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| 3/20/2013 6:00:00 PM

Negra Bolivariana

El dólar paralelo se cotiza en Caracas 220% por encima del tipo oficial de cambio. ¿Qué quiere decir esta cifra sobre el tamaño de la tarea que empieza?

por Alberto Carrasquilla

Para entender de manera muy sencilla la magnitud del caos económico que vive y seguirá viviendo el pueblo de Venezuela, basta recordar que el dólar paralelo, o dólar de permuta, se está cotizando en estos días por encima de los VEF20, mientras que la tasa oficial se ubica, tras la séptima devaluación bolivariana, en VEF6,3, implicando que el irónicamente llamado Bolívar Fuerte -nadie podrá acusar al Socialismo del Siglo XXI de carecer de un exquisito sentido del humor- podría estar sobrevalorado hasta en la bicoca de 220%.

La prima observada en el mercado negro es una variable que sintetiza mucha información sobre el verdadero estado de salud de una economía, en la medida en que le toma el pulso a la opinión que tiene la ciudadanía acerca de la manera en que se moverán las diversas variables que los afectarán en materia económica. El diferencial refleja, ante todo, la nula credibilidad en la tasa de cambio oficial. Nadie en su sano juicio está dispuesto a vender dólares a dicha tasa y los afortunados que logran comprar a ese precio, usualmente lo hacen ejerciendo un privilegio otorgado a dedo y reciben, por ello, un regalo con cargo al bolsillo de sus conciudadanos el cual pueden perfeccionar simplemente pasando de los despachos oficiales donde compraron los dólares a VEF6,3 a la ventanilla donde los venden a VEF20.

No es sorprendente que diversos estudios académicos que buscan explicar el crecimiento económico encuentran que hay una relación negativa entre este y la prima negra. Si hay un diferencial de 220% entre la tasa decretada arbitrariamente y la tasa que de verdad se transa en el mundo real, seguramente hay tormentas por venir en la forma de nuevas devaluaciones oficiales, inflación, alza en las tasas de interés, etc. Los agentes económicos, en este tipo de contexto, desconocen la estructura de sus balances en el futuro, el valor de sus activos y pasivos y, por ende, la verdadera magnitud de sus patrimonios. Así las cosas, ¿cómo hace un empresario para proyectar los ingresos y los costos de un proyecto?, ¿un hogar para estimar si podrá o no podrá pagar la educación de los hijos o el préstamo que sacó para la lavadora nueva?, ¿el mismo gobierno para saber cuánto y cuándo va a necesitar endeudarse?

Pero más allá del hecho de que la prima negra refleja despelote en el manejo económico y anticipa volatilidad en la dinámica financiera, con consecuencias económicas y sociales de gran calado, también es un buen espejo de realidades más amplias y elocuentes. Empecemos por la corrupción. Cuando un señor compra a 6,30 y, cinco minutos después, vende a 20, obtiene una ganancia provista de dos características: es suculenta en tamaño, de una parte, y es fácil hacerla sin mucho riesgo, de otra. En otras palabras, es una operación que exhibe las dos características que fascina a los corruptos en el mundo entero.

El enriquecimiento de los privilegiados a dedo -y también el de los corruptos- empobrece al resto, lo cual va en contravía de la equidad que pregona el Socialismo del Siglo XXI a los cuatro vientos. Esto quiere decir que la existencia misma de la prima negra es profundamente regresiva y elitista y que los diversos factores que la originaron, la perpetuaron y la elevaron, son también un castigo a los ciudadanos carentes de privilegios cambiarios, empezando por los pobres, y un impuesto a la gente honorable en general.

Una prima negra tan fabulosamente abultada dice mucho, también, sobre el estado precario de las más elementales libertades civiles. Al fin y al cabo, la ausencia de toda división de poderes, el matoneo cambiario, la represión financiera, y los asaltos reiterados a la propiedad privada que fundamentan su existencia son justamente eso: una cadena larga golpes pequeños y golpes grandes a los derechos individuales y a la dignidad humana.

Mucho se ha escrito sobre la etapa que terminó hace unos días en Venezuela y sobre los retos enormes que sus ciudadanos tienen por delante. Mi punto es que el comportamiento de la prima negra es un barómetro valioso para ir midiendo, día a día, qué tanta luz se va asomando al otro lado del inmenso túnel descrito en los escritos mencionados.


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