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| 4/20/2013 10:00:00 AM

Somos venezolanos

Venezuela ha sido tradicionalmente un país de alto consumo. Colombia, cada día se parece más al país vecino.

por David Yanovich

Hace poco estuve un fin de semana en Cali, visitando a unos familiares. El sábado, por curiosidad y después de escuchar a varios amigos hablar del tema, fuimos a PriceSmart, el nuevo formato de bajo costo en tiendas que está incursionando en el país (ya están presentes en Barranquilla y en Cali, donde están abriendo su segunda tienda). Si bien esperaba encontrar precios más baratos que en otras cadenas de gran superficie, lo que vi en PriceSmart me dejó totalmente impresionado.

Dos cosas me llamaron sobre todo la atención. Los precios de los productos que ahí venden (desde congelados hasta asadores y neveras, pasando por choches de bebé, aceites y nueces) son consistentemente entre 20% y 50% más baratos que en otros almacenes. Y buena parte de la mercancía –incluyendo perecederos como lácteos y carnes frescas, enlatados, untables y artículos para el hogar y textiles– es importada. Y, generalmente, la mercancía importada tiene precios más económicos que los productos nacionales.

Lo que vi en PriceSmart refleja, a mi juicio, la identificación de una oportunidad en retail a través de un modelo que seguramente trabaja con márgenes mucho más bajos que sus competidores para lograr ofrecer semejante variedad de productos a precios tan bajos. Pero, además, obedece a que muchos productos nacionales ya no compiten en precio con productos importados, bien sea porque en el mercado nacional dichos productos nunca habían tenido competencia (y por ende los productores tienen márgenes mayores que los que típicamente se encuentran en el resto del mundo), o porque simplemente los productos importados son más competitivos que los producidos localmente.

PriceSmart es apenas un pequeño reflejo de lo que ha venido sucediendo con los patrones de consumo de los colombianos. Aunque son múltiples los factores que afectan el crecimiento de las compras en los hogares y las personas en el país, a mi juicio hay dos que se destacan por encima de todos: i) las tasas de interés; ii) el crecimiento del PIB per cápita, y particularmente el efecto de la revaluación en ese crecimiento.

La caída en las tasas de interés reales para los créditos de consumo durante la última década (casi 10%, según cifras del Banco de la República), ha hecho que la cartera de consumo se haya disparado. En efecto, desde el año 2003, el crecimiento anual promedio de este rubro ha sido de 15%, y si miramos este indicador para los últimos dos años, el crecimiento ha sido un sorprendente 21%. Esto ha puesto mucha liquidez en manos de los hogares colombianos, que han salido a comprar desde automóviles hasta mercado en mayor cantidad.

Por otro lado, la revaluación ha tenido dos efectos importantes para el consumo a nivel nacional. El primero ha hecho que los productos importados sean muy competitivos, lo que ha obligado a ciertos productores nacionales, por su parte, a ajustar los precios para poder competir. Por otra parte, y no menos importante, la revaluación ha convertido a los colombianos en una población más rica vis a vis el resto del mundo, lo que ha permitido que consuman más. En efecto, según cálculos que hice con información del Banco de la República, el PIB per cápita en dólares constantes en Colombia ha pasado de US$2.260 en 2003 a US$6.370 en 2012, un crecimiento anual promedio en el periodo de 12,2%. De este crecimiento, y calculándolo de manera bastante simplificada, 7,7% aproximadamente se explica por la revaluación, pues el mismo cálculo de crecimiento del PIB per cápita en pesos constantes durante el mismo periodo creció apenas 4,5%. De nuevo, gracias a la revaluación, los colombianos nos hemos vuelto más ricos frente al resto del planeta.

La historia de mi visita a PriceSmart terminó como tenía que terminar. Yo, que vivo en Bogotá, hice la cuenta, y para mi familia es más económico ir en avión a Cali, mercar y despachar la mercancía a través de Servientrega (servicio que ofrece PriceSmart para los de fuera de la ciudad), que hacer mercado en Bogotá, por lo menos para ciertos productos.

Pero no solamente PriceSmart es reflejo del auge del consumo: la incursión en el mercado colombiano de compañías de retail y consumo que incluyen grandes superficies portuguesas y chilenas, marcas de lujo americanas y europeas, alimentos mexicanos, automóviles chinos, son todos reflejo de una sociedad que ha cambiado sus patrones económicos y de consumo durante los últimos años. Y, de seguir así, cada día más nos pareceremos, en la forma como consumimos, a nuestros queridos vecinos venezolanos.

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