Opinión

  • | 2016/09/15 00:00

    Una magnífica noticia

    Ya está aceptado que las expectativas que produjo el modelo neoliberal no se cumplieron, y lo que hoy se discute es hasta dónde fueron más los perjuicios que los beneficios que trajo.

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Uno de los grandes males de la preponderancia de la ortodoxia neoliberal es que acabó con el análisis económico durante los últimos años.

Nunca se presentó un desarrollo teórico de adonde llevaría su aplicación. Tan solo se asumió que cada una de las medidas que este proponía producía efectos aisladamente, sin considerar las consecuencias de aplicar todas al mismo tiempo, o de la forma en que afectaban las unas a las otras.

Se quedaron en la época en que la curva de Phillips o la teoría de las ventajas comparativas tenían plena vigencia, sin considerar ni lo cambios en la realidad ni los avances en la teoría. Y hoy en nuestro país no hemos superado esa etapa y nuestras autoridades todavía se limitan a usar esos instrumentos sin justificarlos; como los estudiantes de física o matemáticas que saben aplicar las fórmulas, pero no saben ni cómo se llegó a ellas ni por qué o cuándo se requiere llenar las condiciones para su uso. Documentos en los cuales expliquen y defiendan el porqué deben producir determinados resultados las razones por las cuales toman decisiones o hacen evaluaciones y proyecciones no se conocen; mucho menos algún aporte teórico que muestre una adaptación de las recetas de esa ortodoxia neoliberal a nuestras condiciones particulares.

Esto es tanto más grave cuando lo menos que ya está aceptado es que las expectativas que produjo ese modelo no se cumplieron, y lo que hoy se discute es hasta dónde fueron más los perjuicios que los beneficios que trajo –sobre todo, como era previsible, a los países en desarrollo–.

Correspondió a los analistas más críticos hacer la simulación de estas propuestas, concluyendo casi unánimemente en los efectos negativos que tendría. Pero ese debate a nivel teórico nunca se dio porque los principios básicos del modelo favorecían el statu quo y operaban a favor de quienes detentaban el poder y por supuesto no tenían interés en someterlo a discusión. Esto referido no solo al poder económico y político sino también a quienes en ese momento ejercían la función de gurús de la economía. Las entidades que representaban la autoridad en la materia adhirieron incondicionalmente a esta escuela y se volvió condición para pertenecer al mundo del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional o del Banco Interamericano de Desarrollo el compartir la convicción de que la guía del mundo debía ser ese catálogo de medidas políticas y económicas.

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Sin embargo, hoy hasta los analistas de esas entidades (Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani, and Davide Furceri Neoliberalism oversold) reconocen las limitaciones y fallas de las políticas seguidas bajo esas premisas.

Aunque a nivel de aportes teóricos los más reconocidos analistas han planteado visiones alternativas orientadas más hacia la economía política, nunca han tenido ni la misma participación ni la misma influencia en esas entidades. Tal el caso de premios Nobel como Krugman, Stiglitz, Amartya Sen, Roth, o en la actualidad el caso de Piketty.

Lo que se puede considerar magnífica noticia es la aparición de un ‘blog’ o ‘página virtual’ donde se recopilan artículos que se salen de esa ‘ortodoxia’, y al hacerlo presentan alternativas; no solo se divulga un punto de vista diferente, sino, como si se aplicara la máxima de ‘no hay mayor tontería que la de esperar que tomando las mismas medidas se den resultados diferentes’, se invita a investigar y eventualmente a debatir analíticamente las posibilidades de caminos diferentes a los seguidos hasta ahora.

Es refrescante encontrar escritos intentando ilustrar sobre el funcionamiento y las perspectivas de los mercados mundiales, o ensayos de Eduardo Sarmiento, Mauricio Cabrera o Beethoven Herrera ofreciendo información diferente a la oficial, y con ello dejando sobre la mesa la opción de cambiar en parte de modelo y en parte de metodologías para la toma de decisiones.

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En un momento en que los resultados de seguir las políticas promovidas de acuerdo a esos postulados confirman las limitaciones y los males que las acompañan, y en que hasta esos mismos analistas teóricos del Banco Mundial o del Fondo Monetario Internacional (aunque sea sutilmente) plantean la necesidad de rectificar el rumbo, retoma importancia el estudiar y entender que la economía lejos de ser una ciencia exacta; es una ciencia empírica, que por sus efectos en el campo social no puede considerarse ‘neutral’, donde solo se registran variables e indicadores macroeconómicos, sino que debe entenderse como incluida en las ciencias sociales y usada dentro de esos propósitos.

Es este un esfuerzo de Bernardo García, quien lo complementa con sus propios escritos. Cualquier interesado en comprender cómo se mueve y, sobre todo, qué mueve la economía debe agradecer y respaldar este trabajo. El Portal es http://www.alternativaeco.org/.

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