Opinión

  • | 2015/09/02 19:00

    Expansionismo Inusitado

    La crisis del subprime generó un expansionismo inusitado en Estados Unidos y China. Para Colombia, eso tiene su lado bueno y su lado malo.

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La historia monetaria contemporánea será materia de muchos libros y empieza, creo yo, con la respuesta que las autoridades en Estados Unidos y China resuelven implementar con el fin de responder a la llamada crisis del subprime y sigue con los efectos de dichas decisiones allende sus fronteras

En Estados Unidos la decisión fue: (a) bajar la tasa de interés aplicable a los créditos del Banco Central de 4% al comienzo de 2008 a un rango de 0 a 0,25% en diciembre; (b) la introducción del concepto de “guía orientadora” (forward guidance) con el fin de convencer a los mercados que la inflación futura sería de 2%; (c) la introducción del concepto de “relajamiento cuantitativo” (quantitative easing o QE) implementado a través de compras de titularizaciones de deuda hipotecaria (QE1), compras de deuda pública de largo plazo (QE2), una combinación de los dos esfuerzos (QE3), swaps tendientes a alargar la duración del activo (operación twist) y compras de activos por el equivalente a los que van madurando. Total, el activo del Banco Central pasa de 6% del PIB en 2007 a 25% del PIB en 2014 y la tasa de interés ya lleva casi siete años en cero.

En China la política monetaria ha estado basada en una combinación de paridad cambiaria, controles de capital y la fijación administrativa de las tasas de interés, todo ello en un contexto de un mercado crediticio fuertemente intervenido, desde bancos estatales, por el lado de la oferta. Entre 2008 y junio de 2014, las reservas internacionales pasan de US$1,5 billones a algo menos de US$4 billones, mientras que la oferta monetaria (M2) se cuadruplica –pasando de US$5,5 billones (150% del PIB) en 2008 a US$21,1 billones (203% del PIB) en 2015. El crédito doméstico, de otra parte, pasa de 119% del PIB en 2008 a 169% del PIB en 2014. En total, por donde se le mire, es claro que la respuesta es de una agresividad expansionista bastante impactante y la realidad actual, una deuda pasmosa.

Ahora bien lo del lunes negro es un cuestionamiento a la idea de que semejante agresividad haya logrado construir unos cimientos serios para las dos economías que discutimos, para la economía internacional en su conjunto y para los mercados financieros globales. Empecemos por la idea implícita según la cual el enemigo mortal es la contracción de la demanda agregada asociada a la crisis del subprime y el mejor amigo de la civilización es el relajamiento monetario y fiscal.

Desde luego que esta tesis tiene méritos por la sencilla razón de que el desempleo, asociado a la insuficiencia de demanda, es costoso. Aunque la evidencia dista mucho de ser contundente, cabe aceptar, en aras de la discusión, que el expansionismo inusitado haya aliviado en algo los costos potenciales de la crisis del subprime.

El problema es que ese expansionismo inusitado también tiene costos, como lo muestra, por ejemplo, el reciente Informe Anual del BIS. En su análisis, el BIS utiliza el concepto de “exceso de elasticidad financiera” para cobijar un conjunto de fenómenos a través de los cuales la laxitud monetaria contribuye a exacerbar el ciclo de auges y colapsos financieros cuyos efectos adversos sobrepasan, en varios órdenes de magnitud, los ciclos de la actividad económica. Entre ellos, el exceso y la asignación ineficiente del endeudamiento, las dificultades para valorar riesgos con criterios de largo plazo y la somnolencia a la hora de discutir y emprender reformas estructurales que impacten la productividad.

En Colombia el expansionismo inusitado, americano y chino, fue un viento a favor que, por el lado bueno, nos permitió, sin mayor esfuerzo, importar alguito de crecimiento económico en medio de la crisis internacional. Por el lado malo, decidimos importar también vulnerabilidades por la vía de tomas importantes de deuda externa, déficit notable en la cuenta corriente y diversos mercados artificialmente inflados. El lunes negro fue, creo yo, una alerta temprana de las consecuencias dolorosas que implicará esta decisión.
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