Opinión

  • | 2017/07/06 00:01

    ¿Importa lo que los países exportan?

    Atrapados en una concepción históricamente paternalista, se quiere ignorar la relevancia de la calidad de la gerencia en los resultados empresariales.

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Cuando revisaba una y otra vez cientos de cifras de años recientes sobre costos laborales, valor agregado y exportaciones de la industria colombiana, volvían a mí con mucha frecuencia las palabras de William Maloney, autor del libro ¿Importa lo que los países exportan?, en las que señalaba que, según la London School of Economics, la calidad de la gerencia en Colombia había obtenido la más baja calificación entre 23 países tanto emergentes como avanzados. Lo peor de los hallazgos del estudio, decía él, era que los gerentes colombianos se autocalificaron en calidad gerencial con altísimo puntaje. Es decir, Colombia presentaba la mayor brecha entre percepción y realidad. Esto probaba la falta de asimilación y liderazgo empresarial ante la efímera capacidad de innovación y competitividad del país.

En abril de 2015 lo entrevisté cuando se marchaba de Colombia para ser el jefe para comercio y competitividad del Banco Mundial. Dicha entrevista se puede consultar en Dinero.com. y sería oportuno que se tengan presentes sus reflexiones porque en la polarización política del país están ganando preeminencia los egos, se sacrifica la sensatez y se evaden las responsabilidades económicas de cada quien, para así descargar, como es costumbre, en el gobierno de turno el resultado del ejercicio empresarial.

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Pensando como muchos, entre ellos la Andi, que el evidente potencial del país es la agroindustria, me di a la tarea de explorar unos casos al azar con cifras y tratar de responderme, ahora en tiempos de mayor competitividad por tasa de cambio, la calidad de las decisiones gerenciales y el efecto en el desempeño exportador.

Un primer caso surgió al decidir basarme en la evolución de la productividad de los costos laborales desde 2013. Es decir, por un peso pagado en salario o sueldos y prestaciones sociales, cuánto valor agregado produce un trabajador en un departamento de Colombia y/o en un sector o subsector industrial y si ello se traduce en capacidad exportadora.

En esa búsqueda hallé que la productividad de costos laborales en productos de molinería y almidones en Norte de Santander había aumentado 102% en tres años. A pesar de tener un altísimo crecimiento del producto, los empresarios allí no aumentaron la contratación y prácticamente tampoco los sueldos. Las exportaciones del departamento en este subsector se han multiplicado por nueve entre 2013 y 2016 así como este año crecen más de 2.000%.

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Caso contrario ocurre en Tolima y Bogotá. A pesar de no crecer su producción o hacerlo muy marginalmente, en estos lugares los empresarios crecieron los salarios promedios en 42% y 59% respectivamente, de 2013 a 2015. A pesar de la depreciación del peso, las exportaciones de molinería de Tolima cayeron 94% en 2016 y en Bogotá pasaron de casi US$33 millones en 2013 a solo US$6,2 millones en 2016. Este año, las de la capital pueden no llegar a superar los US$4,5 millones, si bien las exportaciones de molinería de todo el país van creciendo 28%. Ojalá se sigan revitalizando las exportaciones y la producción del sector, de la mano de decisiones acertadas, pues el país importó US$322 millones en molinería y almidones en 2015.

Otro caso de mala gestión empresarial encontrado fue la pérdida de productividad de los costos laborales de Atlántico y Valle del Cauca en la producción de alimentos para animales. Allí, sin aumentar en forma sobresaliente la producción, como sí ha ocurrido en Huila y Tolima, aumentaron la contratación y los salarios promedio. En especial en Atlántico el incremento fue 8,5 veces más que el aumento del sector en el país. No solo las exportaciones no han crecido en esos dos departamentos desde 2013 sino que este año caen 25% en el Valle del Cauca y 18% en Atlántico. Mientras tanto, las exportaciones de alimentos para animales en el país crecen 5,8% y las de Antioquia resplandecen creciendo 65%.

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Por último, un caso a referenciar como muy efectivo se ha dado en Santander en la elaboración de productos de café. Su productividad por costos laborales se triplicó entre 2013 y 2015, lo que le ha permitido duplicar el valor de sus exportaciones en tres años. Este año dichas exportaciones crecen mejor que las del país y a una tasa de casi 60%.

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