Opinión

  • | 2015/01/22 12:00

    Uber Über Alles*

    La ignorancia y el miedo a tomar decisiones llevaron a la Mintransporte y al Superintendente a sacar un Decreto con nombre propio prohibiendo la presencia de Uber en el país.

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Bogotá, seis de la tarde de un día cualquiera. Empieza a oscurecer. Me encuentro en la carrera once con calle 82, al frente del Centro Andino. El tráfico y la contaminación son infernales.

Reviso mis pertenencias. La cartera cruzada, el cierre hacia adentro. Nada de joyas, ni siquiera de fantasía. En la cartera solo billetes sueltos. Ni cédula (se la roban), ni tarjetas (paseo millonario).

Pasa un taxi. ¿Está libre? Es mi inocente pregunta. ¿Pa´onde va? El radio vomita un programa de fútbol a varios decibeles. Masca un palillo y tiene cara de enguayabado. A la Pepe Sierra, digo yo. “Yo por allá no voy”. Y parte, no puedo decir que presuroso por el tráfico pero se va.

La escena se repite innumerables veces hasta que decido ir a un hotel y consigo un taxi blanco. Más caro, eso sí, pero no hay radio con gritos futboleros, el carro es nuevo, el conductor no huele a lana mojada, no hay peligro de un paseo millonario. Llego a mi hotel, el taxi blanco vale el doble pero no me importa. Además le doy propina al chofer.

Medellín, viernes 9 p.m., una comida familiar. Tengo que llevar a mi mamá a la casa. Llamo a tres flotas de taxi diferentes. Ni siquiera contestan. El teléfono suena inmediatamente ocupado, así como suena en las centrales de taxi de Bogotá a toda hora. Ensayo Easy Taxi y Tappsi. Nada. A regañadientes alguien nos trae a la casa tachándonos de aguafiestas.

Sin tener ni idea del tema, y probablemente bajo presión de Uldarico Peña, el zar de los taxis que dijo que podía bloquear a Bogotá en 10 minutos, tanto la ministra de Transporte, Natalia Abello, como el superintendente de Puertos, Javier Antonio Jaramillo, prohibieron la entrada de Uber al país, en teoría.

La razón es que supuestamente no están inscritos como “empresa de transporte”. Los requisitos para ser empresa de transporte son: pertenecer a la(s) flotas de Uldarico, taxi amarillo modelo anterior a 1995; desbaratado; sin cinturón de seguridad; el mecanismo de bajar la ventana debe estar dañado; el asiento hundido; le deben sonar las latas. El chofer debe conducir a la bogotana, es decir, se lanza a 100 km/h en una cuadra y al llegar al semáforo frena en seco. Todo se debe caer al suelo. Y así en todos los semáforos.

Pero no, los carros Uber no cuentan con los requisitos. Son nuevos, limpios, el conductor va bien vestido, usted escoge la emisora de radio, y no necesita tener menuda (vaya a ver si un taxista le cambia un billete de $50.000) porque paga con tarjeta de crédito.

Uber, Easytaxi, Tappsi y otras aplicaciones, sí son empresas constituidas, al contrario de lo que dice Natalia, que no siguen el modelo implementado por Uldarico y funcionan mucho mejor, aplicando nuevas tecnologías.

Debe recordar la Ministra que hace mucho tiempo había una cosa que se llamaba radio teléfono, por medio del cual el taxista se comunicaba con la flota y le asignaban las carreras. Después, señora Ministra, se inventaron el celular y mucho después el teléfono inteligente. Estos nuevos instrumentos no figuran en nuestros anquilosados Códigos.

La ignorancia y el miedo a tomar decisiones llevaron a la Mintransporte y al Superintendente a sacar un Decreto con nombre propio, prohibiendo la presencia de Uber en el país. Estaban tan asustados que trataron de chutarle el embrollo al MinTic, que sabiamente no les recibió la papa caliente.

Uber dizque está prohibido. La semana pasada llegó a Medellín. Estamos felices. Así como los municipios no pudieron contra el moto y bicitaxismo, más baratos que los taxis, servicios como las app y Uber corresponden a una demanda que está dispuesta a pagar más por servicios de mejor calidad.

Y por último señora Ministra, ¿no cree usted que estos temas de transporte público local deben ser administrados por las autoridades municipales? Porque si Bogotá dictara la pauta, Medellín estaría llena de cráteres y las zorras, que exitosamente se erradicaron de esta ciudad, volverían a la calle.

*Über Alles: sobre todo.
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