Opinión

  • | 2016/05/12 00:00

    La evolución del asesor financiero

    Los algoritmos y los robots están reemplazando a los humanos en un gran número de tareas en varios sectores de la economía. Les está llegando la hora a los asesores financieros.

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Hace unos días mi mamá me llamó algo preocupada por una conversación que había tenido con su “asesora financiera”, de una reconocida casa de bolsa en el país. Esa “asesora” fundamentalmente había hecho caso omiso del hecho de que mi madre requería un portafolio de inversiones con alta liquidez y poco riesgo, y recomendó invertir en acciones de Ecopetrol y un fondo de libranzas. Pues bien, las acciones han perdido más de 60% de su valor, y en el fondo de libranzas se va apenas a salvar el capital invertido, pero con restricciones importantes de liquidez. Y todo esto, por supuesto, no está libre de las comisiones que usualmente cobran estos “asesores”.

Esta historia ilustra un problema recurrente en el sector de manejo de portafolios, y es el hecho de que existen serios problemas de intermediación cuando de invertir se trata. Es muy común encontrarse con “asesores” que actúan como simples vendedores de productos financieros, sin tener realmente idea de lo que están vendiendo, problema que tiende a volverse cada vez más complejo por el incremento en la oferta de productos y por la cada vez mayor sofisticación de los mismos. Y los incentivos para estos “asesores” siguen estando relacionados con la venta del producto, independientemente de su desempeño. Muchos otros, por su parte, se venden como expertos en ganarle al mercado en términos de rentabilidad, algo que las estadísticas sistemáticamente desmienten. Es muy difícil ganarle al mercado.

Este problema de intermediación ha llevado, entre otras, a que desde hace unos años han surgido algunas compañías, llamadas robo advisors, que han buscado cambiar múltiples paradigmas de la actividad de manejo de portafolios e inversiones. En esencia lo que buscan estos emprendedores es eliminar al máximo la intermediación humana a la hora de invertir y, más bien, utilizar algoritmos matemáticos para ello, permitiendo al usuario decidir sus preferencias y metas de inversión y acomodando su portafolio con una relación entre el riesgo y la rentabilidad que se acomode a dichas preferencias y metas. Todo a través de internet.

Estos robo advisors permiten romper varios paradigmas de la industria del manejo de portafolios y seguramente van a romper con la forma tradicional de hacer las cosas. Como primera medida, las comisiones que cobran son mucho más bajas que las tradicionales, por tener una base de costos menor y por ser inversionistas más pasivos que activos. Típicamente se seleccionan las inversiones entre un número limitado de fondos transados en las bolsas, particularmente en Estados Unidos, buscando acomodar diferentes apetitos de riesgo y diversificación, pero no a través de las opiniones de una persona sino del desempeño estadístico de estos instrumentos.

Estos algoritmos, adicionalmente, rebalancean los portafolios de manera automática si existen desviaciones en cuanto al desempeño de los mismos en relación con las preferencias de inversión del usuario, el cual no tiene que estar tan pendiente de su asesor para lograr cambios en su cuenta.

El surgimiento de los robo advisors ha venido de la mano de la cada vez mayor integración de la tecnología en los mercados financieros, particularmente en Estados Unidos y Europa, donde las transacciones se pueden hacer con un clic y en donde existen múltiples fondos para todo tipo de inversionistas, con largas series estadísticas que permiten construir algoritmos robustos. Acceder a estos requiere únicamente una conexión a internet.

Aunque la industria todavía es pequeña en relación con el enorme océano de recursos bajo administración de terceros (los robo advisors manejan algo más de US$25.000 millones de los US$25 trillones de manejo de portafolios a nivel global), las nuevas generaciones cada vez se identifican más con esta forma de asesoría, que adicionalmente no discrimina por montos de la forma, como se hace tradicionalmente. Los robo advisors permiten invertir montos mucho menores que los permitidos por algunas instituciones tradicionales, que por su tamaño y estructura de costos requieren individuos con montos mínimos de inversión que algunas veces son muy altos para que la mayoría de ahorradores pueda acceder a ellos.

En Colombia aún está por llegar este nuevo modelo de hacer ahorros e inversión, pero es cuestión de tiempo para que ello ocurra. Y esta disrupción en la industria seguramente va a generar una ola de renovación y reformas que seguramente beneficiará a ahorradores e inversionistas, permitiendo a muchos acceder a productos a los cuales hoy en día no tienen acceso.

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