Opinión

  • | 2015/08/05 19:00

    Tamal y Souvlaki

    Aunque el esquema pensional en Colombia está lejos de parecerse al de Grecia, es importante entender la situación de ese país para pensar por qué la sostenibilidad pensional es fundamental para la sanidad fiscal.

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Una de las noticias económicas más importantes en épocas recientes es la de la crisis griega. Durante las últimas semanas el gobierno de ese país se vio forzado a llegar a un acuerdo con los otros miembros de la Unión Europea (UE) para refinanciar su deuda, que actualmente asciende a la no despreciable suma de 300.000 millones de euros. Esto representa alrededor de 170% del PIB de Grecia.

Las negociaciones entre griegos y demás europeos estuvieron acompañadas de dogma, drama, sudor y lágrimas. Un referendo promovido por el primer Ministro griego, Alex Tsipras, del partido Syriza, de izquierda, rechazó ampliamente las medidas de austeridad exigidas por la UE, y particularmente promovidas por Alemania, dejando a Tsipras entre la espada y la pared. A pesar del resultado del referendo, se vio obligado a negociar y aceptar las exigencias alemanas, particularmente un importante aumento en los impuestos y un recorte fiscal profundo. Tal vez lo más importante fue lo exigido en materia de pensiones, que se constituye en el problema más complejo que tienen las finanzas públicas de Grecia hoy por hoy.

Las pensiones en Grecia son las más generosas de la UE, y representan alrededor de 17,5% del PIB (cuando en la UE son en promedio 13,2%). Más impresionante aún es el dato de la población pensionada. De un total de 11 millones de habitantes aproximadamente, unos 2,75 millones de pensionados dependen del presupuesto público para su ingreso. Es decir, alrededor de 22% del total de la población. La financiación pública de esto es sencillamente inviable, sobre todo considerando una población que todos los días aumenta su expectativa de vida y que hasta la negociación reciente tenía unas condiciones muy laxas para pensionarse. La edad de pensión para hombres alcanzaba los 61,9 años y para mujeres era de 60,3. Esto sin considerar ciertas provisiones especiales que permitían a los griegos pensionarse inclusive con 52 años.

Como si esto fuera poco, todo se vuelve aún más problemático, considerando que en Grecia lo de pagar impuestos no pegó. Las cifras de evasión son pavorosas. En un artículo reciente en la revista Foreign Affairs Latinoamérica, el profesor Ioannis Lianos, de la University College London, cita cifras oficiales en donde se estima que para 2010 aproximadamente 40% de los griegos no pagaba impuesto alguno; en 2006 se estimaba que la brecha de recaudación del IVA no cobrado era de 30%, y ese mismo año el déficit de recaudación fiscal, calculado sobre la tasa promedio de impuestos, fue de 27,8%.

Lo anterior implica que el ajuste al que se debe someter Grecia va a ser largo y muy doloroso. Seguramente habrá por lo menos una generación de griegos que la va a pasar mal como consecuencia de un ajuste fiscal muy profundo, más que por la subida de los impuestos, por el recorte de los beneficios a los que han venido acostumbrándose por décadas.

Las lecciones del caso griego son evidentes. En Colombia, por fortuna, hace años se cambió de un régimen pensional de prima media a uno de ahorro individual, a través de los fondos de pensiones. Así mismo, se están tratando de limitar los regímenes especiales de pensiones y se aumentó la edad de retiro (aunque esta probablemente requiere ser aumentada aún más). A pesar de ello, la carga pensional que le corresponde al presupuesto nacional sigue siendo importante, en particular aquella relacionada con las pensiones territoriales y las de ciertos grupos particulares (magisterio y defensa sobre todo). Por ello, es importante seguir con esfuerzos como el del Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet) y con otras medidas que busquen eliminar las pensiones especiales de ciertos grupos, como las del Congreso (sería bueno eso sí revisar el régimen de inversiones del Fonpet, que hoy está altamente concentrado en TES). Adicionalmente está el enorme reto de lo que es tal vez el lunar más grande del sistema pensional colombiano, que es la cobertura. Se estima que de 21 millones de personas en edad de trabajar, solamente la tercera parte tiene cobertura de seguridad social, incluyendo pensiones.

Colombia aún tiene un gasto pensional de alrededor de 4% del PIB, muy por debajo de Grecia. Sin embargo, es importante no olvidar las lecciones que la crisis del país helénico deja.
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