Opinión

  • | 2014/11/13 06:00

    Las Invasiones bárbaras (1)

    Los partidos políticos tradicionales españoles le tienen más miedo a Pablo Iglesias que al nacionalismo catalán. ¿Qué está pasando en España?

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Una tribu de bárbaros que se apellida Podemos invadió la política española en marzo de este año, trayendo consigo un credo salvajemente populista. Hoy, ocho meses después de su irrupción en la vida pública, Podemos ya logró sitiar a los partidos tradicionales de ese país y su líder –un guerrero místico llamado Pablo Iglesias, que tiene un PHD en ciencia política– se apresta para la batalla final por el poder, que tendrá lugar en las elecciones generales españolas a finales de 2015.

Al igual que los bárbaros de la antigüedad, Podemos combina el mérito de haber diseñado armas novedosas e ingeniosas para golpear a sus enemigos con la suerte de encontrar en decadencia el país que pretende conquistar. Pero, ¿cuáles son los medios con los que cuenta este nuevo movimiento para enfrentar los enormes recursos que aún tienen los dos partidos tradicionales de España?

Para comenzar, Podemos maneja la Red mejor que ningún otro grupo político (los 845.000 likes en su página en Facebook superan, sumados, los de los demás partidos españoles) y aplica con agudo sentido el guerrilla marketing, lo que le permite infiltrar sus mensajes en los principales medios de comunicación masiva de España sin pagar, hasta el punto en que en las recientes elecciones europeas obtuvo un millón doscientos mil votos pero no gastó más de $522 millones colombianos. Y es mucha la fuerza de los discursos sencillos y concretos con los que sus dirigentes evangelizan a la “gente normal”, como llama Iglesias a los ciudadanos de la calle y a los pequeños empresarios, con denuncias contra “la casta”, que es el nombre que le pusieron a una supuesta alianza entre los políticos tradicionales y los magnates que, según afirman, ha gobernado –siempre buscando favorecer intereses privados– a España durante los últimos 35 años.

Además, los dirigentes de Podemos son los únicos políticos en España que pueden decir –y lo dicen mucho– que observan un voto de pobreza “por respeto” a los 6 millones de desempleados que hay en ese país, de lo que se sigue que los cinco eurodiputados que sacó en las recientes elecciones europeas –que comparten un apartamento alquilado en Bruselas y comen en las cafeterías públicas– percibirán solo una parte del sueldo al que tienen derecho (1.935 euros al mes) y donarán el excedente a buenas causas sociales, mientras que al mismo tiempo los líderes de todos los partidos que han ejercido el poder en ese país en las últimas décadas estarán dando explicaciones y pidiendo disculpas por la participación de sus miembros en los casos de corrupción recientemente destapados, en los que todos salieron salpicados.

¿Para qué quiere Podemos mandar en España? Según Iglesias, quien acusa al establecimiento español de corrupto y de inútil –esto último porque no ha logrado solucionar el paro– lo primero que harán cuando lleguen al poder será “cambiar la economía”. Podemos quiere aplicar una fórmula propia a la economía española que consiste –entre otras cosas– en disponer: i) que cada español reciba un sueldo de 645 euros(2) a cargo del Estado, ii) que las empresas que obtengan ganancias no puedan despedir a ningún empleado, iii) la nacionalización de los servicios públicos y de otros muchos sectores de la economía, iv) el auditaje y la renegociación de la deuda pública, lo que incluye no pagar la “parte ilegítima” de la deuda, v) la reducción de la edad de jubilación a 60 años, vi) la despenalización de la ocupación de viviendas vacías…etcétera.

Por lo pronto es claro que los partidos políticos tradicionales españoles están muy asustados por el auge de Podemos, y que su influencia continuará creciendo, lo que complicará aún más la gobernabilidad en ese país, y aunque –según casi todos los analistas políticos que leí para preparar este artículo– parecería muy improbable que Podemos gane las elecciones generales de 2015, no se puede descartar que un movimiento que hoy goza de la más alta intención de voto directo entre todos los partidos políticos españoles(3), y cuyos vínculos ideológicos con algunos vecinos nuestros son obvios, llegue al poder en España el próximo año.

Nadie puede decir hoy si en un eventual gobierno de Podemos sus dirigentes se atreverán a hacer todo lo que han dicho que harán. En Latinoamérica sabemos que ciertos populismos son más cautos que otros. Por ejemplo, es mejor el populismo ilustrado del presidente Correa, quien obtuvo su PHD en economía y no en ciencia política, que el populismo extravagante de otros líderes cercanos, que reparten sin ton ni son el dinero del gobierno. Pero también sabemos que todos los populismos –así tengan la gracia de Dios– tienden al caudillismo.

Posdata: si en España tienen casta, nosotros tenemos costra.

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(1) Justamente así se llama la película preferida de Pablo Iglesias.
(2) Se estima que el costo de implementar esta medida representaría 25% del PIB español.
(3) Encuesta del Instituto de DYM llevada a cabo entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre de 2014.

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