Opinión

  • | 2016/10/13 00:00

    Zonas Francas

    Una hemorragia a la transparencia, lavado de activos y justa competencia que la tributaria debe cerrar.

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The Economist (edición de abril de 2015) ha publicado una serie de artículos que cuestionan las bondades de las zonas económicas especiales (ZES). De hecho, en uno de ellos titula que las zonas económicas especiales, después de todo, no son tan especiales. La Ocde, el Banco Mundial y el Fondo Monetario también han terminado estudios que cuestionan la efectividad de las zonas especiales como instrumento de política pública. Los supuestos beneficios en generación de empleo y atracción de inversión generalmente no compensan el costo para el fisco y la sociedad de las exenciones tributarias y gabelas regulatorias que se les otorgan. Además, cuestionan la transparencia de los mecanismos a través de los cuales se decide que unos inversionistas reciben los beneficios y otros no.

En el estudio del Banco Mundial más de 80% de las inversiones realizadas bajo una ZES se habrían llevado a cabo en cualquier caso. Además, destacan muchos de los casos en los cuales proyectos verdaderamente importantes, inversiones reales, terminaron en un gran fracaso porque la infraestructura pública o el capital humano necesarios no estuvieron disponibles. En Colombia, la Zona Franca Especial de Tenjo, donde Siemens montó una importante planta de transformadores, tuvo que ser cerrada por la imposibilidad de entregar los transformadores terminados a sus clientes. La falta de infraestructura vial, después de la crisis invernal de 2010, hizo imposible transportarlos al puerto. Igualmente, muchas de las inversiones listadas bajo el rótulo de la confianza inversionista son inversiones que por su lógica económica se habrían dado sí o sí; las gabelas que se dieron difícilmente pasan un examen de rigor.

Esto no quiere decir que el instrumento sea malo en sí mismo. Como en todo, hay casos exitosos, como la zona económica especial de Shenzhen en la China o los parques industriales del norte de México. En estos casos los estudios muestran que buena parte del éxito de estas ZES se explica por la infraestructura logística, el capital humano, las universidades y el marco legal especial que permite eludir regulaciones enrevesadas y trabas burocráticas enraizadas.

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Por esto, irregularidades tan protuberantes como las que rodean la Zona Franca Permanente Especial Cementera del Magdalena Medio S.A.S., donde se desarrolla el proyecto de Cemex, deberían encender muchas luces de alerta e invitar a un juicioso estudio y revisión de lo que viene sucediendo.

El país debe preguntarse cómo estos mafiosos logran que la Dian, la misma a la que desfalcan, les habilite la existencia y operación de una Zona Franca Especial. ¿Cómo puede José Aldemar Moncada aparecer en múltiples registros societarios de las firmas controlantes de la Zona Franca sin que nadie en el Estado hubiese hecho algo? ¿Cómo puede el operador de la Zona Franca de Barranquilla relacionarse comercialmente con personas de tan dudosos antecedentes? ¿Cómo me metieron a mí semejante gol? A la fecha de aprobación de la resolución 004553 del 19 de Abril de 2011, el desfalco del IVA a la Dian y el lavado por exportaciones ficticias de chatarra ya estaban ampliamente identificados y la consecución de pruebas que soportaron las capturas de Blanca Jazmín Becerra y José Aldemar Moncada unos meses después ya estaba en curso. No obstante, en la Dian se dieron mañas para darle vida a la zona franca que el comité de zonas francas había aprobado con participación del director anterior a mí; y otro funcionario que acompañó al exdirector, aprovechando un encargo como director de la Dian, aprobaría la resolución en cuestión.

Los trámites donde la forma prevalece sobre el fondo del asunto son un lugar común en el Estado colombiano. No es azar que Jim Robinson, hoy en día profesor de la Universidad de Chicago, nos describa como un Leviatán de papel, una sociedad de leyes que se dictan pero no se cumplen, de normas que por aquí no pegaron y de burócratas que ni rajan ni prestan el hacha.

Por todo esto, la reforma tributaria debería revisar todos esos regímenes especiales que menoscaban al país. El lavado a través del contrabando de textiles, calzado, cigarrillos, licores; y las exportaciones ficticias de chatarra, oro, aceite de palma, etc., utilizan zonas francas o regímenes aduaneros especiales. Los absurdos beneficios en IVA, el que estén eximidas de realizar retenciones en la fuente y la total laxitud en el conocimiento y control de los clientes y proveedores hacen de los regímenes especiales un verdadero agujero fiscal y legal. Además, la falta de mecanismos para evaluar la integridad del personal –la total carencia de gestión del servicio civil colombiano– hace imposible controlar a los corruptos. La introducción del polígrafo como un medio para evaluar tendencias de comportamiento y para asegurar ciertas funciones estratégicas del Estado es aceptada y utilizada en Alemania, México, Inglaterra, Estados Unidos, etc. Si se quiere construir un país en paz, el pueblo tiene que poder confiar en sus instituciones y el gobierno cerrar los agujeros.

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