Opinión

  • | 2014/04/02 20:00

    Grandes riesgos macro

    El próximo gobierno debe actuar rápidamente para reducir los riesgos de una crisis como la del 98.

COMPARTIR

Aunque la economía colombiana goza de buena salud, está fuertemente expuesta a riesgos que deberían prevenirse de inmediato. Así se deduce del informe La Recuperación Global y la Normalización Monetaria que acaba de publicar el BID.

Con un crecimiento esperado de 4,4% anual en los próximos tres años, Colombia luce mucho mejor que el conjunto de América Latina, que crecerá apenas 3,3% en el escenario básico que plantea el informe. Incluso si hay una reducción de dos puntos en la tasa de crecimiento de China y si el ritmo de valorización de las acciones en Estados Unidos se reduce a la mitad de lo que supone el escenario básico, el crecimiento colombiano bajaría apenas a 4%.

No obstante, hay varios riesgos interrelacionados que podrían descarrilar la macroeconomía, como sucedió en 1998. El primero de ellos es la dolarización de los pasivos de los bancos, debido a las bajas tasas de interés externas. El sistema bancario colombiano ha acumulado bonos y otros pasivos externos equivalentes a 5,4% del PIB (a fines de 2012), casi dos puntos más que en 1997. Otras empresas privadas también han colocado bonos y se han endeudado en los mercados internacionales. El total de los bonos externos representa un 3,5% del PIB, que sumado a los préstamos externos directos supera el 8% del PIB en endeudamiento externo de todo el sector privado. Esta cifra no es muy diferente del 11% que se alcanzó en 1997, antes de nuestra crisis del fin de siglo.

Para completar el cuadro, el déficit en cuenta corriente tampoco es muy distinto del que se tenía en 1997. Siguiendo el estudio del BID, la devaluación que requeriría la tasa de cambio para cerrar el déficit de cuenta corriente depende de qué tan grande es dicho déficit en relación con el PIB no transable. Pues bien, según esta medida, en 2012 era ya equivalente a 9% del PIB de los sectores no transables (en 1997 era 11,7%).

Cuando se ponen todas las piezas juntas, resulta que, según el estudio del BID, el país está casi tan expuesto a los riesgos y las consecuencias de una “parada súbita” de capitales externos como cuando estalló la crisis del fin de siglo. Podría pensarse que las abundantes reservas internacionales son una barrera de protección suficientemente fuerte frente a este riesgo. Sin embargo, las reservas internacionales representan actualmente cerca de 10% del PIB, lo mismo prácticamente que en 1997, y apenas la mitad aproximadamente del monto óptimo que deberían tener, dados los riesgos y costos potenciales de una interrupción de los flujos de financiamiento externo.

Si ocurriera tal “parada súbita” de capitales externos, podría haber nuevamente una devaluación brutal o un fuerte aumento de las tasas de interés que llevaría a la quiebra a numerosas empresas, especialmente no exportadoras altamente endeudadas en dólares y a los bancos más expuestos a los riesgos crediticios con esas mismas empresas (así los bancos no tengan directamente descalces cambiarios).

Esto no quiere decir que una crisis semejante a la del 98 sea inevitable, ni mucho menos. Un lado fuerte de la situación actual es el fiscal: mientras en 1997 teníamos un déficit (de todo el sector público no financiero) de 3,2% del PIB y un coeficiente de deuda pública de 31,3% del PIB, en 2012 hubo superávit fiscal de 1% del PIB y la deuda pública llegó apenas a 25,1% del PIB.

El mayor peligro, sin embargo, es que como las perspectivas de crecimiento son relativamente buenas y la situación fiscal es bastante sólida, se ignoren los crecientes riesgos externos y financieros. El excelente informe del BID es un campanazo de alerta para el nuevo gobierno colombiano, aunque no lo diga expresamente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?