Opinión

  • | 2016/02/04 00:00

    El profesor Hawking y el fin de la humanidad

    Para él, el Apocalipsis podría incluso ocurrir en estos días, en cuyo caso sus cuatro jinetes serían el calentamiento global, los virus genéticamente diseñados, una eventual guerra nuclear, y el desarrollo de la inteligencia artificial y las armas autónomas.

COMPARTIR

En la conferencia que dio el pasado 19 de enero como parte del ciclo de charlas de pensadores famosos Reith lectures de la BBC, en la que habló de forma muy divertida sobre los agujeros negros con todo y sus pelos, el profesor Stephen Hawking se salió del libreto al contestar las preguntas y confesó al público que piensa que la etapa más peligrosa de toda la historia de la humanidad corresponderá a los próximos 100 años, porque aunque todavía se necesita que transcurran 100 años de desarrollo tecnológico para que sea posible establecer colonias humanas auto-sostenibles en otros planetas, el mal uso de la ciencia ya podría causar que la raza humana desapareciera de la tierra.

Según Hawking, a quien muchos consideran el científico más famoso del mundo, los seres humanos estamos fatalmente condenados a desaparecer de este planeta, porque con el paso del tiempo las probabilidades de que nos metamos un “auto-gol fatal” –que son muy bajas si se calculan por separado para cada día que pase– se irán sumando hasta que la llegada del Armagedón sea inevitable.

¿Cómo y cuándo será el juicio final? Para Hawking el Apocalipsis podría incluso ocurrir en estos días, en cuyo caso sus cuatro jinetes serían el calentamiento global, los virus genéticamente diseñados, una eventual guerra nuclear, y el desarrollo de la inteligencia artificial y las armas autónomas. Pero aun cuando el fin no llegue todavía, nos previene Hawking que el avance imparable de la ciencia siempre traerá consigo “nuevas formas en que las cosas pueden salir mal” –una manera flemática suya de referirse a la destrucción del género humano– y calcula que este desenlace pasará inevitablemente en la tierra dentro de un plazo de entre mil y diez mil años.

Para evitar la extinción total de la humanidad, el profesor Hawking –quien se considera a sí mismo un optimista– propone que la raza humana diversifique su riesgo colonizando otros planetas, aunque insiste en recordarnos que durante los próximos 100 años todos nuestros huevos seguirán estando en esta vieja canasta terrícola, por lo que nos recomienda que seamos “especialmente cuidadosos” durante ese plazo frente a los nuevos peligros que el desarrollo científico traerá para la supervivencia de nuestra especie.

Al final, Hawking –haciendo gala del optimismo que lo caracteriza– aseguró a sus oyentes que cree que la humanidad podría sobrevivir si aprende a reconocer y a controlar los riesgos que describió, y pidió a las futuras generaciones de investigadores que siempre sean conscientes de la forma como el progreso científico cambia el mundo, y que ayuden al gran público a entender la ciencia –aunque sea en sus aspectos más básicos– para que todas las personas puedan tomar decisiones de manera democrática e informada sobre la dirección en que avanzará la ciencia en el futuro.

¿Sirven de algo a los colombianos las advertencias que hizo Hawking sobre la eventual extinción de la humanidad? Para comenzar, hay que reconocer que en nuestras manos no está evitar o dejar de evitar el Apocalipsis tecnológico que profetiza ese científico. Todo el avance de la ciencia que tanto preocupa a Hawking ocurrirá –al menos en el futuro previsible– en otros países, cuyos ciudadanos serán quienes eventualmente participarán en las discusiones democráticas que propone el profesor sobre los riesgos de la ciencia. Incluso, es entretenido imaginar un escenario en el cual se advierta la posibilidad de alguna catástrofe tecnológica que amenace la humanidad, lo que llevaría a los gobiernos de los países más avanzados a trasladar a sus ciudadanos a otro planeta para evitar el golpe, mientras que nosotros tendríamos que quedarnos aquí esperándolo.

Pero pensándolo dos veces, tal vez las advertencias de Hawking sí nos pueden servir, en primer lugar para darnos cuenta de que estamos tan atrasados que ni siquiera podremos darnos el lujo de ser nuestros propios sepultureros y, en segundo lugar, para relativizar la preocupación nacional por la baja del precio del petróleo. Según Hawking, la cosa podría ser un poco peor.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?