Revista Dinero

Jorge Gabriel Taboada.

| 4/6/2013 4:42:00 PM

Seguros y muuuy rentables

Las utilidades persistentemente altas de nuestros bancos huelen a falta de competencia. No se ve mucho interés del Gobierno en enfrentar este problema.

por Jorge Gabriel Taboada

¿Cómo cree usted que la rentabilidad de los bancos colombianos se compara con la de los demás bancos de nuestra región? Según la tabla comparativa que aparece en el informe sobre estabilidad financiera que publicó el FMI en marzo del 2013 sobre Colombia (pág. 10), la rentabilidad anual promedio sobre activos que obtuvieron nuestros bancos en 2011 (3,4%) es la más alta en América, y la rentabilidad sobre patrimonio (+ o - 26%) supera en una tercera parte la rentabilidad del 18% que alcanzan los bancos chilenos (1) y triplica el 8% que alcanza el promedio de los bancos de los países desarrollados (2).

Las utilidades persistentemente altas de nuestros bancos huelen a falta de competencia, pero no se ha visto mucho interés del Gobierno en enfrentar este problema y aun parecería que algunas normas prudenciales colombianas terminaron siendo utilizadas como barreras de entrada disfrazadas. De hecho, las tres evaluaciones que hizo el FMI de la estabilidad de nuestro sector financiero durante los últimos 14 años demuestran que nuestras autoridades han fijado como primera prioridad la de apuntalar la seguridad del sistema financiero colombiano y que se ha avanzado mucho en ese objetivo, pero tal vez a expensas de la protección de la competencia entre las instituciones financieras y del consumidor financiero. Y vamos bien en lo primero pero fallamos en lo segundo, porque aunque hoy los bancos colombianos son muy sólidos, les falta mucha competencia.

El resultado de la primera evaluación del FMI, que se hizo en 1999, justo cuando el fondo “estrenó” su programa de evaluación de estabilidad financiera, no se conoce pero debió ser desastroso, ya que ese año estalló la crisis de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda que sacudió todo el sector financiero colombiano, nos costó 4,3 (3) puntos del PIB y llevó la rentabilidad sobre el patrimonio de nuestros bancos a negativo 33% en 1999.

En cambio, el informe de la segunda evaluación hecha por el FMI durante 2004 da cuenta de la transición positiva de nuestro sector financiero hacia la estabilidad y la solidez durante los cinco años posteriores a 1999. Esta transición puede apreciarse en la evolución de la rentabilidad de nuestros bancos, que obtuvieron un retorno sobre el patrimonio de 1,1% en el año 2001, 9,6% en 2002, 17% en 2003, y 23,4% en 2004.

Por su parte el informe - ya mencionado- de la tercera evaluación que fue hecha durante 2012, muestra una situación de verdadera bonanza para los bancos colombianos. Según este informe nuestros bancos han obtenido una rentabilidad anual de alrededor del 26% sobre su patrimonio todos los años desde 2005 hasta  2012, que proviene del “amplio margen de intermediación” del cual disfrutan gracias a que el sector financiero nacional se concentró después de la crisis, hasta el punto en que por esta causa –para usar las palabras muy diplomáticas con las que lo dijo el FMI- “se podría restringir la competencia y la eficiencia” del sistema. También reveló este informe que 3 bancos colombianos (Bancolombia, Banco de Bogotá y Davivienda) controlan 60% de los depósitos, que 90% de los créditos comerciales colombianos se desembolsan al 7% de los clientes, y que un tercio de la población colombiana no tiene acceso a servicios financieros.

En una columna que escribimos con ocasión de la crisis de InterBolsa, pusimos de presente la necesidad de que Colombia establezca periodos fijos para el Superintendente Financiero o encargue de la supervisión y la regulación financiera al Banco de la República. Siguiendo esa misma línea, apoyamos hoy el llamado de atención que hizo el FMI en sus informes de estabilidad financiera a Colombia, a que proteja la independencia del Superintendente Financiero con el fin de fortalecer la supervisión y reducir la probabilidad de que se presenten nuevas crisis sistémicas.

Pero consideramos que el país quedaría mejor servido si, además de garantizar la independencia del supervisor financiero, i)se aclaran las dudas sobre si es a este Superintendente o al Superintendente de Industria y Comercio al que le corresponde vigilar y promover la competencia en el sector financiero, ii)se asignan funciones y poderes claros al funcionario que deba liderar esa tarea y iii)se toman las medidas necesarias para garantizar su independencia, ya que el funcionario que decida emprender la cruzada para aumentar la competencia del sector financiero colombiano enfrentará sin duda una gran oposición, conmensurada con los enormes intereses que están en juego en este asunto.

Para impulsar la competencia bancaria en Colombia se pueden ensayar fórmulas tales como permitir que los bancos de países bien supervisados como Chile, México y Perú capten dinero y coloquen crédito en Colombia contra el capital de sus matrices, o facilitar que los clientes de tarjetas de crédito formen sindicatos para negociar sus tasas con los bancos. ¿Cuándo comenzamos?

1 Chile: Financial System Stability Assessment. IMF 2011 Pág.14
2 Ibid. pág. 14
3 ANIF. 2011

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