Opinión

  • | 2015/03/05 06:00

    Autosuicidio a la bogotana

    Si el presidente Santos realmente siente a Bogotá, en este momento estaría tratando de armar una coalición de los partidos en torno a Peñalosa, el único candidato que le puede ganar a Clara López.

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Medellín, una de la tarde, un restaurante en El Poblado con terraza. Los transeúntes que pasan no solo miran con curiosidad a Enrique Peñalosa, sentado en una mesa, sino que las mujeres entran, le dan besos y se toman fotos con él. Le dicen que lo aman –con esas palabras– y que votaron por él para Presidente.

Trabajé con Enrique Peñalosa en la pasada campaña presidencial (y eso que el Gobierno me tiene en la lista negra por uribista), como directora financiera en Antioquia; es decir, la que pasa el sombrero pidiendo plata. Debo confesar que la campaña era un despelote, porque no de otra manera se puede explicar que Peñalosa comenzara en el partidor con la mayor imagen positiva, para acabar con la votación más baja en las presidenciales.

Ahora vuelve y juega. Tres administraciones y media de la izquierda acabaron con Bogotá. Lucho Garzón no hizo nada, ni un kilómetro de Transmilenio. Con Samuel Moreno, ya todos sabemos lo que pasó. Lo que sí llama la atención es que Clara López, siendo la Secretaria de Gobierno de Samuel durante todo el periodo, y Alcalde encargada durante tres meses, nunca vio nada.

Clara, con la mano en el corazón, ¿usted no se percató de nada del cartel de la contratación? Usted, encargada de las relaciones con el Concejo, ¿no vio nada? Usted, mano derecha de Samuel Moreno ¿no sentía un tufillo a corrupción en el Palacio Liévano? ¿No conoce, aunque sea de vista, a Emilio Tapia, a los Nule, a Álvaro Dávila?

No dudo de la honestidad de Clara López. Pero sí dudo de sus habilidades como política y administradora, si no se dio cuenta de que el Palacio Liévano se había convertido en la cueva de Alí Babá. En las instituciones públicas existe algo que se llama “radio pasillo”. Todo se sabe.

Pero Clara cuenta con el apoyo del presidente Santos. Ella le dio el triunfo en las pasadas elecciones, y Santos, siempre tan leal, la está impulsando porque ella es “amiga” del proceso de paz y será la alcaldesa del postconflicto.

Es por ello que Santos no ha asumido el papel que todos esperaríamos de un Presidente: deponer su agenda propia para gobernar por el interés supremo del bienestar de la ciudadanía. Es más, Santos tiene un romance con Petro que lo llevó a decir en el show de la “toma de posesión” del hospital San Juan de Dios la semana pasada, que “La Bogotá Humana representa lo que yo he querido hacer en materia social para todo el país” ((Ver abajo la imagen)). Tengámonos duro, qué susto, auxilio!!!

Por el lado de los partidos tradicionales, surgen candidatos serios: Rafael Pardo por el Partido Liberal y la U, Pacho Santos por el CD y Marta Lucía Ramírez por los conservadores. Lo que queda del Partido Verde apoyará a Peñalosa.

Hay un consenso sobre que la única persona que puede sacar a Bogotá del hueco es Enrique Peñalosa. Pero enfrenta la competencia de candidatos con maquinaria, que en su egoísmo y ambiciones personales van a seguir en su alocada carrera, diezmando el voto de opinión y abriéndole la puerta a la izquierda, tal como hace cuatro años las vanidades de Carlos Fernando Galán, David Luna y Gina Parody le tendieron la alfombra roja a Gustavo Petro.

Si el presidente Santos realmente siente a Bogotá, en este momento estaría tratando de armar una coalición de los partidos en torno a Peñalosa, el único candidato que le puede ganar a Clara López.

En el postconflicto los colombianos se volverán izquierdosos, tal como pasó cuando el M-19 depuso las armas. Sus candidatos se hicieron a una tercera parte de la Asamblea Nacional Constituyente y sus figuras salieron fortalecidas.

Y bueno, ahora con la firma de la paz y la esperanza de un nuevo país sin violencia, volverá la mamertización. Surgirá de las cenizas el Ave Fénix, una figura de izquierda que tiene reconocimiento a nivel nacional, y que será el próximo Presidente de la nueva Colombia: Gustavo Petro.

Gracias presidente Santos, su legado será la bogotanización de toda Colombia. Y tal vez el legado de Petro sea la venezolanización de todo el país.




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