Opinión

  • | 2015/01/22 12:00

    Crisis sin timonel

    La caída de los precios del petróleo, por más dolorosa que sea, es posiblemente la única salida que tiene Venezuela para superar la crisis en que se encuentra. Lastimosamente, un gobierno incompetente con seguridad va a ser un obstáculo y no una solución.

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El precio del petróleo se desploma el 60% en un poco más de seis meses. La canasta venezolana se negocia a US$39 el barril. Los productos más básicos, como la leche, el azúcar, los pañales y el papel higiénico escasean. La inflación supera el 60% y es la más alta del mundo. Y a Nicolás Maduro lo único que se le ocurre decir, en un acto de infinita torpeza y estupidez –porque no hay otra palabra para describirlo– es que la Nación se enfrenta a un “golpe económico” y que “ellos” han pasado de la “guerra económica” al “golpe económico”. Nadie sabe quiénes son “ellos”, que muy probablemente solo existen en la cabeza de un hombre perturbado y totalmente abrumado por los acontecimientos, que no quiere –o es incapaz– de ver la realidad. Porque si puede y quiere ver la realidad, y no hace nada para mejorar la situación, el problema es muchísimo más grave de lo que se puede ver a simple vista.

Una devaluación masiva, un incremento importante en los precios de la gasolina, un ajuste fiscal sin precedentes y una reforma de fondo a PDVSA son apenas algunas de las cosas que se deberían hacer. Pero Maduro no está capacitado para dirigir una Nación en crisis. No tiene ni el capital político, ni la capacidad ni la voluntad para tomar las difíciles decisiones de ajuste a la política económica que requiere Venezuela. Y así tuviera algo de lo anterior, da la impresión de que no cuenta ni con el liderazgo ni con el carisma para explicar la situación al pueblo venezolano y lograr el apoyo que se necesita para comenzar a trabajar en enfrentar la crisis que él y sus copartidarios han creado en Venezuela desde hace muchos años.

Y eso para hablar de solo algunas de las reformas macroeconómicas que se necesitan. Porque a nivel micro el destrozo es probablemente mayor, los ajustes más dolorosos y la recuperación aún más lenta. ¿Cómo estará la titulación de tierras en el país? ¿Qué hay de la justicia, que hace rato está a las órdenes del régimen político? El sistema de precios relativos es un caos, lo que en la práctica implica que nadie sabe cuánto vale nada, imposibilitando la toma de decisiones. El sistema financiero está en una situación delicada, intervenido y obligado a prestar a lo que al gobierno se le ocurra. El aparato productivo del sector privado se encuentra desabastecido, intervenido y sin ningún incentivo para producir. Y un liderazgo incompetente sigue tratando de crear cortinas de humo atacando a “ellos”, con teorías inocuas de conspiración.

En últimas, la crisis puede ser en el fondo lo mejor que le pueda pasar a Venezuela. Aunque de manera muy dolorosa y con unas consecuencias que aún no se pueden describir o predecir, esta puede ser la única vía para realmente revelar el estado de las cosas al otro lado de la frontera. De mantenerse los precios del petróleo, lo único que se logra en el vecino país es perpetuar un régimen perverso que ha destruido bienestar para su pueblo de manera dramática y constante. Esta coyuntura ojalá permita a la sociedad venezolana reflexionar sobre el sistema político y económico vigente en su país, y sobre la senda de supuesto desarrollo en la que un puñado de dogmáticos pseudo líderes puso a la nación, soportados única y exclusivamente por precios del petróleo favorables. Senda que, como van las cosas, termina en una caída más dramática que la del Salto del Ángel. Un camino que claramente un gobernante como Nicolás Maduro no va a ser capaz de corregir.
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