Opinión

  • | 2013/11/03 09:50

    Sobre el ADN Empresarial

    Hay similitudes en las declaraciones sobre valores corporativos y pocas razones para esperar que el ejercicio de enumerarlos importe. ¿Intentar hacer explícito su ADN empresarial es perder el tiempo?

COMPARTIR

Independientemente del sector específico en el cual operan, de la escala y el alcance de sus actividades y de la ubicación geográfica de los diferentes grupos de interés que la conforman, todas las empresas del mundo están dotadas de características que podríamos llamar “culturales” que les son propias y que, al mismo tiempo, explican la manera como se comportan en los mercados y las sociedades en los que actúan.

Cualquier empresa con página de internet pública, con relieve, tiene algunos aspectos de esas características en la forma de sentencias más o menos categóricas que buscan ilustrar sobre la manera como la empresa concibe lo que es su visión y su misión. Corriendo el riesgo de simplificar excesivamente, estas sentencias recorren un espectro relativamente limitado de valores fundamentales: la integridad ética, usualmente de manera prominente, la innovación, la calidad, el respeto entendido de manera amplia, y la seguridad en el ejercicio cotidiano de los procesos productivos.

En la medida en que tras un examen –hay que confesar que muy poco riguroso– de varios de estos listados públicos de valores fundamentales, uno encuentra una gran homogeneidad, no cabe esperar que una u otra forma de redactarlos o de ordenarlos tenga algo que ver con los resultados empresariales como tales. Es decir, no porque se haya emitido uno u otro profundo enunciado público tenemos por qué anticipar que observaremos diferencias relevantes en asuntos mundanos como las tasas de retorno o la generación de caja. Suponiendo que mi sospecha es corroborada tras un análisis más serio, y mucho me sorprendería lo contrario, surgen preguntas casi inmediatas: ¿si los resultados financieros no cambian, por qué se le dedica tanto espacio y energía al ejercicio de definir estos grandes enunciados? ¿Por qué se les da un lugar tan prominente en la presentación de la empresa?

Una primera respuesta, algo cínica, es que se trata de mantener al día el apego a las normas sociales vigentes; si la empresa no hace públicas sus sentencias categóricas, corre el riesgo de señalar que es una ciudadana con lunares y bemoles.

Una segunda respuesta, en mi concepto mucho más razonable, es que las sentencias de marras son una pobrísima aproximación de la verdadera cultura corporativa imperante. Que el ADN empresarial, por llamar de algún modo al conjunto de todo aquello que es común a cada una de las células que definen a la compañía, y específico solamente a ella, no se refleja, en ocasiones ni remotamente, en las escuetas narraciones que comento. Más aún, que el ADN sí tiene efectos potencialmente importantes, no solo en materia de resultados financieros mondos y lirondos, sino también en cuanto a su capacidad de perdurar y generar valor en la sociedad que la acoge.

¿Cómo hace uno, entonces, para observar el ADN empresarial y para medir su importancia relativa en la dinámica de la compañía? Un interesante trabajo reciente propone utilizar la base de datos que, mundialmente, se construye cada año para identificar los mejores sitios para trabajar, (MSPT) de la cual Colombia hace parte. Lo novedoso que aporta esta base de datos al análisis es que le toma el pulso al ADN de la empresa con base en respuestas anónimas de trabajadores escogidos aleatoriamente.

El trabajo que comento enfatiza el concepto de integridad y utiliza cifras para Estados Unidos durante el periodo 2007-2011. Con las cifras de MSPT es posible construir indicadores que reflejan la manera como los trabajadores mismos valoran la integridad en el día a día de las empresas donde se desempeñan, para luego estimar si esa valoración tiene que ver con el desempeño financiero.

Los resultados son muy favorables a la noción de que el ADN empresarial importa mucho a la hora de explicar diversos tipos de resultados internos y externos a la empresa. Por ejemplo, entre más integridad perciben los trabajadores en el ejercicio de sus funciones, mayor, y en grado importante, es el valor de mercado de los activos de la compañía, mejores los márgenes y menor la tasa de sindicalización. Adicionalmente, hay evidencia menos fuerte sugiriendo que obtener un cargo en la organización es más deseable entre más integridad perciban los trabajadores.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?