Opinión

  • | 2017/04/11 18:00

    Tictac, tictac

    Se está acabando el tiempo para aprovechar el beneficio de normalización tributaria, no dejen pasar esta oportunidad que es la última.

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Pasemos la página, el conflicto se acabó y el susto al socialismo del siglo XXI, que gracias a su receta de hambre y corrupción está haciendo implosión, no debe preocuparnos. Nosotros tenemos enormes oportunidades como colectivo, hemos superado con éxito momentos muy difíciles. Esta es la oportunidad de liberarnos de tantas culpas y perdonarnos de una vez por todas: sanear esos patrimonios ocultos es el primer paso.

Y me preocupa que no pocas personas me han comentado que creen que el próximo gobierno tendrá que legislar otra amnistía fiscal, ya sea por el ELN, o el añorado saneamiento de la política. ¡Existe el riesgo de que sigamos patinando en el pasado! Créanme, esta es la última normalización (amnistía) o gabela a morosos que se va a ofrecer, no la dejen pasar. Los cambios que están ocurriendo en el mundo son estructurales. Las nuevas tecnologías, los avances en seguridad informática, el bajo costo y la altísima velocidad para el envío de información electrónica hacen de la cooperación en materia tributaria un hecho irreversible. Qué más evidencia que Panamá haya aprobado la semana pasada el Proyecto de Ley No. 424, con el que formaliza su suscripción a la “Convención sobre asistencia administrativa mutua en materia fiscal”; 108 naciones están ya comprometidas con el intercambio automático de información fiscal y 139 son parte del foro global para el intercambio de información.

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El acuerdo de intercambio de información con Estado Unidos, que en el caso de Colombia es estratégico, es parte de este andamiaje. La prioridad del Gobierno era este acuerdo, porque la mayoría de los recursos públicos desviados por la corrupción, las sociedades de Iván Moreno, propiedades de Germán Olano, los Nule, las inversiones del Gobernador Cruz, etc. están en su mayoría en los Estados Unidos. Inclusive el misterioso inversionista, que de forma inexplicable desapareció de las investigaciones sobre InterBolsa, y cuya repentina fortuna con la venta de acciones de Paz del Río nunca fue sujeta a investigaciones por uso de información privilegiada, Alessandro Corridori además de la cuentica en Suiza, tiene sus buenas inversiones en Florida.

2017 es el último año de la normalización, porque los acuerdos de intercambio de información fijaron este año para el inicio de los pilotos y la formalización de los acuerdos entre las agencias competentes para dar inicio a este monumental esfuerzo de cooperación global.

Para los que equivocadamente creen que no va a pasar nada, porque aún no lo han auditado, es porque el proceso apenas inicia. En el momento en que existan ya pruebas sobre patrimonios no declarados, no hay cómo argumentar legalmente ningún beneficio, ya que el Estado estaría dejando de recaudar millonarias sanciones e intereses a los que tiene derecho y sobre los que ya no existiría duda sobre la posibilidad de su recaudo. Los patrimonios no saneados a través de la normalización pueden ser sujetos a sanciones e intereses, que combinados pueden costarles hasta 70% de todo lo que se encuentre. Los expertos en planeación fiscal no van a responderles por sus pérdidas, a pesar de que fueron algunos de ellos los que les vendieron el cuento de un paraíso fiscal inexpugnable. Ya ni siquiera las islas perdidas del Pacífico se van a librar de estas obligaciones.

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Esta tendencia es mundial. Las agresivas competencias a nivel global por reducirles los impuestos a las empresas van a redefinir cómo se tributa. Los Estados Unidos van a reducir el impuesto al capital con 100% de seguridad. La competencia por atraer inversión y empleo tiene poderosas fuerzas detrás. Los impuestos al consumo y a las personas naturales tendrán que asumir mayores cargas.

Argentina acaba de batir el récord en el monto de capitales amnistiados: ya pasaron los US$90.000 millones y se estima superarán los US$100.000 millones. Brasil llegó a los US$52.500 millones, en momentos de gran desconfianza, y Chile a US$19.000 millones. España, Alemania, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, todos han logrado importantes resultados por este medio. En Colombia mínimo se deberían sanear unos US$50.000 millones para lograr algo comparable a lo de Argentina.

Para ayudar a que el país se concentre en lo importante, hay que eliminar las dudas de que el país va a pasar la página de ese pasado de dineros escondidos, control de cambios, contabilidades dobles, ventas sin factura, etc. Para esto, el presidente Santos debería adelantar una reforma constitucional que haga imposible cualquier perdón de tributos, sus sanciones de ley o intereses de mora por los próximos 50 años.

Este es el momento para invertir en el futuro y no seguir gastando energía tapando los pecados del pasado.

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