Revista Dinero

David Yanovich.

| 8/8/2013 4:00:00 PM

Indignación

Por cuenta de un juez temerario y de un inversionista irrespetuoso de las reglas del sector y de la justicia colombiana, se está poniendo en riesgo la seriedad y solidez del sector eléctrico en el país.

por David Yanovich

Una parte fundamental del mercado eléctrico en Colombia es el cargo por confiabilidad, el cual permite remunerar las plantas de generación, especialmente las nuevas, con un cargo fijo hasta por veinte años, determinado en una subasta, mecanismo transparente al cual prácticamente cualquier inversionista tiene acceso. A través de este mecanismo se asignan ciertas obligaciones de suministro de energía a los generadores, los cuales se ven obligados a cumplirlo cuando el sistema lo requiera, y bajo ciertas reglas claramente establecidas, incluidas las de incumplimientos en caso de presentarse.

Termocol tiene una capacidad de 202 MW. En la subasta de cargo por confiabilidad del año 2008, se le asignaron Obligaciones de Energía en Firme por un periodo de 20 años, las cuales pagan todos los colombianos, genere o no la planta, a una tarifa de US$13,998 por Mwh. El proyecto fue promovido en su momento por J.M. “George” Castellanos, ingeniero que trabajó, entre otras, en Enron y el Wood Group en América Latina, y que hoy en día es presidente de IninCorp, empresa basada en Houston, según su página web. Según esa misma página, IninCorp se ha dedicado a promover otros proyectos de generación en la región, incluyendo uno de 100 MW en la Costa Atlántica de Colombia.

IninCorp ya no es parte del grupo accionista, y hoy en día como socios, a través de diversas sociedades, están el Grupo Inversiones Filigrana (75% de Poliobras, dueña de Termocol), fondo cuyos recursos provienen en buena medida de la venta de Cablecentro a Telmex hace unos años, presidido por Jaime Rincón, y Frontier Industrial Corporation (25%), una compañía norteamericana dedicada al desmantelamiento, demolición y reciclaje de equipos industriales. El requerimiento de las Obligaciones de Energía en Firme, como su nombre lo indica es en firme. Esto en la práctica se traduce en que si una planta a la que le asignaron dicha Obligación incumple su compromiso (bien sea porque no entra a tiempo la planta, como el caso de Termocol, o por funcionamiento), la misma debe responder, para lo cual el sistema de cargo por confiabilidad tiene incorporado una garantía que, en el caso particular de Termocol, asciende a una suma cercana a US$25 millones.

Termocol estaba obligada a comenzar a generar energía el 1 de diciembre de 2012, pero al ver que no iba a estar a tiempo, se acogió a una figura permitida en la regulación conocida como Subasta de Reconfiguración, a través de la cual compró tiempo para la entrada en operación. Sin embargo, ese tiempo no fue suficiente y la planta aún no entra en operación. Esto significa que XM, como administrador del mercado eléctrico colombiano, procedió a ejecutar la garantía.

Pero aquí es donde apenas comienza la historia. En un acto de temeridad pocas veces visto, el juez 50 Civil Municipal de Bogotá falló una tutela interpuesta por Poliobras a favor suyo, que bloquea la ejecución de la garantía por parte de XM. Los argumentos del juez son, a lo menos, extraños (derecho al trabajo y al debido proceso, por ejemplo), razón por la cual, según algunos reportes en la prensa, ya la Contraloría General de la República pidió a la Procuraduría que investigara al juez, Regino Antonio Mendoza Montes, que falló a favor de Poliobras. En segunda instancia, sin embargo, el fallo del juez fue recientemente revocado.

XM, por su parte, y actuando según lo que le dictan las normas y, en todo caso, de manera transparente y ética y con un claro sentido de mantener la seriedad y consistencia de la institucionalidad del sector eléctrico, procedió a ejecutar la garantía, por razones distintas a las que se esgrimían en la tutela (sí, tal cual, Poliobras estaba incumpliendo no solamente con la fecha de entrada en operación del proyecto, sino con otros temas). Y esto, para colmo de los colmos, ahora resulta que es desacato a un fallo absurdo de una tutela absurda interpuesta por una sociedad que incumple una obligación en firme y, a lo menos, irrespetuosa de una institucionalidad sólida y unas leyes claras y transparentes. Este desacato puede implicar que el gerente de XM tendría que pagar arresto. Y a Poliobras, Termocol o sus inversionistas, nada de nada.

Ahora el problema es que el banco que otorgó la garantía, el EFG Bank de Suiza, no quiere pagar la misma porque Poliobras aparentemente ha instaurado ciertas acciones judiciales en ese país, que no tienen nada que ver con lo ocurrido en Colombia y no tienen por qué afectar de ninguna forma el pago de la garantía. Con esto se están nuevamente burlando las reglas de juego. Yo no suelo comulgar con la palabra “indignación”, pues implica un juicio de valor sobre la dignidad del indignado, bastante subjetivo. Pero en este caso sí cabe la utilización de la palabra, y con mayúscula: Indignación. No hay nada que resuma este caso mejor.
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