Dinero.com Revista Dinero

Socio Fondo Cerrito Capital

| 7/10/2013 6:00:00 PM

Llegó la hora de decidir

La recuperación de la competitividad industrial pasa por pensar en soluciones transversales y que requieren decisiones a veces poco populares, y no por el tamiz de la intervención de precios o mercados específicos que poco o nada sirven en la solución del problema.

por David Yanovich

En una reciente conversación sobre los problemas de la industria en el país, un importante empresario del Valle me resumió su situación con la siguiente frase: “De las puertas de mi fábrica para adentro, yo no tengo problema en competir. El problema resulta de las puertas de mi fábrica hacia fuera”. Esta frase, aunque de manera simplista, explica en buena medida la falta de competitividad de la industria colombiana. Obviamente, las razones detrás de la caída de competitividad en la industria cambian de sector a sector, de fábrica a fábrica.

Sin embargo, y pensando en posibles soluciones, las cuales pasan tanto por decisiones de política pública como por decisiones del sector privado, es importante tratar de identificar las causas reales de la disminución en productividad industrial en Colombia. Y en este ejercicio, como suele ocurrir muchas veces en el país, a veces se decide no dar las discusiones de fondo por tratar de buscar soluciones de corto plazo cuya aplicación, eventualmente, resulta en efectos totalmente perversos, en un caso en donde la cura sale mucho peor que la enfermedad.

Muchos factores transversales inciden sobre la competitividad industrial, y analizarlos todos tomaría más espacio que el disponible en esta columna. Por eso me parece útil resumir los elementos que más estarían afectando la competitividad industrial puertas afuera de la fábrica que, a mi juicio, serían tres: i) la tasa de cambio (aunque se ha corregido algo); ii) la pobreza de la infraestructura de transporte y logística, y la incapacidad abrumadora que impide la construcción y desarrollo de infraestructura; iii) una estructura institucional del Estado cuyo diseño está desactualizado y no corresponde con los retos que enfrentan hoy los industriales a nivel nacional e internacional. En cuanto a aquellos elementos sobre los cuales sí se tiene control, los factores que más estarían impactando la competitividad serían dos: i) la localización de las unidades de producción en Colombia; ii) la falta de inversión en la reconversión “fábrica adentro”, particularmente en lo relativo a inversión en innovación, tecnología y eficiencia energética. Y todos estos factores tienen relación entre sí.

La revaluación de los últimos años sin duda ha hecho que los industriales pierdan competitividad frente a sus pares internacionales. Y la reciente recuperación de la tasa de cambio ha mostrado que poco es lo que puede hacer Colombia para determinar la cotización del dólar, que depende mucho más de lo que suceda a nivel internacional que de las políticas económicas que tomen las autoridades nacionales. El efecto de la tasa de cambio se ha visto amplificado por el hecho de que los costos de logística y transporte en Colombia son sensiblemente más altos que el de sus países competidores (hasta 20%, según algunos cálculos de varios analistas), lo cual a su vez está afectado por que los centros de consumo en el país, por razones históricas, crecieron en la mitad de las montañas, lejos de las costas, y en sitios geográficamente complejos.

Todo lo anterior enmarcado en un ámbito regulatorio y estatal bastante ineficiente y sin el diseño institucional requerido para cumplir con las exigencias de un Estado y una economía moderna, leguleyo y con poco campo de maniobra para pensar en el desarrollo y el progreso.

Finalmente, y no en poca medida por políticas proteccionistas del pasado, la industria colombiana no tuvo nunca mucho afán por aplicar procesos eficientes a través de la innovación y la tecnología. Todo lo anterior, en últimas, resulta en un coctel que poco ayuda a los industriales.

Este panorama debería servir para agilizar las soluciones. La aceleración del desarrollo de infraestructura y logística es probablemente lo más alto en la lista, pero para ello se requiere de una real voluntad del Estado (todo el Estado, no solamente el ministerio del ramo) para permitir que esto suceda en los tiempos requeridos, algo que claramente hasta ahora no se ha logrado. Los industriales, por su parte, y en aquellos casos en que sea factible, deberían considerar seriamente relocalizar sus unidades de producción cerca de los mercados internacionales (en las costas Atlántica y Pacífica), e invertir en procesos y tecnologías que los permitan hacer más eficientes. Y todo ello debería estar apoyado por políticas públicas que permitan hacerlo expeditamente, en cosas como financiación para la innovación (a través de Bancoldex, por ejemplo) y en la generación de incentivos para la relocalización.

Perverso sería volver al proteccionismo y a la intervención puntual de precios y mercados específicos por sobreaguar la crisis de la industria. Las soluciones estructurales requieren de decisiones osadas y a veces poco populares, pero a la larga son las que sirven. Lo otro es perpetuar el statu quo.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

}
>

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×