dónde se están generando las necesidades y las dificultades”, dice Del Valle. Y los caminos conducen a atender los dos principales frentes: deuda y capital que, aunque no se ha decidido qué volumen de recursos iría para cada uno, se espera que sea casi en partes iguales al valor de la venta de Isagen, un poco más de $3 billones en cada uno de esos frentes. Esto, para el presidente de la FDN, puede representar rentabilidades cercanas al 13%.

En primer lugar, para el tema de la deuda, el tamaño de la FDN, antes de la operación de Isagen era pequeño, con un patrimonio técnico de $600.000 millones que le han permitido apoyar en máximo $180.000 millones cada uno de los cinco de siete proyectos que han tenido cierre financiero. “Era necesario aumentar el patrimonio técnico de la entidad –dice Del Valle– y este patrimonio se puede multiplicar, pues como corporación financiera me puedo endeudar contra él entre cuatro y cinco veces, en un escenario conservador”.

Según cálculos de la entidad, si el patrimonio técnico pasa de $600.000 millones a $3 billones, por ejemplo, la FDN podría ir hasta valores entre $250.000 millones y $300.000 millones, que representarían entre 20% y 25%, en promedio de los proyectos.

Pero necesitamos plata ya. Con el Gobierno hemos hablado de que necesitamos llevar al patrimonio técnico al menos $1 billón, los más rápido posible”, dice Del Valle. (Ver entrevista)

En la actualidad solo en dos de los siete proyectos que tienen cierre, la Financiera no está: Pacífico I y Pacífico II, de Episol –Grupo Aval– y Odinsa –Grupo Argos–, respectivamente, pues, según la FDN, estos conglomerados no lo han requerido.

En segundo término está el capital. Bajo el actual modelo, los concesionarios deben garantizar el equity, cercano a 30% desde el principio, porque no hay pago sin obras. “Y esto pone una presión muy fuerte en los concesionarios. Las necesidades de capital van a crecer y necesitamos apoyarlas. La forma más eficiente, viendo lo que está pasando en México y Europa, es impulsar unos fondos nuevos de capital privado y/o de mezzanine –un híbrido entre deuda y equity–. No es deuda sino coinversión y es una forma de multiplicar los recursos, pero diferente”, dice Del Valle.

En los fondos de capital privado la idea es que el Fondes (el fondo a donde llegarán los recursos de la venta de Isagen) ponga el capital semilla –hasta en una tercera parte– y buscar alianzas con fondos de pensiones y aseguradoras en Colombia y otros fondos soberanos, de pensiones y seguros, así como de infraestructura del exterior. La FDN se encargará de administrarlos. Esto facilitaría el mercado secundario, pues algunos de los concesionarios que ya tienen las adjudicaciones están vendiendo participaciones e invitando a otras firmas a que entren a participar en estos proyectos y estos fondos pueden llegar allí.

Las preocupaciones

Aunque nadie desconoce la capacidad técnica de Del Valle y su trayectoria en el sector financiero, hacia adelante su gestión será vigilada, debido a los riesgos que tienen las decisiones que están por venir.

El entorno se está enredando para la financiación debido al aumento en las tasas, la inflación y la entrada en reestructuración de Conalvías el año pasado, que puso a la firma en el ojo del huracán y al sector en un periodo de observación haciendo más exigentes los requerimientos.

De hecho, las tasas, que desde el sector financiero se estaban considerando en IPC + 7,5, en promedio, van a subir. “Hoy, con el aumento en la inflación, la percepción de riesgo del sector por parte de los bancos por el caso Conalvías y la subida de tasas del Banco de la República, sin duda las tasas van a aumentar”, dice un exministro de Hacienda que prefirió mantener su nombre en reserva.

Para algunos banqueros de inversión consultados por Dinero y que también prefirieron mantener el anonimato, hay preocupación porque se está montando un banco público “para financiar malos negocios, como lo han hecho históricamente los bancos públicos”.

En ese sentido, la intranquilidad se da debido al nivel de riesgo de algunas constructoras. “Es un tema de información asimétrica y selección adversa. Los concesionarios sólidos y con posibilidad y capital para conseguir recursos no van a necesitar de la FDN. La preocupación es que la plata de la Financiera termine yendo a los que tienen problemas o no tienen el equity”, explica un banquero.

De acuerdo con análisis realizados por expertos del sector, hay constructoras que participan en un número importante de proyectos cuyos compromisos hoy, para financiar las obras, son mayores a su patrimonio. Hay otros casos, como ICA, de México, que participa en dos proyectos en Colombia haciendo parte de consorcios, y entró en cesación de pagos en su país.

“Los concesionarios y los promotores de los proyectos más débiles que no consigan con el sistema financiero la plata van a presionar para que les faciliten los recursos y se los presten sin penalizarles el riesgo adicional que puedan tener”, agrega el exministro de Hacienda.

Pero no solo hay preocupación por el lado de los débiles sino también de los poderosos. El senador Iván Duque ha advertido sobre la posibilidad que la FDN se convierta en el banco de los ricos. “¿Por qué si las carreteras 4G son tan rentables tiene el Estado que convertirse en su banquero? ¿Por qué con esas supuestas rentabilidades no llega la banca privada con total seguridad? Todo indica que la razón por la cual surge el Estado banquero para las vías 4G tiene que ver con los temores de la banca privada ante las complejidades sociales, ambientales y contractuales que aumentan considerablemente los riesgos.… No hay duda de que en el gobierno Santos-Vargas Lleras se vende un activo como Isagen para, supuestamente, crear productos blandos que financien a los ricos concesionarios de infraestructura en el desarrollo de proyectos bastante rentables, mientras los pequeños empresarios carecen de acceso al dinero”, escribió el congresista en una columna del diario Portafolio.

Los proyectos de hoy exigen, a diferencia del pasado, mayores capacidades: en lo técnico, porque se habla de obras que no se habían hecho antes, como túneles de largas extensiones o viaductos que retan la geografía; en lo financiero, porque los recursos solo se verán cuando se entreguen obras; e institucionales, dándole mayor gobierno corporativo a las empresas que en su mayoría son de familia y de tamaños relativamente pequeños.

Frente al tema de crear fondos de capital privado hay preocupaciones operativas y otras estructurales. En las primeras, la valoración de los proyectos, y especialmente de las empresas en donde entrarían a participar se puede volver complejo. Y en las segundas, la coyuntura internacional cuando el apetito por el riesgo es cada vez menor, puede dificultar la posibilidad de traer jugadores internacionales.

“Pienso que el rol de la FDN debería ser más restringido, más focalizado para unas cosas más particulares de corrección de unos problemas, pero en unos montos mínimos. Cualquier proponente calificado debería estar en condiciones de buscarse la plata en el mercado. Y decir que el mercado no tiene con qué es un sofisma. Está el local y el internacional y los recursos no se van a necesitar todos de un golpe sino en el tiempo. Además, la participación en el equity sí que me parece compleja porque la valoración de esas participaciones y de la Financiera se va a volver un dolor de cabeza. Sería más sensato que esa plata de la venta de Isagen estuviera destinada a pagar las vigencias futuras y aliviar de alguna manera esa responsabilidad tan grande que tiene el Gobierno”, señala un exministro de Hacienda.

Ante estas inquietudes, Del Valle responde: “Tenemos mucha independencia del Gobierno y eso lo quiero resaltar. No estamos regalando la plata y podemos tomar algo más de riesgo porque somos especializados. No estamos subsidiando ni aprobando proyectos en los que se va a perder el 20%. Nuestros análisis de riesgo son muy sólidos y, además, ni la IFC ni la CAF ni el Gobierno nos permitirían hacer cosas que no son. Si el proyecto tiene riesgos y no está estructurado, no vamos a prestarle”, advierte.

Por ahora, el Gobierno ganó la pelea de la venta de Isagen, pero el debate –si la venta por vía judicial no se cae antes– se va a trasladar al uso que se le dé a los recursos y quiénes van a terminar beneficiándose de ellos. Todo indica que la controversia seguirá estando para alquilar balcón.

‘No estamos regalando nada’

Dinero conversó con Clemente del Valle, presidente de la FDN, sobre la estrategia y la necesidad de los recursos.

¿Cómo están las cuentas con esos recursos hoy?

Necesitamos plata ya. Con el Gobierno hemos hablado de que necesitamos llevar al patrimonio técnico al menos $1 billón, los más rápido posible. Con el patrimonio actual tengo dificultades para ir con más de 8 o 9 proyectos. Ya estoy en 5 de los primeros 7, pero ahora vienen otros 20 que ya fueron adjudicados y de ellos ya han llegado otros 6 o 7 más que estamos empezando a estudiar, y la capacidad se me empieza a agotar en unos 3 o 4 proyectos más. Necesito rápido ese billón.

¿Por qué son tan importantes estos recursos?

Nuestra participación es crítica, pues no solo nos apalancamos con la plata y podemos prestar sino que la forma en que participamos en el proyecto garantiza que el resto de los recursos se consiga. Antes podía llegar a un 15% de financiación, ahora podemos llegar a 25% y 30%.

Algunos han criticado la creación de la FDN. ¿Es necesaria?

Sí se necesita un banco de desarrollo para la infraestructura. Se cree que es sencillísimo para el concesionario salir a buscar la plata. Ni el Gobierno ni el país pueden ser irresponsables y si se les trasladó a los privados la responsabilidad de esta gran expansión a través de APP, no podía decir ‘ya se lo adjudiqué al privado y mire a ver cómo se financia’. Hay que apoyar la movilización de recursos y eso se va a hacer en condiciones de mercado. No estamos regalando la plata.

Hay preocupaciones por las presiones que puedan existir del Gobierno para ejecutar, en especial cuando hay constructoras en dificultades…

Tenemos mucha independencia del Gobierno y eso lo quiero resaltar. Cuando el Gobierno tomó la decisión de invitar a la IFC y la CAF fue para fortalecer el gobierno corporativo y hay que blindarla para que se tomen decisiones de cuáles son los proyectos que están bien estructurados, bien gestionados y haga un análisis de crédito y se tome una decisión rigurosa sobre la base de lo que es viable. Si el proyecto tiene riesgos que no son manejables, está mal estructurado o el constructor esponsor no tiene la capacidad de responder a sus compromisos, pues no vamos a prestarle. Además, tenemos una junta de mayoría independiente. Otro filtro es que cualquier operación de crédito de inversión requiere al menos el visto bueno de uno de los dos miembros que representan a la IFC o a la CAF.

¿Por qué la importancia de los fondos de capital privado?

Porque hay que fortalecer algunos de los proyectos y algunas de las empresas. Los fondos de capital privado tienen esa ventaja, pueden invertir y eso fortalece el proyecto o las empresas para que después salgan al mercado de capitales. Algunos han vendido sus participaciones y las pueden comprar otras constructoras o también los fondos. Esos fondos van a traer más fuentes de capital para complementar a los constructores y concesionarios y evitar que por falta de capacidad se frene el proceso. 

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