Opinión

  • | 2014/06/26 11:45

    Juan Ricardo Ortega

    Espero que quien gobierne entienda la dimensión de la Dian y nombre a un verdadero sucesor de Ortega, alguien que siga la misma línea. No a un recomendado político porque, que los hay, los hay.

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Se va el Director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, acosado por las amenazas. Hace 12 años, como directora de la Dian, tuve que hacer lo mismo. El expresidente Pastrana tuvo a bien nombrarme Embajadora en Canadá, cosa que nunca dejaré de agradecerle. Juan Ricardo se va al BID.

Después de que yo renuncié hubo directores que no asumieron el reto, tanto en lo tributario como en lo aduanero. No hubo brillo y más bien inacción. Hubo un miasma de directores de los cuales se salvan por honestos Santiago Rojas y Mario Aranguren, chivo expiatorio de las chuzadas. Los demás fueron más amigos del laisser fair / laisser passer.

Llegó entonces Juan Ricardo Ortega como director de la Dian. Fue nombrado por su amigo, Juan Carlos Echeverri, quien era Ministro de Hacienda. Sus amigos lo califican de genio.

Ortega, economista y matemático, prefiere trabajar solo. Por ello no formó equipo en la Dian, que es lo que más se le critica.

Los funcionarios del nivel central siempre han sido excelentes, pero Ortega no los aprovechó. La gente del nivel central y del departamento jurídico quedaron sin guía, porque en este puesto uno siempre tiene que tirar línea.

Se cometieron innumerables errores en los sistemas, en los decretos, especialmente los de fin de año, que tenían que corregir lo errado varias veces. Los funcionarios de la Dian no tenían jefe y Ortega no confiaba en ellos. De ahí los innumerables errores en los certificados de la Dian para las declaraciones de fin de año, los Decretos que hubo que corregir y los plazos que hubo que cambiar.

Ahora estamos apenas en el reto de implementar una reforma tributaria que creó cuatro nuevos impuestos, y ya se está hablando de una nueva reforma ahora en 2014. El gobierno central cree que la única manera de conseguir sus recursos para el posconflicto será a través de más impuestos. ¿Por qué el presidente Santos no deja de repartir mermelada que llega a los miles de millones? ¿Por qué se gastó $30.000 millones de los contribuyentes en publicidad oficial para la campaña?

Una nueva reforma tributaria es inútil en este momento. ¿Cuánto más se pueden subir las tarifas que en rentas son las máximas a nivel latinoamericano después de Brasil?

A pesar de lo brillante que es Juan Ricardo Ortega, y el apoyo total del entonces ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, la reforma tributaria estructural no acabó en lo que se buscaba. Se comenzó diciendo que no se crearían más impuestos sino que se reestructuraría el Estatuto Tributario. También se dijo que no se buscaba aumentar el recaudo.

Bueno: se crearon cuatro nuevos impuestos –uno de ellos el Cree, que es un dolor de cabeza para el empresario–. El Iman e Imas golpearon a la clase media y el impuesto al consumo extendió la aplicación del mismo a otros bienes y servicios diferentes al vicio, como se les llama.

Conste que estoy de acuerdo con la ampliación de la base tributaria a la clase media. Es un paso hacia la modernización y hacia la inclusión de las personas naturales a las bases de la Dian.

Pero, ¿meterse en una reforma tributaria ahora, apenas dos años después de la última, y sin implementarla al 100%?

De la misma manera: ¿para qué se necesita una ley que reforme el sistema? Con aplicar lo que hay y hacer law enforcement (concepto que por algo no existirá en español), que traduciría más o menos “hacer cumplir la ley”, es suficiente. Y eso es hacer que en materia de salud el Fosyga, no sé de qué manera, le gire a las EPS y estas a las IPS. Y todos tan contentos.

Yo no sé porque el ministro Gaviria se montó en el potro de crear una entidad única, estilo ISS, que centralizaría la caja. ¿A quién se le ocurre semejante locura?

En cambio sí se requiere el cambio en la justicia que estoy segura Alfonso Gómez Méndez podrá sortear en las oscuras horas del miasma de los tiburones. Reconocimiento a Diego Molano, MinTic, que callado hizo su tarea de conectar todas las escuelas y dotar de computadores y tablets a los niños del país.

Volviendo a la Dian, espero que quien gobierne entienda su dimensión y nombre a un verdadero sucesor de Ortega, alguien que siga la misma línea. No un recomendado político porque, que los hay, los hay.
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