Opinión

  • | 2013/11/30 14:00

    ¿A qué juega Antonio Navarro?

    Lo que se le ocurre hacer a Navarro es traerse a Ingrid Betancur a participar en una encuesta probablemente amañada, en un gesto suicida.

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Antonio Navarro Wolf es un hombre brillante. Tan brillante, que se nos olvida que fue guerrillero. Ha sido alcalde, gobernador, congresista, ministro y candidato. En todos sus papeles se ha desempeñado en forma brillante. No destila el odio y resentimiento de Gustavo Petro, cuyas acciones son motivadas por una trasnochada lucha de clases.

No se entiende por qué, siendo tan lúcido Navarro, no ha roto con Petro, que es como un rey Midas al revés. Ni se entiende por qué quiere revivir a una figura tan detestada por los colombianos como Ingrid Betancur.

El otrora Partido Verde da tristeza. Lo destruyó Gustavo Petro. Enrique Peñalosa es de lejos el mejor candidato, de la talla de Oscar Iván Zuluaga, y en su momento del mismo Álvaro Uribe. Pero Antonio Navarro y Gustavo Petro no van a permitir que Peñalosa sea el candidato verde, producto de una consulta popular.

Lo que no es claro, sin embargo, es el juego de Navarro Wolf. Su negativa a someterse a una consulta refleja su temor a ser derrotado por Enrique Peñalosa, que podría hacer una excelente campaña frente al fracaso del “Progresismo” de Petro y Navarro. Pero no. Lo que se le ocurre hacer a Navarro es traerse a Ingrid Betancur a participar en una encuesta, probablemente amañada, en un gesto suicida.

Ingrid es una de las personas mas detestadas del país. Ese odio es de vieja data, no solo desde cuando vino a reclamar $15.000 millones al Estado por su secuestro, sabiendo que fue ella la que se metió en la boca del lobo, sino desde que escribió su libro La rabia en el corazón.

En 2001, Ingrid Betancur escribió un libro en francés La rage au coeur, La rabia en el corazón, que se tradujo a 31 idiomas y la convirtió en una heroína en Francia a costa de la reputación de un país que quedó retratado como una republiqueta narca y corrupta, donde Ingrid era la Juana de Arco llamada a salvar a la patria.

Basta citar una frase del libro donde relata su reacción después de recibir una amenaza: ¿a quién alertar? ¿A la policía? Pero la policía está vendida al gobierno y es ese mismo gobierno que me quiere hacer callar. Particularmente el jefe de estado, Ernesto Samper, del cual yo soy la única, hace meses, que denuncio la corrupción. De manera que Ingrid era la única que denunciaba la toma por parte del narcotráfico del gobierno de Samper.

Y así es el tono del libro. Ingrid es buena. Los colombianos somos malos. Después de ese libro, Ingrid se convirtió en una Piedad Córdoba en Colombia. Le decían apátrida y la insultaban en los aeropuertos. Tal como insultaban a su mamá, durante el secuestro de su hija, abogando por la liberación de solo ella, vestida de Chanel, con cartera Luis Vuitton y gafas Gucci. Se tuvo que ir de Colombia. Después Ingrid también se exiló y renegó del país.

Hubo mucho resentimiento en torno al secuestro de Ingrid. A pesar de que ella argumentó que se adentró en el monte, a pesar de las repetidas advertencias, para apoyar al alcalde de San Vicente del Caguán, Néstor León Ramírez, perteneciente a su movimiento, tal como lo ha dicho Clara Rojas en repetidas oportunidades, lo que se buscaba era un golpe publicitario para revivir una campaña presidencial moribunda.

¿A que juega Navarro desenterrando a tan detestado personaje? ¿Quiere meter una tercería para clavarle el cuchillo a Peñalosa, tal como sucedió con la entrada de Gina Parodi a disputar la alcaldía de Bogotá?

Con tanto jueguito calculador de Navarro se puede escurrir la posibilidad de una tercería –ya que la izquierda está totalmente atomizada– y Óscar Iván tendrá verdaderas posibilidades, aun cuando JMS tenga la mermelada. Si el candidato verde fuera Enrique Peñalosa, la cosa para Óscar Iván no sería tan obvia.

Una metida de pata de las Farc, en quien JMS tiene puestos los huevos de su elección y gana Óscar Iván. Y otra vez serán las Farc quienes elijan Presidente. Qué jartera. Y todo porque a Navarro se le ocurrió traer como candidata al personaje más detestado de Colombia después de Piedad y Petro, y por ende la tercería se irá como el agua entre los dedos, como dice la canción.
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