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Fanny Kertzman.

| 8/8/2013 4:00:00 PM

Garrote al contribuyente

La reglamentación de la reforma tributaria le ha trasladado las funciones de control de los contribuyentes, que debe cumplir la DIAN, a los empresarios. Ahora resulta que el empresario debe verificar que sus proveedores de servicios personales cumplan con los aportes a la seguridad social.

por Fanny Kertzman

Esta práctica no es nueva. La DIAN le ha delegado a la empresa, desde hace mucho tiempo, la verificación de si un proveedor pertenece al régimen común o al simplificado. Si el proveedor factura como régimen simplificado, cuando por nivel de ingresos debería estar inscrito en el registro de IVA y pertenecer al régimen común, la DIAN le desconoce el costo a la empresa. La empresa pasa de ser un ente meramente recaudador –a través del IVA y las retenciones en la fuente– a un ente con funciones de control, aumentando el desgaste administrativo.

Ahora la DIAN no otorga el RUT a una persona jurídica si no tiene cuenta en una institución financiera. La DIAN busca que sea el banco el que controle que la empresa efectivamente exista y que no figure en alguna de las listas negras, como la lista Clinton. Pero para abrir una cuenta hay que llevar el NIT. Y sin RUT no hay NIT. Entonces la DIAN se inventó el “pre RUT”, un papel que le dan al contribuyente para que abra la respectiva cuenta. Pero es la institución financiera la que tiene que hacer el due diligence del cliente.

Mientras tanto, la DIAN desconoce la misma norma creada por ella. En virtud de la pasada reforma tributaria, la tarifa del impuesto de renta bajó de 33% a 25%. Pero las tasas de retención en la fuente no han disminuido. En justicia deberían descender en un tercio, tal como la tarifa. Pero no solo no bajan, sino que se les adicionó la retención del CREE, que, además, varía de acuerdo con la actividad económica, un dato adicional que debe saber la empresa para pagar a sus proveedores. Y, para rematar, el CREE se declara y paga en formulario adicional y fechas distintas a la retención por renta ordinaria, lo que genera más papeleo y desgaste administrativo.

Al no bajar la tasa de retención, se generan unos saldos a favor de los contribuyentes, cuyas solicitudes de devolución van a inundar a la DIAN el año entrante, sobrepasando su agobiada capacidad de gestión. La DIAN ya les ha manifestado a contribuyentes acreedores de grandes saldos que “olvídense que les van a devolver”. A pesar de que el recaudo tributario aumentó en $33 billones durante este gobierno, aparentemente el Estado no tiene ni los recursos, ni la voluntad política para cumplir la Ley. Mientras tanto, las empresas se ven ahorcadas al tener congelado su capital de trabajo.

La reforma tributaria supuestamente no iba dirigida a aumentar impuestos. Pero se crearon tres impuestos nuevos: IMAN, IMAS y CREE. El CREE era aparentemente para reemplazar los aportes al SENA e ICBF. Pero esa eliminación de los impuestos a la nómina rige solamente para aquellos trabajadores que ganen menos de 10 salarios mínimos, $5’895.000. Las empresas de servicios, intensivas en mano de obra, tienen un fuerte incentivo para no subir los salarios de sus empleados más allá de ese límite. Si lo hacen tendrían la doble tributación de los impuestos a la nómina y el CREE.

La más importante, y en muchos casos la única relación que tiene el empresario con el Estado es a través de la DIAN. Posiciones ventajosas como las aquí descritas restan credibilidad y respeto por la autoridad. Si es el Estado el que desconoce su propia normatividad, no es de extrañar entonces que 59% de los colombianos desapruebe el manejo de la economía según encuesta Ipsos Napoleón Franco, revelada este fin de semana. Y esto a pesar de que el Gobierno ha logrado récords históricos como inflación de 2%, desempleo de un dígito, inversión extranjera de US$15.600 millones el año pasado, crecimiento del PIB promedio de 4,9% desde 2010 y se ha duplicado la inversión, según la revista Semana.

Espero que el Ministro de Hacienda tome nota y que el director de la DIAN no me cierre las puertas, porque como consultora que soy le estoy pidiendo cita.
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