Opinión

  • | 2015/04/30 05:00

    Déficit de Técnicos y Tecnólogos

    Es hora de que el Sena y el Ministerio de Educación empiecen a trabajar juntos.

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Hay un déficit enorme de técnicos y tecnólogos en el país. 60% de todos los anuncios de vacantes en sitios de internet durante 2014 iba en busca de personal con título de técnico o tecnólogo, cuando

apenas 11% de la fuerza laboral colombiana tiene ese tipo de formación.

Ser técnico o tecnólogo confiere ventajas laborales nada despreciables. Según una investigación de Fedesarrollo, quienes han cursado programas de formación técnica o tecnológica del Sena tienen entre 7% y 10% mayor probabilidad de conseguir empleo que personas semejantes que no han participado de estos programas. Un estudio próximo a publicarse de Jaime Tenjo, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, ha encontrado que los títulos de técnico o tecnólogo son especialmente benéficos para las mujeres, porque reducen el tiempo que ellas duran buscando empleo, que tiende a ser dos meses más que los hombres.

Aunque el salario promedio de entrada ofrecido a los técnicos y tecnólogos es de apenas un millón de pesos, eso es 18% más de lo que puede ganar alguien con título de bachiller, y solo 35% menos de lo que pueda aspirar a ganar un profesional con título universitario después de cinco años de estudio.

En algunas ocupaciones tradicionalmente ejercidas por profesionales universitarios, las empresas están prefiriendo actualmente a los técnicos. Por ejemplo, menos de 15% de los anuncios de empleo para labores de contabilidad y auditoría requieren estudios universitarios o de postgrado. Casi todos los demás anuncios van dirigidos a técnicos o tecnólogos.

El déficit de técnicos y tecnólogos es preocupante, dado que Colombia es el país latinoamericano que más recursos le ha dedicado a la capacitación laboral. Durante décadas el Sena recibió un parafiscal equivalente a 2% de la nómina de todas las empresas, que fue reemplazado en 2013 por recursos ordinarios de presupuesto.

Ni el Gobierno ni el mismo Sena parecen ser conscientes del gran déficit de técnicos y tecnólogos que tiene el país. Aparte de algunas menciones laterales y bastante crípticas al Sena y la formación técnica, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 ignora completamente el problema. Quizás la omisión por parte de Planeación sea excusable dado que no existen ni las cifras más básicas para entender la efectividad con que el Sena usa su presupuesto, ni cuáles de los miles de cursos que imparte tienen verdadero impacto. Por desgracia, las metas de cobertura que se suelen imponer al Sena inducen a malgastar el dinero en cursos inútiles.

En 2013 se graduaron como técnicos o tecnólogos solamente 116.000 personas (62.000 del Sena), lo cual es apenas una octava parte de las 906.000 vacantes que se abrieron para este personal el año siguiente. Aunque hay 2.414 programas técnicos y tecnológicos en el país, apenas 79 están reconocidos por el Ministerio de Educación como de alta calidad, ninguno de ellos del Sena. Mineducación carece de autoridad formal frente al Sena, que depende del Ministerio de Trabajo.

Cuatro de cada cinco trabajadores colombianos han recibido tan solo la educación más básica, la mayoría de ellos sin completar siquiera el bachillerato. La calidad de esa educación es lamentable, tanto desde el punto de vista académico como en materia de habilidades y destrezas para el trabajo, como lo revelan las evaluaciones internacionales del sistema PISA. Sería iluso esperar que el Sena pueda darle solución a esta situación. Pero si trabajara más de cerca con el Ministerio de Educación al menos podrían atacar conjuntamente el problema. Eso requiere que el Sena pase a depender del Ministerio de Educación y deje de ser una rueda suelta del engranaje educativo del país. Puesto que la actual Ministra de Educación viene de haber dirigido el Sena durante un año y medio y está comprometida con el mejoramiento de la educación, sería la persona idónea para hacer efectiva esta importante reforma. Esta es la oportunidad para que el país supere su esquizofrenia educativa y corrija el enorme déficit de técnicos y tecnólogos.
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