Opinión

  • | 2014/03/19 18:00

    El tiempo de la gente

    No es de extrañar en este país del Sagrado Corazón, que en un titular de El Tiempo, el ex-diario de los Santos benditos, se tomen ciertas libertades periodísticas.

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Una encuesta de Datexco contratada el pasado fin de semana por El Tiempo, revista Semana y la W revela, por primera vez, que un candidato diferente sobrepasa a Santos en segunda vuelta presidencial. En efecto, en una gran final entre el candidato presidente y el exalcalde Enrique Peñalosa, este último supera a Santos con 41% de voto a favor, contra 37% del candidato presidente.

Pero, ¿cómo titulan en El Tiempo? “Gran Encuesta: Santos y Peñalosa pasarían a segunda vuelta” y debajo en letras más pequeñas: “En esta instancia, el candidato de la Alianza Verde sería el ganador, según encuesta de Datexco”.

Y corren prestos a aclarar que la diferencia entre ambos es el margen de error, cuando ni siquiera lo es. Afortunadamente para los lectores a quienes tratan de desinformar, el periódico impreso ha ido disminuyendo como medio de comunicación y se recurre a otrora inexistentes medios de información, que son gratuitos y de fuente directa, gracias a las redes sociales y obviamente a internet.

¿Por qué ningún medio tradicional se ha preocupado por averiguar el dato definitivo de los votos de Enrique Peñalosa? ¿Por qué la Registraduría no los ha entregado después de una semana de la consulta? ¿Afecta esta demora el comienzo de la campaña del candidato? Al día de hoy, marzo 17, no se sabe exactamente la votación total en la consulta verde. Se rumora que el resultado final será cercano a dos millones sesenta mil votos.

Ningún diario destaca que esta votación coloca a Peñalosa como el mayor elector individual del país. Y que además su votación total está solo por debajo de la votación de la U para el Congreso. Él sólo es la segunda fuerza electoral del país. Les ganó a todos los senadores costeños juntos. Pero estos no son titulares de El Tiempo y sus colegas.

Extraña también el misterioso silencio de toda la prensa en general frente al fraude más descarado, mostrado en cámara por los medios. La alteración de actas de votación y los ejemplos que mencionó Salud Hernández son solo una muestra. El Registrador solo atina a decir que “un fraude es imposible”, cuando se lo están mostrando en la cara. Eso es un delito electoral. ¿Acaso no hay Fiscalía? ¿O eso lo decide el imparcial Consejo Nacional Electoral?

Por su parte, Álvaro Uribe va a mover cielo y tierra hasta que haya justicia en el supuesto fraude contra las listas de Uribe Centro Democrático que desaparecieron de más de 7.000 mesas.

Donde definitivamente se deben estar tejiendo toda suerte de conjuras es en La Habana. Habrá cábalas, conjuras con sus asesores de cabecera, brujería, candomblé y sacrificio de aves. El gobierno colombiano perderá piso como negociador, pues los resultados de las elecciones lo debilitan. Se aplazarán los plazos de las negociaciones y tal vez se renegocien términos. Será una prueba muy difícil para ambos lados de la mesa, pero más para las Farc, que arreciarán la ofensiva terrorista como demostración de fuerza.

En estos escasos dos meses que hay desde ahora hasta el día de elecciones veremos mucho juego sucio. Ya está JJ Rendón vinculado a la campaña santista, aquel sabio venezolano que trajeron de afán durante las elecciones pasadas, ante la amenaza de la Ola Verde y Antanas Mockus. No sé qué trucos se le ocurrirán ahora.

Una cosa es refrescante. Es la primera vez en los últimos veinte años, si no más, que no es la guerrilla la que elige Presidente. La foto de Pastrana con Tirofijo decidió los resultados de 1998 a favor del primero. El otro extremo del péndulo, Álvaro Uribe, gustó tanto con su discurso antiguerrilla que ganó en 2002 y repitió. Y ahora los colombianos están confusos frente al proceso de paz. Nadie le cree a la guerrilla. Esta es la oportunidad del voto de opinión. Como decía un viejo logo de algún político de cuyo nombre no puedo acordarme: “llegó el tiempo de la gente”.
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