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| 6/3/2013 9:50:00 AM

¿Qué hacer con el agro?

La respuesta a esta pregunta debe nacer del análisis de los resultados vistos hasta el momento.

por Juan Manuel López Caballero

Las noticias de esta semana dicen que el Presidente ordenó no ejecutar a los arroceros que habían recibido financiación con motivo de la emergencia invernal anterior, y que se iban a generar medidas de apoyo adicionales. Esto después de que se produjo un paro arrocero que llevó a una ‘intervención’ del Gobierno en que, comprometiéndose a dar un subsidio a quienes hicieran uso del almacenamiento, pactó con los molineros una franja de precios determinada.Entre la caída de producción por las condiciones climáticas y los altos costos de producción, hoy la siembra en estas condiciones es inevitablemente a pérdida. No se conoce acción o posición del Ministerio al respecto.

Tras un preparo de los cafeteros, el Gobierno acordó con la Federación un subsidio de $60.000 por carga para manejar los bajos precios (nacidos de los bajos precios internacionales consecuencia de la recomposición y aumento de la producción mundial), ya que, con un costo de producción de $700.000 carga y el precio de compra del momento ($550.000 carga), la actividad era a pérdida. Esto llevó a que se concretara el paro cafetero y una gran oposición a las directrices de la Federación. El Gobierno lo ‘solucionó’ renegociando el subsidio a $145.000 carga, y apoyando la continuidad de la estructura y dirección de la Federación.

Hoy el precio de compra ha bajado hasta el orden de $480.000 carga, volviendo a la situación de producción a pérdida; y, aunque los directivos de la Federación no se manifiestan, una nueva protesta de los productores está latente. Por parte de las autoridades nada se oye.

La última declaración del Ministro Juan Camilo Restrepo hizo referencia a que el sector palmicultor está sufriendo el mayor peligro con los problemas fitosanitarios. Es un reconocimiento tardío y muy poco concreto sobre la situación por la que ese sector pasa: la realidad es que, por los subsidios, exenciones y otros beneficios con los que se ha favorecido, esta actividad ha aumentado notablemente el área sembrada; pero esto se ha acompañado de problemas de enfermedades (‘pudrición del cogollo’ y ahora ‘marchitez precoz’) que han devastado las plantaciones, algunas con pérdida total y en el promedio nacional puede que hasta un 20%.

El resultado es que la cosecha del fruto ha aumentado por el desarrollo de las nuevas palmas pero las pérdidas por la disminución de la base productora es mucho mayor. El supuesto ‘crecimiento’ del sector agropecuario depende principalmente de este rubro, pero al presentarlo no se tiene en cuenta esta consideración.

Los paperos, gremio por lo general pacífico pero muy poco unido o solidario, después de sufrir enormes pérdidas acabó unido en un paro y cierre de carreteras; esto llevó al Gobierno a ofrecerles un subsidio por $40’000.000, más para que cesaran las perturbaciones que para aliviar o solucionar su situación. No se sabe nada de cambios en las políticas o la visión del Ministerio respecto a su futuro.

Según el periódico El Tiempo (que está lejos de ser antigobiernista u opositor de Juan Camilo Restrepo), el Ministro considera que los acuerdos de la Alianza del Pacífico pueden ser un desquite de los acuerdos con Estados Unidos (léase TLC) en los cuales el agro no salió bien librado. Es un reconocimiento también tardío de una responsabilidad en el resultado poco satisfactorio logrado, pero no una indicación de que se piensa en políticas o cambios en la visión oficial.

Es lo que no cesan de repetir –aún sin paros ni movilizaciones violentas– los avicultores, quienes preavisaron del efecto grave que podía tener la importación de cuartos traseros de pollo de Norteamérica, el cual ya empieza a vivirse en sus empresas.

Algo similar sucede con los productores de leche (no así con los comercializadores, a los que les da lo mismo trabajar con leche importada que con la nacional) a quienes el diferencial de precios con la leche europea, subsidiada y producida más eficientemente, los amenaza con acabar con su negocio.

El cultivo de trigo hace años desapareció y fue reemplazado por las importaciones; el sorgo que antes surtía las necesidades de los avicultores también despareció, y hoy lo sustituye el maíz que depende en 80% del exterior. En forma creciente el fríjol va por el mismo camino con un creciente porcentaje del producto viniendo del extranjero.

A falta de un modelo que establezca la función y las prioridades que debe cumplir el campo, cada Ministro determina el manejo a su gusto. Lo más reciente ha sido el sistema de esperar a que las crisis lleven a los paros, para negociar que los suspendan otorgando subsidios como dádivas del Gobierno. Ojalá que la llegada del nuevo Ministro tenga un enfoque diferente al de que el mercado pone cada cosa en su sitio, y un argumento que no sea el de que los agricultores colombianos no saben hacer agricultura, y que si son ‘ineficientes’ deben desaparecer. Ojalá por lo menos se debata ¿qué hacer con el agro?, se tenga en cuenta a quienes viven y dependen de él, y se diseñen políticas consecuentes con esas consideraciones.

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