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Inteligencia contra el contrabando

| 5/19/2013 10:43:00 AM

Inteligencia contra el contrabando

Los éxitos que ha tenido la Policía Nacional en la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico se pueden replicar en la lucha contra el contrabando.

por Fanny Kertzman

¿Por qué Colombia se convirtió en el país líder en narcotráfico a nivel mundial? Porque esta actividad delictiva aprovechó las rutas inmemoriales del contrabando, que datan de la época de la Colonia. Colombia es el único país de Suramérica con acceso a los dos océanos. Hubiera sido más fácil durante la Colonia utilizar a Panamá para pasar productos del Atlántico al Pacífico, pero el tapón del Darién impedía el paso por tierra de las mercancías. Colombia se constituyó entonces en la ruta más obvia.

La Corona española prohibía el comercio de sus colonias con cualquier Reino o colonia diferentes al suyo. Pero el Reino no tenía la capacidad de evitar la entrada de productos ingleses por los puertos de La Guajira, Barranquilla, Santa Marta y Cartagena. La administración local estaba a cargo de los españoles pero, al igual a como sucede hoy, las autoridades eran sobornadas y el contrabando entraba sin control. Las cosas no han cambiado desde hace 500 años. Por el contrario, las rutas y estructuras comerciales criminales se han fortalecido.

Con la aparición del narcotráfico en los ochenta el problema se volvió endémico. El contrabando es una de las formas más eficientes de lavar las ganancias mal habidas. Los contrabandistas pueden pagar sus importaciones con descuentos considerables en el precio del dólar. El comerciante de sanandresito o el contrabandista de telas reciben su mercancía en Colombia, y consignan en pesos colombianos al narcotraficante que pagó los bienes con dólares mal habidos en Miami, Panamá, Aruba o China, con un descuento importante. Son enormes empresas criminales completamente estructuradas y cabezas visibles, tal como lo es el narcotráfico.

El Gobierno, en este caso el Ministerio de Comercio Exterior, ha radicado un proyecto de ley anticontrabando. Modifica el Código Penal y el Código de Procedimiento Penal; tipifica nuevos delitos como la evasión del impuesto al consumo que aplica a licores y cigarrillos; extiende los instrumentos existentes para la lucha contra el lavado de activos, el narcotráfico y el contrabando, tales como la extinción de dominio. Cambia las funciones de la Uiaf para que identifique e investigue también el contrabando y otorga funciones de policía judicial a la Dian. Estas medidas son lógicas y una necesaria consecuencia de tipificar al contrabando como lavado de activos.

Pero el proyecto peca de ingenuo en asuntos como darles competencia a desconocidas comisiones interinstitucionales creadas durante el gobierno de Samper, por lo tanto inútiles, o el aumento de penas por contrabando hasta 12 años de prisión. Es la malhadada costumbre colombiana de creer que el incremento de penas va a actuar como factor de disuasión frente al delito.

El proyecto, como todos los proyectos de ley de iniciativa del Gobierno, tiene muy buenas intenciones. Desafortunadamente su aprobación no va a significar ningún cambio. El incentivo económico para el contrabando sigue ahí. Pero el Estado tiene los instrumentos para luchar contra este delito sin necesidad de una nueva Ley. La Policía Fiscal y Aduanera, en lugar de estar inspeccionando mercancías, duplicando funciones –trabajo que corresponde a los funcionarios de fiscalización de la Aduana– debería estar haciendo inteligencia y desmontando las redes de contrabando. Es muy sospechoso que el anterior comandante de la Polfa no se quisiera ir. Es como el viejo chiste de aquel inspector de aduanas que no había reclamado su sueldo en seis meses, porque no sabía que en la Dian, además de todo, le pagaban.

Los éxitos que ha tenido la Policía Nacional en la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico se pueden replicar en la lucha contra el contrabando. No es sino que la Polfa se dedique a lo que sabe hacer el resto de cuerpos de la Policía que tanto éxito han tenido en la lucha contra el narcoterrorismo y el crimen organizado. Sin lugar a dudas lograría desmontar las grandes empresas que están detrás del negocio. Pero si continúan dedicados a abrir contenedores en puertos y cobrar coima, no hay ley que valga, la situación seguirá igual.

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