Revista Dinero

Eduardo Lora.

| 6/30/2013 5:00:00 PM

Las razones del alto desempleo

El problema no está sólo en los sobrecostos laborales, sino también en la infraestructura de servicios para que las mujeres puedan compaginar su vida familiar con el empleo formal.

por Eduardo Lora

El desempleo en Colombia es el más alto en toda América Latina, y es así tanto en los momentos de auge como en los de estancamiento. A pesar de que el crecimiento económico ha promediado 4,7% en los últimos diez años, la tasa de desempleo apenas ha bajado de 15,7% en 2003 a 10,2% en el pasado mes de abril.

Suele creerse que la principal razón de las altas tasas de desempleo son las llamadas “rigideces” del mercado laboral, entendiendo por tal cosa el salario mínimo y los altos sobrecostos laborales. Este diagnóstico ha motivado todas las reformas laborales de las últimas décadas, incluyendo la que implícitamente se hizo hace unos meses en la reforma tributaria al eliminar las contribuciones “parafiscales” a cargo de las empresas, destinadas al Sena, el ICBF y la seguridad social en salud.

Aunque hubiera sido deseable eliminar también los aportes a las cajas de compensación, que son mucho menos justificables y quizás más dañinos, es improbable que el alto desempleo se deba solo a estas razones. Las pistas de que el problema es más complejo se encuentran en algunos de los estudios publicados recientemente por el Banco de la República en un excelente libro sobre el mercado laboral colombiano (1).

La pista más importante son las enormes diferencias que hay entre distintos grupos de trabajadores en las tasas de desempleo “estructural” (o Nairu, como se conoce en la jerga de los economistas, por las siglas en inglés de “tasa de desempleo que no acelera la inflación”). El desempleo estructural es aquel que persiste aunque la economía esté funcionando a plena capacidad y que, por consiguiente, no se debe a falta de demanda agregada sino a restricciones que impiden un mejor funcionamiento del mercado laboral.

Resulta que las tasas de desempleo estructural son sustancialmente más altas para las mujeres que para los hombres. Por ejemplo, mientras que los hombres que viven con su pareja tienen una tasa de desempleo estructural de solo 4,7%, las mujeres que viven con su pareja tienen casi tres veces esa tasa de desempleo estructural (12,5%). A las mujeres que viven sin pareja no les va mejor (14,4%), y según su nivel educativo las peor libradas son las mujeres que tienen máximo educación secundaria (16,7%).

Puesto que los sobrecostos laborales son básicamente los mismos para todo el mundo, es difícil entender estas diferencias a menos que se reconozca que las mujeres tienen a su cargo el cuidado de los hijos, rol que no es fácil de compaginar con empleos que exigen ausentarse largas horas del hogar. Las mujeres con educación universitaria, y por lo tanto con más capacidad de generar ingresos, resuelven el problema acudiendo al servicio doméstico para el cuidado de los niños (de ahí que su desempleo estructural es algo menor: 9,8%). La gran mayoría de las mujeres menos educadas, que tienen poca opción de conseguir un buen empleo, no tienen otro recurso que la informalidad (y por lo tanto su desempleo estructural es aún menor).

Otra pista interesante es que en Colombia las tasas de desempleo difieren mucho entre ciudades, y en forma posiblemente estructural. Mientras que la tasa de desempleo promedio entre 2006 y 2011 fue del orden de 10% en Bogotá, Barranquilla y Bucaramanga, estuvo rondando 20% en Popayán y Quibdó y 17% en Armenia, Ibagué y Pereira.

Estas pistas sugieren que parte de la explicación del alto desempleo se encuentra en asuntos bastante ignorados en la discusión nacional, que tienen que ver con la infraestructura de servicios urbanos, tales como la oferta de guarderías, hogares comunitarios, jardines infantiles con horarios extendidos y medios adecuados de transporte, y con las condiciones de seguridad para las mujeres y para los niños.

Estas son mis hipótesis, que no implican ignorar las variables más convencionales en las que se ha centrado la discusión en el país. El Banco de la República ha hecho una gran labor impulsando las investigaciones en temas laborales, lo que debería servir para que el gobierno nacional, los alcaldes y los centros de estudios amplíen sus perspectivas sobre el persistente problema del desempleo en el país.

1* El mercado de trabajo en Colombia: hechos, tendencias e instituciones: Luis Eduardo Arango, Franz Hamann (editores).

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